
Esta polémica película de Jim Carrey acercó aún más a Kurt y Wyatt Russell
Hay películas buenas, hay películas malas y luego están aquellas películas que de pequeño te entusiasman y crees deber compartir con toda tu familia (para mí, fue la saga Crepúsculo (2008) y no, no lo siento en absoluto). En el caso de Kurt y Wyatt Russell, su vínculo paternofilial también se cimentó frente a una pantalla. Los Russell, de promoción por la segunda temporada de Monarch: El Legado de los Monstruos (2023), recordaron en una entrevista con JustWatch algunos de los momentos cinematográficos de su vida familiar: los buenos, los malos y los raros.
Entre anécdotas y risas, padre e hijo confiesan sus placeres culpables en el cine y cómo una película en específico, ciertamente polémica, los unió más que nunca.
La familia de Kurt Russell y sus películas preferidas
Para la familia Russell, ver cine era casi una tradición sagrada. No nos extraña: Kurt Russell ha sido parte integral de la historia del cine desde los ochenta, cuando estalló en popularidad gracias a 1997: Rescate en Nueva York (1981) y La cosa (El enigma de otro mundo) (1982), sin olvidar éxitos como Stargate: Puerta a las estrellas (1994) o incluso Death Proof (2007). Goldie Hawn, la pareja de él desde hace cuatro décadas, también es actriz y productora; de hecho, tiene el Oscar por Flor de cactus (1969) y la recordamos icónica en La muerte os sienta tan bien (1992) o El club de las Primeras Esposas (1996).
“Cualquier película que estrenara, mi familia la veía”, explicaba Kurt Russell sobre su trayectoria. Eso son propuestas muy… Dispares. Con el tiempo, en realidad, la pareja acabó haciendo películas juntos. La entrañable, aunque sólo consumible junto a montones de azúcar, Crónicas de Navidad (2018) es una de ellas. El cine como experiencia en familia convirtió muy pronto en un terreno común para Kurt, Goldie y su hijo Wyatt, también actor (Thunderbolts*, 2025).
A la heterogeneidad de una familia que ve todos los proyectos de sus integrantes activos, que no son pocos, súmale los gustos particulares de un Wyatt niño. El actor hoy recuerda una de las películas que hoy le movía entre risas, porque nunca la esperarías. Russell tenía un placer culpable de pequeño: Buena hamburguesa, de Bryan Robbins (1997). “Solía verla una y otra vez”, aunque “no sé, era joven y el tono de la película resultaba extrañísimo, tan raro y fuera de lugar que te atrapaba y no te dejaba ir…”. Sólo hay que ver el cartel de la película para entender a qué se refiere, cuando habla de esta comedia sobre dos adolescentes que intentan salvar la hamburguesería cuando una franquicia gigante se muda al otro lado de la calle. Puros años noventa.
Ese tipo de cine, a menudo considerado menor o simplemente absurdo, suele convertirse con el tiempo en lo que muchos llaman “placer culpable”. Pero no por culpable sería menos compartido, o así lo recuerda Kurt Russell.
“La película más divertida de vuestras vidas”, según el pequeño Wyatt Russell
Si hay un recuerdo cinematográfico que define esa complicidad entre Kurt y Wyatt Russell, es una sesión de cine en casa que terminó convirtiéndose en una pequeña leyenda familiar. Todo comenzó cuando Wyatt insistió en enseñar a sus padres una comedia que ya había visto y que estaba convencido de que su familia debía experimentar. En la entrevista, Kurt Russell lo recuerda con enorme claridad.
“Conectamos en un momento muy temprano de tu vida, porque fuimos a ver Ace Ventura: Operación África (1995), sólo porque tú te empeñabas en verla”, o más bien en compartirla con sus padres. Era Cine del Bueno, aseguraba el niño. “Goldie y yo nos sentamos a tu lado. Y para aquel entonces tú ceceabas mucho, pero nos miraste fijamente y nos dijiste: ‘Preparaoz para la película máz divertida de vueztra vida’”. En el set, Wyatt estalla a risotadas.
“Y tenías razón. Me partí de la risa, desde el principio”, asegura su padre. Lo cual, bueno, resulta entrañable. Al fin y al cabo, la película fue nominada al Razzie (que ni siquiera ganó) y aún hoy sólo acapara malas críticas. Ni siquiera se considera una joya de culto, como si lo han hecho otras perlas de Jim Carrey como El Grinch (2000) o Dos tontos muy tontos (1994).
En esta secuela, el detective de mascotas Ace Ventura fracasa en el rescate de un mapache y, desolado, ingresa en un monasterio tibetano. Y de allí, a un ficticio país africano al borde de la guerra civil por la desaparición de un mapache. Lo verás venir: lla película ha envejecido fatal.
Pero también sabemos que las mejores películas de nuestra vida no siempre son las más prestigiosas, sino aquellas que vemos en el momento justo y con las personas adecuadas. Para Kurt y Wyatt Russell, ese momento llegó con una comedia disparatada de Jim Carrey y un niño absolutamente convencido de su genialidad. Al parecer, no se equivocaba.











