
La polémica más viral del tráiler de ‘Blade Runner 2099’: ¿Por qué brilla tanto el sol?
El lanzamiento del tráiler de Blade Runner 2099 (2026) ha tenido por respuesta una amplia discusión en foros, desde debates candentes sobre la ironía que sea Amazon quien produzca una crítica feroz al capitalismo de las megacorporaciones, hasta los cuatro colgados en pleno ataque de pánico por las dos protagonistas femeninas. Pero una polémica ha resurgido por encima de todas: en Los Ángeles ahora no llueve, hace sol.
La showrunner Silka Luisa –también detrás de Halo (2022)– ha definido la estética de esta nueva entrega a propósito como un “noir bañado por el sol” o sunshine noir, un término que las mentes menos leídas han tildado de invento, pero que tiene mucho recorrido en la ci-fi. Esto supone una ruptura sin complejos con la lluvia perpetua que tanto caracterizaba a la mítica Blade Runner de Ridley Scott (1982). “Da la sensación de que los guionistas no han entendido en absoluto el concepto de este mundo... Parece un sitio cualquiera, como si pudieras entrar a hacer la compra en un supermercado normal y corriente. Falta esa suciedad y esa crudeza; hay demasiada luz”, se quejaba en Reddit el usuario Rattus_Amicus, uno de tantos.
Parte de razón tiene, pero no por el sol. A mí me preocupa más la estética genérica que luce el avance, que casi parece un teaser para Silo (2023) o Fundación (2021), dos visiones al futuro bastante intercambiables. Ahora. Informémonos un poco sobre qué lugar ocupa el sunshine noir en el imaginario ciberpunk.
La relación entre ciberpunk y sunshine noir

¿Un cielo despejado traiciona realmente al género, o es una evolución necesaria del mismo? El sunshine noir coge los elementos narrativos cínicos y duros del cine negro tradicional y los expone al resplandor implacable del sol de mediodía, es Mulholland Drive (2001) frente a Sed de mal (1958). En el paraíso que representa el Sueño Americano cumplido (Los Ángeles) no hay sombras en las que esconderse.
La corrupción ocurre a plena vista, avalada por una sociedad que ha normalizado su propia decadencia. Al sacar la ciudad de Los Ángeles de Blade Runner 2099 de la oscuridad, Silka Luisa está haciendo que la pesadilla siga allí cuando abrimos los ojos, convirtiendo la distopía en algo tan evidente como que cada mañana sale el sol.
¿Es el sunshine noir totalmente ajeno a la ciencia ficción? Para nada. La Fahrenheit 451 (1966) de Truffaut ya pasaba toda a plena luz del día, también Elysium (2013) buscaba refugio del sol asesino en un futuro no tan lejano. Que hayamos reducido la familia ciberpunk, cuyo centro recae sólo en la “alta tecnología y baja calidad de vida”, a un escaparate de luces de neón y chaparrones de medianoche, eso es problema nuestro.
Y es que quizás, más que alargar la respiración artificial de una estética que ya tiene cuarenta años, como han tratado de hacer series tales que Blade Runner: El Loto Negro (2021), hoy deberíamos preguntarnos por qué necesitamos recuperar narrativas como las de la novela de Philip K. Dick. Fíjate, si no, en el éxito de animes como Cyberpunk: Edgerunners (2022), demostró que las distopías cibernéticas e hipercapitalistas pueden resultar terroríficamente vibrantes bajo los cielos despejados de California.
Replicantes en tiempos de cambio climático
En 1982, las principales ansiedades medioambientales del mundo occidental eran el smog industrial, la lluvia ácida y la amenaza inminente de un invierno nuclear. Hoy, nuestros miedos son muy distintos y el apocalipsis, que está aquí, huele a crema solar. En una época marcada por sequías catastróficas y los incendios incontrolables, el agua que cae del cielo parece menos una amenaza y más un milagro.
Si pensamos en la Tierra asolada de Mad Max: Furia en la carretera (2015), donde el agua es una moneda de cambio literal acaparada por los señores de la guerra, la idea de unos Los Ángeles donde llueve eternamente en el año 2099 roza la fantasía ingenua. De hecho, Denis Villeneuve ya trazó esta transición estética en Blade Runner 2049 (2017), en la sobrecogedora secuencia en la que el Agente K viaja a una ciudad de Las Vegas desolada, irradiada y de un naranja deslumbrante.
En tiempos de severas alertas por radiación ultravioleta, olas de calor letales y un aumento de las enfermedades cutáneas, a lo que realmente deberíamos temer es a un cielo sin nubes y despiadado. A días de que empiece la cuarta ola de calor en España, en lo que llevamos de año, nadie debería cuestionar que el Sol es el peligro real al que la humanidad se enfrenta hoy mismo. Bueno, no, esto no es cosa del astro rey. Son las megacorporaciones como Amazon, que produce la serie, quienes están rompiendo la capa de Ozono y dejándonos al descubierto, para que culpemos al calor –impersonal, irresponsable– de sus políticas antihumanistas.
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