Antes de que apareciera Daredevil, ya estaba Zatoichi dando palos de ciego. Takeshi Kitano lo acabó sublimando en Zatoichi, su película más espectacular, al samurai y masajista ciego que forma parte de la cultura cinematográfica del Sol Naciente desde que le dio vida por entregas el escritor escritor Kan Shimozawa en 1948.
A partir de los años 60, Shintarô Katsu empezó a desenfundar su letal katana disimulada en su bastón en más de una veintena de películas que crearon escuela. El éxito de la serie Daredevil: Born Again nos lleva a recordar la huella que dejó el samurai invidente en todas sus variantes. En esta lista encontrarás las 26 películas originales y algunas sorpresas.
‘La historia de Zatoichi’ (1962)
Dos años antes de que Stan Lee creara Daredevil, el superhéroe ciego que ha vuelto a ponerse de moda gracias a la serie Daredevil: Born Again, Shintarô Katsu ya había encarnado al masajista ciego, vagabundo y jugador, que se guía por el más ínfimo sonido para localizar a sus enemigos en la más absoluta oscuridad. La historia de Zatoichi, que para Takashi Miike es la mejor de la serie, es una producción de bajo presupuesto de la Daiei que triunfó por todo lo alto en la taquilla nipona, pese a ofrecer una trama muy parecida a Yojimbo (Akira Kurosawa, 1961) y no más de tres combates, centrándose más en los personajes y en los problemas sociales de finales de la era Edo.
Zatoichi: las otras películas originales
Shintarô Katsu siguió encarnando al guerrero itinerante invidente a lo largo de otras 24 películas estrenadas entre 1962 y 1973, convirtiéndose en una figura clave del chambara. El esquema era siempre similar: llegaba a un pueblo, se dejaba caer por la casa de juego, era objeto de burlas por su discapacidad, y sorprendía a todo el mundo con su arte de desenvainar y cortar al mismo tiempo. A menudo se enamoraba de una prostituta, que salvaba de sus explotadores, aunque sin poder rehacer su vida con ella, pues su oscuro pasado, que se va revelando de película en película, es una losa que no puede compartir con nadie. Zatoichi es el personaje más recurrente del chambara, aunque también está la serie de seis películas El lobo solitario y su cachorro, que siguen a un ronin del Japón feudal que vive sangrientas aventuras a lo Zatoichi, pero en su caso acompañado de un niño pequeño.
La historia de Zatoichi continúa (Kazuo Mori, 1962)
La nueva historia de Zatoichi (Tokuzō Tanaka, 1963)
Zatoichi el fugitivo (Tokuzō Tanaka, 1963)
Zatoichi en el camino (Kimiyoshi Yasuda, 1963)
Zatoichi and the Chest of Gold (Kazuo Ikehiro, 1964)
La espada fulgurante de Zatoichi (Kazuo Ikehiro, 1964)
Lucha, Zatoichi, lucha (Kenji Misumi, 1964)
Aventuras de Zatoichi (Kimiyoshi Yasuda, 1964)
La venganza de Zatoichi (Akira Inoue, 1965)
Zatoichi and the Doomed Man (Kazuo Mori, 1965)
Zatoichi and the Chess Expert (Kenji Misumi, 1965)
Zatoichi’s Vengeance (Tokuzō Tanaka, 1966)
Zatoichi’s Pilgrimage (Kazuo Ikehiro, 1966)
Zatoichi’s Cane Sword (Kimiyoshi Yasuda, 1967)
Zatoichi the Outlaw (Satsuo Yamamoto, 1967)
Zatoichi Challenged (Kenji Misumi, 1967)
Zatoichi and the Fugitives (Kimiyoshi Yasuda, 1968)
Samaritan Zatoichi (Kenji Misumi, 1968)
Zatoichi meets Yojimbo (Kihachi Okamoto, 1970)
Zatoichi va a la fiesta del fuego (Kenji Misumi, 1970)
Zatoichi contra el espadachín manco (Kimiyoshi Yasuda y Hsu Tseng-Hung, 1971)
Zatoichi en general (Kazuo Mori, 1972)
Zatoichi desesperado (Shintarō Katsu, 1972)
La conspiración de Zatoichi (Kimiyoshi Yasuda, 1973)
‘The Blind Hero Fighting Evil Wolf’ (1972)
También comercializada como Zatoichi & the White Wolf, The Blind Hero Fighting Evil Wolf, dirigida por Li Ying y protagonizada por Teruo Sakamaki, sólo es uno de las muchas imitaciones de las que el yakuza ciego fue víctima en Oriente, en este caso en Taiwán y Hong Kong, aunque también se dieron en Indonesia y Corea del sur. En Japón incluso tuvo una versión femenina, The Crimson Bat, con cuatro películas protagonizadas por Yôko Matsuyama, al amparo de la la Schochiku, celosa del éxito internacional de Zatoichi, que fue muy popular especialmente en Latinoamérica y en países del Tercer Mundo. No tiene el nivel de producción de la serie original, ni Sakamaki, que volvería a interpretarlo en otras películas a Zatoichi, el carisma de Katsu. Un entretenimiento de serie B para completistas del masajista ciego. Taiwán es mucho más célebre por clásicos wuxia, con espadachines voladores, como Dragon Inn y A Touch of Zen.
