
El final de ‘The Rocky Horror Picture Show’, explicado
De por sí, The Rocky Horror Picture Show (1975) es un disparatado espectáculo de principio a fin, pero su desenlace se lleva la palma como el momento más inexplicable de la película, el WTF absoluto: Brad (Barry Bostwick) y Janet (Susan Sarandon), la parejita heterosexual de bien, acaban de descubrir la libertad sexual en el laboratorio del doctor Frank-N-Furter. Sin embargo, la tensión salta por los aires en cuanto Janet se acuesta con Rocky, la creación del científico interpretada por Peter Hinwood. Lejos de enfadarse, el Dr. Frank-N-Furter (inolvidable Tim Curry) propone una solución pacífica apostando por el amor libre.
Por desgracia, esta fiesta se ve interrumpida por la traición de sus sirvientes, Magenta (Patricia Quinn) y Riff Raff (Richard O'Brien), la criada y el jorobado. Ambos irrumpen para anunciarle a Frank-N-Furter que toman el control del castillo (que resulta ser una nave espacial) y que regresan de inmediato a su planeta, Transilvania. Aunque el doctor acepta volver a regañadientes, los malvados gemelos lo ejecutan a quemarropa junto a Rocky y Columbia. A los humanos les dejan marchar.
El narrador, un criminólogo que revisa el caso, cierra la película con una reflexión célebre: “Y arrastrándose sobre la faz del planeta, unos insectos llamados la raza humana. Perdidos en el tiempo, en el espacio y en el significado”. Pero ¿qué quiere decir esta frase? ¿Y por qué perdonaron los transilvanos a la pareja? Saquemos la lupa.
El verdadero motivo de la masacre transilvana en ‘The Rocky Horror Picture Show’

El clímax estalla cuando se descubre el romance entre Janet y Rocky: como el doctor ya se había acostado con Brad y Janet por separado, su ataque de celos responde a su deseo de poseer a Rocky en exclusiva. Lo que sigue es una cena de tensión digna de la presentación a los suegros de Shrek 2 (2004) o la comilona familiar de los Leatherface en La matanza de Texas (1974), donde revelan que han comido sobre el cadáver de Eddie. Allí, Janet busca refugio en brazos de Rocky, desatando la furia del científico, quien los convierte en estatuas de piedra, petrificando también a Columbia y a Rocky. Acto seguido, ordena vestirlos con maquillaje y lencería para organizar un gran número musical.
Pese al enfado inicial, la actuación logra que todos vuelvan a caer rendidos ante Frank-N-Furter y a abrazar la liberación sexual. Incluso el doctor Scott (Jonathan Adams) se suma al espectáculo, descubriendo sorprendido cómo sus piernas lucen medias de rejilla y taconazos. ¡Di que sí, reina!
Pero la alegría dura muy poco: Magenta y Riff Raff irrumpen para arrebatarle el mando de la nave a su amo. La criada y el jorobado liquidan a Frank-N-Furter, a Rocky y a Columbia (Nell Campbell) por mantener su lealtad al doctor. Es probable que también busquen venganza tras soportar años de tiranía. Al moverse por puro encono, es lógico pensar que disfrutaron apretando el gatillo: ahora, con esta sed de sangre, ¿por qué no rematan la jugada acabando también con la pareja humana?
La razón es sencilla: a los golpistas de The Rocky Horror Picture Show les traen sin cuidado los habitantes de la Tierra. Si Frank-N-Furter temía las investigaciones de Scott era porque ponían en riesgo su estilo de vida; al científico le aterraba que las autoridades interfirieran y le impidieran quedarse a disfrutar de los placeres terrenales. A Riff Raff y a Magenta, en cambio, les da igual que Scott denuncie su existencia. No tienen interés en seguir de fiesta por nuestro planeta ni les preocupa dejar cabos sueltos, ya que jamás piensan volver.
Los proyectos frustrados de la secuela de ‘The Rocky Horror Picture Show’

Con el tiempo se supo que Richard O'Brien escribió una secuela de The Rocky Horror Picture Show en 1988, más de una década después del estreno original. Esta continuación se iba a titular Revenge of the Old Queen, según explicó a la revista Radio Times: “Pensé en convertir a Riff Raff en un personaje interesante esta vez. Si íbamos a volver a las andadas, ¿por qué no asumir yo el papel protagonista?”.
Para la trama de Brad y Janet, el escritor guardaba un giro sorprendente: la historia arrancaba justo donde terminó la primera película, revelando que Janet estaba embarazada del doctor Frank-N-Furter. Sin embargo, O'Brien prefirió dar un paso atrás al considerar que una secuela podía empañar el legado de su obra maestra: “Tenía su punto, pero era mejor no tocarlo”, concluyó. En cualquier caso, hoy parece más factible ver un remake… ¿Lo queremos?













