
El final de ‘Coyote contra Acme’, explicado
Desgranemos tanto el final como el verdadero significado de Coyote contra Acme (2026), una cinta que no solo reinventa de forma radical a uno de los dúos más icónicos de los Looney Tunes, sino que nos ha dejado por sorpresa una de las sátiras más emotivas del año.
Para entender bien cómo llegamos a este desenlace, empecemos repasando la trama. Basada en un célebre artículo del New Yorker, la película parte de una premisa fascinante: Wile E. Coyote ha dicho “basta”. Después de toda una vida sufriendo accidentes catastróficos por culpa de los artilugios defectuosos de la corporación ACME tanto en la serie clásica de los Looney Tunes de 1929, como en la repesca de Looney Tunes Cartoons (2020), el bicho decide buscar justicia y una compensación económica.
Qué pasa al final de ‘Coyote contra ACME’

Para lograrlo, Coyote contrata a Kevin Avery, un abogado especializado en lesiones que no pasa por su mejor racha y que suele preferir los acuerdos rápidos antes que ir a juicio. Al principio, Kevin se muestra bastante reticente, sobre todo al descubrir que en el banquillo contrario estará Buddy Crane, su antiguo y exitoso rival de la facultad de Derecho. Sin embargo, lo que empieza como una simple demanda en Coyote contra Acme, pronto comienza a destapar una enorme conspiración corporativa, convirtiéndose en un caso mediático que funciona como un claro reflejo de la negligencia empresarial en el mundo real. Ríete tú de Better Call Saul (2015).
A medida que el caso avanza hacia una vista en el Congreso de los Estados Unidos, descubrimos, por ejemplo, que toda esta batalla legal era, en el fondo, un plan increíblemente elaborado del Coyote para atrapar al Correcaminos. Una estrategia de complicación comparable a las de Phineas y Ferb (2007), ojo. Y, por si fuera poco, vemos cómo ACME intenta literalmente asesinar a Kevin y al Coyote la noche antes del juicio.
Finalmente llegamos al clímax, ya en los tribunales. Kevin pronuncia un discurso verdaderamente apasionado sobre la inquebrantable perseverancia del Coyote. Esto consolida su amistad, decidiendo seguir adelante con el caso junto a Paige, la sobrina y becaria de Kevin. Es entonces cuando la película nos regala un giro maravilloso que subvierte décadas de historia televisiva: el propio Correcaminos aparece en el estrado. No solo testifica a favor del Coyote, sino que, para sorpresa de todos, lo llama su amigo.
Llegados a este punto, teniendo de nuestro lado al Correcaminos y contando con la confesión explícita del director ejecutivo de ACME, el Gallo Claudio –quien admite sin tapujos que usaban a los toons como conejillos de indias para probar productos defectuosos (ríete de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?–, cualquiera pensaría que el juicio está ganado. Pero no es así. Como pasa en la vida real, la gran corporación acaba aplastando al pez pequeño y sale totalmente impune. Técnicamente, el Coyote pierde el caso. Sin embargo, aquí es donde debemos explicar el verdadero final de la película, porque el mensaje no es en absoluto pesimista.
Qué significa el final de ‘Coyote contra ACME’
Tras encerrar a Buddy y al Gallo Claudio en una de las trampas que el Coyote había diseñado originalmente para el pájaro, nuestro trío protagonista regresa al bufete. Allí descubren que su valentía en el estrado ha inspirado al resto de los toons. De repente, como en la revolución autoconsciente de las muñecas de Barbie (2023), todos los personajes animados quieren demandar a ACME. Esta avalancha legal obliga a la empresa a enfrentarse, por fin, a las consecuencias de sus actos, y culmina con el arresto de Buddy y el Gallo Claudio. ¡Victoria!
Ya lo sabéis, a veces hay que perder batallas para ganar la guerra y si las cosas no salen como uno planeaba, puede que el universo esté preparando el terreno para algo mucho mejor. Wile E. Coyote no consigue su dinero, ni tampoco atrapa al Correcaminos en ese momento, pero logra sentar las bases para derrocar a un imperio corrupto. Y para los nostálgicos, no se preocupen: Coyote contra Acme (2026) nos confirma que sí, el Coyote sigue persiguiendo a ese escurridizo pájaro.
Y claro: no podemos pasar por alto el fascinante paralelismo que este final tiene con la existencia de la propia película en el mundo real. Warner Bros decidió archivar esta cinta, ya terminada, para utilizarla como una simple desgravación fiscal. Fue únicamente gracias a la furibunda respuesta de los fans y a la resistencia de sus creadores que la película fue vendida a otro estudio y pudo llegar a los cines, donde ha cosechado unas críticas excelentes.
Así que, en vistas a la victoria del pez pequeño sobre el enorme Goliat, Coyote contra Acme se levanta como una advertencia política, que nos recuerda que las diferencias entre los de abajo no son nada en comparación con lo que podemos lograr a través de la perseverancia y la empatía. Juntes somos imparables.











