
Caitriona Balfe y Sam Heughan de ‘Outlander’ comparten su obsesión por los realities
Los realities siempre han tenido una reputación un poco complicada. El género ha pasado décadas situándose en algún punto entre el entretenimiento convencional y cierta perspectiva crítica cultural. Millones de personas ven telerrealidad cada semana, pero sigue siendo el tipo de programa que a muchos les gusta fingir que no les gusta. Pero, monísimos como son, los protagonistas de Outlander (2014) Sam Heughan y Caitriona Balfe no tienen reparos en admitir su obsesión con ella.
MIRA: ¡Sam Heughan y Caitriona Balfe de ‘Outlander’ revelan su OBSESIÓN secreta con los realities!
De promoción por la temporada 8 de Outlander (la última), los actores contaron a JustWatch que, cuando no están rodando nuevos episodios de su serie de fantasía romántica, a menudo están viendo realities. Balfe también tenía una opinión algo diferente sobre la etiqueta de “placer culpable” que suele acompañar al género: “¿Sabes qué?”, decía. “Creo que ya he superado la idea de un placer culpable. Si te gusta, te gusta”.
“First Dates (2016) me gusta”, añadía Balfe. A Heughan también le gusta el programa, casi tanto como su spin-off de 2017, First Dates Hotel. “Me encantan los programas de reality”, dijo. El actor también mencionó algunos de sus otros favoritos como The Great Pottery Throw Down (2015), The Repair Shop (2017) y The Traitors Ireland (2025): “Ahora tengo todo este tiempo libre que antes no tenía, así que estoy poniéndome al día con toda la televisión realmente buena”.
El primer contacto con los realities
Muchos años antes de que las plataformas de streaming llenaran sus catálogos con experimentos de citas, concursos y series de drama al estilo de las redes sociales, los realities eran muy diferentes. De hecho, para muchos espectadores, la primera verdadera introducción al género llegó con un programa sorprendentemente sencillo: The Real World. Estrenada en la MTV en 1992, The Real World seguía a un grupo de desconocidos que vivían juntos en una casa compartida.
No había competiciones intricadísimas ni premios en dinero. En su lugar, el programa se centraba en las conversaciones, desacuerdos, amistades y en los momentos emocionales que surgían al poner a personas muy diferentes en el mismo espacio. En ese momento, el formato parecía algo completamente nuevo. Pero, más importante aún, The Real World sentó las bases de un género que acabaría dominando la televisión.
Los realities actuales, por supuesto, han cambiado muchísimo. Hoy vemos desde competiciones de supervivencia hasta concursos de cocina, o series reconfortantes sobre manualidades. Pero la idea central no ha cambiado demasiado. La gente sigue sintiendo curiosidad por ver a personas reales (en lugar de actores profesionales, siempre impolutos como Caitriona Balfe y Sam Heughan) interactuando en situaciones que parecen espontáneas, impredecibles y a veces sí, muy emotivas.
Los realities también tienen detractores
La telerrealidad siempre ha tenido críticas, casi tantas como su popularidad. Algunos críticos argumentan que el género no es tan “real” como parece en pantalla y que las historias a menudo se manipulan en la mesa de montaje. Los productores también son conocidos por crear (algunas) situaciones dramáticas colocando “personajas” muy diferentes en el mismo espacio, porque sí, el conflicto da muy buena televisión.
Otros simplemente no soportan el género porque les parece barato. Y, aun así, los realities siguen amasando fans. Parte de la razón de su éxito es que la barrera de entrada es muy baja: no necesitas seguir tramas complicadas ni recordar años de historia previa. Simplemente puedes empezar a ver un episodio, conocer a algunas personas nuevas y seguir sus historias.
Es un tipo de entretenimiento fácil de ver, pero eso no significa que esté completamente vacío de interés. De hecho, la longevidad del género sugiere todo lo contrario. Los realities pueden parecer caóticos y resultar un poco incómodos desde fuera (en plan, ¿por qué estoy viendo esto?), pero toca un clavo muy potente: la curiosidad por otras personas y por cómo afrontan las situaciones que la vida les presenta.
Por qué ver ‘First Dates’ (y qué ver después)
A primera vista, First Dates, que debutó en el Reino Unido en 2013 y tuvo un remake estadounidense en 2017, parece casi demasiado simple para funcionar como formato a la larga. Cada episodio sigue a un grupo de desconocidos que llegan al mismo restaurante para tener citas a ciegas, mientras las cámaras capturan todas los roces tras la experiencia: desde las presentaciones nerviosas en el bar hasta el paseo un poco incómodo hasta su mesa.
A partir de ahí, el formato deja que las conversaciones fluyan de forma natural. Algunas parejas conectan inmediatamente, otras pasan la velada lidiando con silencios extraños o dándose cuenta de que quizá no tienen mucho en común. Luego, al final de la noche, cada pareja decide si le gustaría volver a verse. Aunque se presenta como un programa de citas, en realidad se siente más como una colección de pequeñas historias humanas.
Para los espectadores que disfrutan del ambiente acalorado de First Dates, hay muchos otros realities que persiguen un ambiente igual de comfy. Series como The Great Pottery Throw Down, mencionada por Sam Heughan, celebran la creatividad y la artesanía, mientras que la también favorita del actor The Repair Shop se centra en restaurar objetos personales muy queridos, a menudo con historiales bastante emotivos. La telerrealidad nunca te rechazará: no le hagas ascos tú a ella.

















