
Las mejores series de acción real de ‘Superman’ de todos los tiempos y dónde verlas
Cuando Jerry Siegel y Joe Shuster parieron al Hombre de Acero en 1938, probablemente no imaginaban que su alienígena nerd iba a dar tanto de sí en los cómics, ni muchísimo menos en el cine y la televisión. El salto del papel a la pequeña pantalla llegó más pronto de lo que imaginamos, con lo que las series han sido un buen sostén del personaje bastante antes de que las películas pusieran colorines al pijama azul y rojo. De los primeros seriales a las producciones actuales con presupuestos de escándalo, el kriptoniano ha ido sobreviviendo a modas y gustos, y en esta selección de JustWatch puedes ver dónde están disponibles en streaming.
¿Dónde puedo ver las mejores series de Superman?
Esta es una guía completa en JustWatch de las mejores series de Superman ordenadas cronológicamente y las plataformas donde puedes encontrarlas. Puedes filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Asegúrate de crear tu lista de favoritos y recibir notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus preferencias.
El primer actor en ponerse el traje fue Kirk Alyn, y lo hizo en este serial de Columbia Pictures—no de Republic, como se cree por error—, que estableció la iconografía visual que nunca se ha abandonado: de la transformación en cabinas telefónicas a los efectos de vuelo, verlo en blanco y negro tiene su mística. El Superman de Alyn tenía la clásica mandíbula cuadrada perfecta para el papel en esta Superman, aunque su Clark Kent no engañaba ni al más bobo del Daily Planet. Quince capítulos de presupuesto ridículo pero con mucho encanto, además funcionaba tanto para críos como para padres, que podían disfrutar de la ambientación a lo cine negro de los 40 de las escenas del periódico.
George Reeves se impuso a Alyn en el imaginario popular con una de las series de Superman más generacionales. Con seis temporadas, Las aventuras de Superman creció mano a mano con la televisión estadounidense, cuando aún se estaba inventando el lenguaje y no todas las familias tenían una caja tonta. Su interpretación aplicaba una autoridad paternal bastante típica de los cincuenta, cuando los héroes eran cromos impolutos, no señores atormentados. Superman era bueno porque sí, y punto, no un extraterrestre enfadado que da miedo. Eso sí, los efectos especiales eran conseguidos con trucos de cámara sencillos, maquetas de cartón piedra, cables que se pueden ver si te fijas… la vía artesanal que le da un sabor entrañable. La muerte de Reeves en circunstancias turbias inspiró la curiosa Hollywoodland.
Mucho antes que Smallville, los niños de los ochenta vieron la adolescencia de Clark Kent en horarios de merienda, pero Superboy es como un recuerdo que ha quedado enterrado en el subconsciente colectivo. En esta, Gerard Christopher se puso la capa en la primera temporada y John Newton en el resto. Se rodaba en Florida, lo que le daba un aspecto visual peculiar muy de los ochenta, con estética de telefilme baratillo que, eso sí, daba lustre a los colores del traje, aunque el peso de las películas de Richard Donner no engañaba a los chavales. Sin embargo, al no tener pretensiones, se permitía experimentos narrativos con los que series más "serias" no se habrían atrevido. Tenía villanos delirantes como Bizarro o Metallo, que acercaban la serie a una especie de precedente estético de los Power Rangers lo que le ha ido dando estatus de culto, sobre todo a fans con nostalgia mal curada.
¿Cuatro temporadas centradas en el eterno baile romántico entre Lois y Clark? Cualquiera pensaría que era una mala idea, pero Dean Cain y Teri Hatcher hicieron que funcionara mucho mejor de lo que nadie esperaba. Relegando las aventuras superheróicas a un segundo plano, la química entre Hatcher, justo antes de Mujeres desesperadas y Cain, un Clark Kent menos patoso de lo habitual, era innegable, pero lo que muchos no recuerdan es que tenía una producción bastante elegante para los estándares de los noventa, con cierto barniz cinematográfico que luego tomaría fuerza en “la edad dorada” de la TV. Lois y Clark: Las nuevas aventuras de Superman funcionó muy bien hasta la última temporada, que ya se notaba que los guionistas no sabían muy bien que hacer tras la boda.
Diez temporadas de un Superman que no podía volar ni ponerse el traje completo hasta el último episodio. Smallville fue una estrategia de Warner para rentabilizar sus propiedades de DC sin gastarse un dineral en efectos especiales. La solución era contar la prehistoria del Hombre de Acero, años de instituto, romances, vida de pueblo y chavales guapos, todo lo que se espera de una serie juvenil de cualquier época. Tom Welling hizo un Clark Kent angelical, pero Michael Rosenbaum como Lex Luthor fue la verdadera revelación de la serie, en un desarrollo de villano como el mejor amigo que se va corrompiendo que parece el Norman Osborn de las pelis de Spider-Man. Las apariciones de Green Arrow o Flash, crearon un universo compartido bastante antes de que Marvel o el Arrowverso lo pusieran de moda.
No es exactamente una serie sobre Superman, pero a ver qué hacemos con una sobre su abuelo si no aparece aquí. Krypton fue un experimento arriesgado por estar ambientada en un planeta que sabemos que va a explotar, Cameron Cuffe interpretaba a Seg-El en una especie de Juego de Tronos de ciencia ficción baratilla, un disparate producido por Syfy cuyo diseño de producción estaba bastante bien. Su drama político y la aventura no cuajaban del todo, pero los viajes temporales y las amenazas cósmicas te aseguraban un doctorado en continuidad DC y diplomacia kryptoniana. Solo duró dos temporadas porque resultaba bastante cara para el canal y la fiebre superheróica no daba para tanto.
Es divertido pensar que Las nuevas aventuras de Superman tuvo esta secuela, con Tyler Hoechlin y Elizabeth Tulloch recogiendo el testigo ya con un Superman cuarentón lidiando con sus hijos adolescentes en plena pubertad. Superman y Lois formaba parte del Arrowverso pero subía bastante la apuesta de producción, con mayor madurez narrativa y efectos especiales de primer nivel. Se metía temas contemporáneos como el cambio climático, la desigualdad económica, o los desafíos de criar adolescentes en la era de las redes sociales, pero el declive del canal CW fue haciendo que los recortes hicieran inviable la continuidad de la serie, pero su cuarta temporada, con la familia de súpers al completo, molaba bastante y le dio un final muy digno.



























