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¿Murió realmente [SPOILER] en 'Backrooms'?
(Este artículo contiene SPOILERS de Backrooms (2026))
Hay muertes en Backrooms (2026) que no ofrecen ningún tipo de duda. Bobby y Kat desaparecen sin retorno, la sangre del primero y la cabeza de esta última en el frigorífico son bastante concluyentes. Clark, en cambio, es otra cosa. Lo que le ocurre en el clímax de la película es violento, sí, y el rastro de sangre que sigue a la escena no deja espacio para el optimismo más básico.
Pero hay un detalle que la película introduce justo antes de ese momento, y parece hecho casi a propósito, pues convierte la pregunta de si Clark está muerto en algo con más chicha de la que parece. Vamos a repasar qué ocurre exactamente y por qué si supiéramos todo nos daría una información extra de cómo funcionan los Backrooms.
Lo que vemos: el mordisco, la sangre y el cuerpo-marioneta

El Capitán Clark es la criatura que los Backrooms han construido a partir del alter ego del personaje, el pirata de los anuncios de su propia tienda de muebles convertido en una pesadilla de dos metros. Pero esta especie de cabezudo no mata a Clark de una forma limpia ni definitiva, le muerde el cuello con un solo mordisco y a continuación lo suelta, o más bien lo sigue arrastrando por los pasillos como si fuera un trapo mojado mientras Mary huye por el lado contrario.
El rastro de sangre no implica que Clark esté vivo, pero lo vemos desde lejos, podría ser perfectamente un desvanecimiento por el dolor y rastros de una herida grave, pero no definitiva. Lo cierto es que no hay confirmación definitiva de que Clark muera en pantalla. La película no lo muestra exhalando un último aliento, no lo muestra inmóvil, ni con la lengua fuera, no da ninguno de los sellos habituales del género para certificar el kaput. Hay una sugerencia de otro destino, aunque tampoco es que su cuerpo tenga buena pinta, no nos hagáis demasiado caso.
Lo que Clark dijo: la teoría de los Still Lifes

El detalle que convierte toda esta escena en territorio especulativo es que, justo antes del encuentro final con el Capitán Clark, Clark le explica a Mary que los Still Lifes—las criaturas más pacíficas que habitan los Backrooms, figuras estáticas que parecen figuras humanas sin agenda ni agresividad—tienen una cualidad particular: puedes comérselos y no sienten dolor, no mueren y ampoco reaccionan. Son, en cierto sentido, invulnerables de una forma que los humanos dentro de los Backrooms no son.
Clark lo enuncia con una admiración que resulta extraña, casi de envidia. Es un hombre que lleva tiempo atrapado en su propio infierno arquitectónico, rodeado de criaturas que sí son peligrosas, habla de los Still Lifes como si fueran la versión pacífica y sostenible de la existencia dentro del espacio. "Lo mejor de ellos es que puedes comérselos y no les duele”, y parece que él mismo ha pensado mucho en ello.
Y entonces es cuando el Capitán Clark le clava los dientes en el cuello, y Clark sí siente dolor. Eso, en el contexto inmediato, descarta que ya sea un Still Life. Pero lo que no descarta es que ese mordisco sea el inicio de una transformación o una metamorfosis, al estilo de las que Aniquilación (2018) exploraba con su lógica de un entorno que absorbe y duplica lo que toca, aunque allí el proceso era más simétrico y aquí es deliberadamente confuso. O la lógica de La mosca (1986), contacto, transmisión, y algo que antes era una persona empieza a ser otra cosa.
La especulación: ¿podría Clark haber querido eso?

Si los Still Lifes son pacíficos, no sienten dolor, y son inmunes a ser consumidos, cuadra con la psicología de Clark tal y como la película la ha construido: un hombre que lleva años avergonzado de lo que es, que duerme en el suelo de su propia tienda, que se ha escondido dentro de un disfraz de pirata para no tener que ser él mismo en los anuncios. Alguien que, llegado al momento de la verdad, quizás no quisiera salir de los Backrooms no por locura, sino porque allí dentro encontró algo que en el exterior nunca tuvo: una identidad alternativa, por retorcida que sea.
La posibilidad de que el mordisco sea, en la lógica de los Backrooms, una forma de incorporación, absorción, o aceptación, que Clark no muera sino que empiece a convertirse en una de esas figuras pacíficas e inalterables que quizá anhela ser parece una locura, pero es ese estado de indolencia eterna la que quizá por fin le sea capaz de hacer “descansar” la mente. El hecho de que el Capitán Clark no lo consuma del todo, sino que lo arrastre, manteniéndolo de algún modo presente y móvil, echa la mente a volar.
Que probablemente el ataque sea la confirmación de que realmente todo lo que cree saber de los still lifes es una suposición errática y su cruel final sea definitivo. Pero el escenario final, en el que el cuerpo del Capitán Clark es estudiado por científicos de Async—lo que implica que ni siquiera el propio Capitán Clark ha muerto definitivamente—sugiere que en los Backrooms el concepto de "muerte" quizá sea más flexible de lo habitual, aunque la criatura, parece distinta a otros still life. Kane Parsons ha dicho que las secuelas están en su plan desde 2022. Clark, o lo que queda de Clark, tiene muchas papeletas para aparecer en ellas, solo que es muy probable que no sea Clark.