‘Zatoichi monogatari’ (1974/79)
El aparente final de la serie cinematográfica se transformó en una serie de televisión llamada Zatoichi monogatari, que se prolongó a lo largo de cuatro temporadas y un centenar de episodios, con el incombustible Shintarô Katsu en el papel estelar. En el primer episodio, Zatoichi dice “la única cosa que odio… es matar a gente”. Mala suerte... La producción del propio Katsu, que reclutó al coreógrafo Eiichi Kusumoto, al director de fotografía Fujio Morita y a varios directores de las películas originales, hace que pueda verse como una más que digna continuación de las películas, sólo que con aventuras reducidas a 45 minutos y un look más homogéneo.
‘Zatoichi: La oscuridad es su aliada’ (1989)
Cuando parecía que el personaje ya no podía dar más de sí, el mismo Katsu añadió un último y tardío episodio a la serie de películas con Zatoichi: La oscuridad es su aliada, que él mismo se encargó de dirigir. Aunque inevitablemente aparece como un héroe crepuscular con el pelo ya grisáceo, no tardará en demostrar que conserva intactas sus habilidades, tanto para seducir a las más bellas mujeres, como para defender a los oprimidos en la guerra de clanes. Una gran despedida, aunque manchada por la muerte de uno de los especialistas implicados, Yukio Kato, durante una escena de acción en la que se utilizó una katana real. Un epílogo a la altura de las circunstancias, que cuesta distinguir de las películas anteriores, pues replica la misma fórmula de siempre.
‘Furia ciega’ (1989)
Tarde o temprano Hollywood tenía que interesarse por el personaje y lo hizo con un remake de Zatoichi challenged (Kenji Misumi, 1967) dirigida por Philip Noyce y protagonizada por Rutger Hauer, que se convierte en un veterano de Vietnam entrenado en el uso de la katana por unos aldeanos. Una extraña variación de Desaparecido en combate, que se mueve entre la comedia familiar y el cine de explotación, Furia ciega combina humor –puede partir una mosca en dos, pero confunde a un cocodrilo con un perro–, y escenas de acción en las que el holandés errante combina ingenio y su arte con el bastón-katana para enfrentarse a unos traficantes secuestra-niños. Una curiosidad que fracasa como comedia familiar –fue clasificada para mayores de 17 años por su violencia–, y encanta al mostrar al protagonista de Delicias turcas manejando la katana como si anduviera con los ojos cerrados.
‘Zatoichi’ (2003)
Pero el título más glorioso de toda la saga es sin duda el Zatoichi de Kitano, su película más espectacular como director tanto en los combates como en un inolvidable número musical que es para ver en pie, con los brazos en alto y los ojos empañados de lágrimas, la lógica exploración histórica que completa los yakuzas de Hana-bi, Brother o la trilogía Outrage. Tan hermosa como divertida, ofrece una trama clásica, muy parecida, una vez más, a la de Yojimbo (o de Por un puñado de dólares): el vagabundo atrapado en una guerra de clanes, con litros de sangre y miembros cercenados por doquier. Kitano aparece teñido de rubio con los ojos casi cerrados para meterse en el papel, Tadanobu Asano es el ronin en busca de maestro, y también aparecen un par de geishas tan bellas como letales. Una fiesta que termina con un número musical absolutamente extasiante. Obra maestra.
‘Zatoichi Live’ (2008)
Esta obra teatral filmada y dirigida sobre las tablas por el tan prolífico como gamberro Takashi Miike, convierte a Sho Aikawa en una nueva encarnación del justiciero-masajista-jugador-ciego, después de que el inicialmente previsto Takeshi Kitano se retirara del proyecto para dedicarse a su propio Zatoichi. Puesta en escena en varias ciudades de Japón entre 2007 y 2008, Zatoichi Live derrocha imaginación en sus detallados decorados. Una década después, Miike volvió a llevar al teatro a Zatoichi con una nueva versión de la obra, que todavía no ha filmado. Está muy bien si te gusta el teatro filmado, aunque si prefieres comprobar todo el potencial de Miike en el cine de samuráis mejor salta a la más sangrienta y espectacular 13 asesinos.
‘Zatoichi: The Last’ (2010)
Junji Sakamoto quiso poner punto final a la saga matando al samurái ciego en este Zatôichi: The Last, aunque la película, protagonizada por el musculoso Shingo Katori, quizás no tenga entidad suficiente para poner punto final al mito. No deja de ser un hermoso espectáculo filmado en panavisión, con excelente fotografía y música, más respetuoso con el original que la versión más postmoderna de Kitano, con una violencia menos bestial, y con mucho menos humor amarillo que romanticismo trágico. Este Zatoichi es un guerrero con el corazón roto, y rima bien con Ichi (2008), que sería como una versión moderna y femenina de Zatoichi, con Haruka Ayase como la mujer ciega que toca delicadamente una shamisen -guitarra japonesa– como si fuera una geisha cuando en realidad es una guerrera muy letal con la espada.





























































































