
La película más rara de Michael Jackson muestra lo que pudo haber sido Star Wars
Que George Lucas le debe todo a La guerra de las galaxias (1977) es un hecho tan cierto como que Francis Ford Coppola logró romper Hollywood con El padrino (1972). Lo que no es tan comentado es que ambos hicieron un superproyecto juntos, uno que parece Star Wars pero no lo es—¿o sí?—, que protagonizó nada menos que… Michael Jackson, y que durante más de una década solo se pudo ver en Disneyland.
Se llama Capitán EO (1986), dura 17 minutos, y desde hace poco forma parte del canon oficial de la galaxia muy, muy lejana gracias a Star Wars: Tripulación perdida (2024). Te contamos la historia extraña y fascinante de este cortometraje olvidado: por qué existe, qué pasó durante su producción, y cómo ha conseguido colarse en el universo que lo inspiró 40 años después.
El padrino del jedi: Coppola, Lucas y una amistad de pioneros
Antes de nada hay que entender la relación entre sus dos artífices: George Lucas y Francis Ford Coppola, dos mitos del cine que se conocieron en los años sesenta, cuando Coppola era ya un director con nombre, pero Lucas todavía un joven con talento con problemas para sacar adelantes sus cosas. De hecho, fue Coppola quien produjo American Graffiti (1973), lo que le dio a Lucas la estabilidad necesaria para seguir trabajando en sus proyectos. Es más, cuando Lucas peleaba para sacar adelante Star Wars, Coppola financió parte del desarrollo a través de su productora American Zoetrope.
Vio los primeros montajes de la película —sin efectos especiales, con metraje de bombarderos de la Segunda Guerra Mundial como marcadores— y pensó que era un desastre. Pero Lucas siguió adelante. La deuda funcionaba en los dos sentidos y es que Lucas había sido el director original previsto para Apocalypse Now (1979) antes de que los plazos de Star Wars le dejaran fuera. Y cuando en 1984 el nuevo CEO de Disney, Michael Eisner, quería hacer algo ambicioso para revitalizar los parques temáticos —que llevaban años en caída libre desde la muerte de Walt Disney—, Lucas ya colaboraba con ellos en el desarrollo de la atracción Star Tours.
Cuando hizo falta un director para hacer el cortometraje más caro de la historia, Lucas llamó a su amigo Coppola. El director de Megalópolis (2024) venía de encadenar dos fracasos comerciales notables: Corazonada (1981) y Cotton Club (1984), así que necesitaba trabajo y recuperar parte de su reputación. Lucas había usado su influencia de forma similar para respaldar a Spielberg en En busca del arca perdida (1981) después del fiasco de 1941 (1979), y es que su poder en Hollywood empezó bastante pronto, ese es el poder de la fuerza.
Cómo se construyó un cortometraje de 30 millones de dólares
En 1984, Michael Jackson era sin discusión razonable la mayor estrella del mundo. Thriller seguía vendiendo y el videoclip homónimo, dirigido por John Landis, llevaba un año siendo la referencia absoluta, sin parar de emitirse. Jackson tenía su propio complejo en Disney World, visitaba Disneyland con frecuencia fuera de horario, y según el propio Michael Eisner sabía más sobre Walt Disney que cualquier persona viva. Cuando su asesor financiero David Geffen sugirió que quizás Jackson debería hacer algo con la compañía, la idea encajó como un guante.
Jackson puso una condición: que el proyecto lo supervisara Steven Spielberg o George Lucas. Spielberg estaba rodando El color púrpura (1985). Lucas dijo que sí, aunque con la mano derecha de Coppola. Anjelica Huston —que ese mismo año ganaría el Oscar por El honor de los Prizzi (1985)— se incorporó como la villana después de que Shelley Duvall renunciara por problemas con el molde del maquillaje. El diseñador de criaturas Rick Baker, que había hecho el maquillaje del videoclip de ‘Thriller’, se encargó de Fuzzball, una pequeña criatura voladora que acabó siendo la más querida del reparto.
El argumento es sencillo: el Capitán EO comanda una nave con una tripulación de inadaptados —el elefantito Hooter, los pájaros fusionados Idy y Ody, los robots Mayor Domo y Menor Domo, y el propio Fuzzball— con la misión de entregar un regalo a la Líder Suprema (Huston), que gobierna un planeta metálico y oscuro con aire de un H.R. Giger redecorado por Disney (aunque lso 80 son la etapa oscura de la compañía). La música es la clave para solucionar todo y que el planeta feote pase a ser un paraíso de colorines, por eso, la escena final, con Jackson liderando una coreografía de 40 bailarines al ritmo de ‘We Are Here to Change the World’, es un videoclip pegado al final, según reconocía el propio Coppola años después.
Un estreno sin rey y una segunda vida inesperada
El nombre EO venía del griego —Eos, la diosa del alba—, y lo propuso Coppola en una reunión en el rancho de Lucas en 1985, antes de empezar la producción, que fue un caos “controlado” desde el principio. Lucas llegaba dos días, daba instrucciones y desaparecía, mientras Coppola trajo su equipo de montaje en un tráiler con jacuzzi donde revisaba los copiones mientras preparaba su siguiente película, Peggy Sue se casó (1986). El supervisor de efectos Harrison Ellenshaw —veterano de El Imperio contraataca (1980)— se encontró de pronto gestionando 150 planos de efectos cuando el presupuesto inicial cubría 40.
Por si fuera poco, el primer día de rodaje, el sistema hidráulico instalado para mover la nave entera falló con Jackson a bordo y se pilló la mano en un elevador, pero no fue a más de milagro. El presupuesto original era de 11 millones para 12 minutos, que al final fueron 30 para 17. En términos de coste por minuto, Capitán EO sería la película más cara de la historia en el momento de su estreno, serían 90 millones de hoy sin inflación, lo que cuesta una temporada de Ahsoka (2023-), aproximadamente.
El 18 de septiembre de 1986, Disneyland celebró el estreno de Capitán EO con un desfile por la calle principal. Participaron Coppola, Lucas y Huston, pero Michael Jackson no apareció. Llevaba más de un año alejado de la prensa, y esa semana los tabloides habían publicado fotos suyas durmiendo en una cámara hiperbárica de oxígeno. Años después, el propio cantante reconoció haberlas filtrado él mismo para crear expectación de cara el estreno. La crítica fue tibia, Los Angeles Times describió el corto como “el vídeo musical más elaborado de la historia” sobre “un vacío glorioso”.
Pero el público de los parques respondió de manera entusiasta, y se convirtió en el motivo principal de visita al recinto. La atracción funcionó hasta 1998, cuando la sombra de los escándalos de Jackson pesó más que su nombre y volvió brevemente entre 2010 y 2015 como tributo tras su muerte. Sin embargo, Capitán EO nunca tuvo lanzamiento doméstico oficial. Hay una copia grabada de la MTV en 1995 que circula en cintas piratas de VHS. Lleva décadas siendo una rareza de la que la gente habla con nostalgia sin poder volver a verla y, entonces, en agosto de 2024, el tráiler de Tripulación perdida mostró, en una jaula del puerto espacial de Borgo, a una criatura de pelaje naranja y alas pequeñas que era, sin lugar a dudas, un Fuzzball.
EO entra en la galaxia muy, muy lejana
Pues sí, resulta que en el episodio dos de la serie, ‘Camino al otro lado de la barrera’, la niña KB se detiene frente a una jaula y acaricia a la criatura. Lucasfilm confirmó después en la base de datos oficial de Star Wars que se trata de la misma especie que la del compañero del Capitán EO. La creación de Lucas y Coppola es ya canon, y tiene sentido ahora porque Disney compró la empresa a Lucas. Además, Tripulación perdida fue concebida como un homenaje al espíritu de las películas de aventuras y pandillas de los años ochenta —Los Goonies (1985) es la referencia más citada por sus creadores—, y Capitán EO forma parte de ese mismo imaginario.
El cortometraje siempre pareció Star Wars hecho musical: desde la nave descuidada, a la tripulación de criaturas dispares, el planeta oscuro, el diseño visual de los robots… nada era casual. Lucas acababa de terminar la trilogía original cuando escribió el guion, y la estética de sus pelis impregna cada plano ¿Significa esto que Capitán EO ocurre en la galaxia de Star Wars? Quizá no de forma estricta, porque la historia del capitán Jackson no tiene cabida en la línea temporal oficial. Pero la presencia de la especie Fuzzball en Borgo Prime establece que esas criaturas existen en ese universo.
Pero es que también hay personajes como Neel y droides que evocan el diseño de Major Domo y Hooter, el Starspeeder 1000 y a un frustrado droide de la serie RX (el icónico piloto de Star Tours) ejerciendo como conductor de autobús escolar. Y es que, ante todo, Capitán EO fue la primera colaboración visual entre Disney y Lucasfilm: una prueba de concepto de lo que podían hacer juntos que llegó décadas antes de que Disney hiciera la compra en 2012, puede ser que sin aquel cortometraje caro, caótico y excesivo, la presencia de Star Wars en los parques temáticos tampoco.














