
Pedro Almodóvar revela la sorprendente razón por la que ‘Todo sobre mi madre’ no ganó la Palma de Oro
Aunque no lo creáis, Pedro Almodóvar es de los pocos cineastas de su talla que nunca ha recibido la Palma de Oro. Martin Scorsese la tiene, Francis Ford Coppola la tiene y por partida doble, Quentin Tarantino la consiguió de jovencísimo, Akira Kurosawa y Bong Joon-ho la tienen. Incluso Cristian Mungiu la ha ganado en dos ocasiones, la última por Fjord (2026).
“Recuerdo que fui el favorito en dos ocasiones: con Todo sobre mi madre (1999) y con Volver (2006)”, lo cual al cineasta manchego ya le parece, de por sí, “un suplicio”. “Pero bueno, la experiencia te enseña que eso no basta. Además, está muy claro, y David Cronenberg me lo explicó de un modo muy certero cuando tuvo que justificar ante la prensa por qué su jurado no me otorgó la Palma de Oro”.
“No le dio la Palma a Todo sobre mi madre y me lo argumentó: ‘Si en Cannes los premios fueran simplemente el resultado del gusto de la crítica y del público, entonces no sé para qué llamáis a un jurado’”. El director estuvo completamente de acuerdo. Aquel año Rosetta de los hermanos Dardenne, un film que (para total franqueza) tenía bastante menos gracia.
“En definitiva, para mí no es ninguna frustración no haber recibido la Palma de Oro, en absoluto. Eso sí, cuando asisto a Cannes, me gusta ir a Competición porque resulta mucho más emocionante y divertido”. A pesar del vacío, sí consiguió los premios de Mejor Dirección (por Todo sobre mi madre) y Guion (por Volver, que también dio laureles a todo el reparto de actrices).
Por Dolor y gloria (2019), el querido Antonio Banderas –alter ego de Pedro– subía al escenario hará seis años… Una edición en la que Almodóvar era favorito también, pero que vivió el deslumbre total por Parásitos (2019). Quizás el premio ha ido esquivándolo porque desde hace tiempo, probablemente desde Hable con ella (2002), el realizador ya no repleta sus comedias de faralaes y alegres maricas. De hecho, su último cine es bastante más lúgubre.
Por qué Pedro Almodóvar no ha ganado nunca la Palma de Oro
Pedro Almodóvar reconocía en Cannes que proyectar ante las más de dos mil personas presentes en el Gran Teatro Lumière. La última, por Amarga Navidad (2026). “Siempre es una emoción enorme desde que pongo un pie en esta sala”, y agregó nostálgico que “lo echaré de menos en el futuro, cuando ya no venga y tenga que verlo solo por televisión”. “Esto no es una despedida”, clarificaba en la rueda de prensa del día posterior. “De hecho, ya tengo escrito el guion de la próxima película. (…) De momento, creo que voy a hacer al menos una película más, y espero seguir teniendo inspiración para muchas otras”.
En esta pasada edición de Cannes, Almodóvar subía las escaleras rojas abrazado a sus protagonistas, las magníficas Bárbara Lennie y Aitana Sánchez Gijón, con Leonardo Sbaraglia por tercera pata. Y no quedaron en segunda línea Amaia, Patrick Criado, Quim Gutiérrez, Rossy de Palma y Nieves Álvarez.
En Amarga Navidad, un duelo materno va hilvanándose entre capas de realidad y ficción, hasta convertirse en un ensayo sobre la creación artística como acto vampírico. El manchego está nostálgico, dolido: La habitación de al lado (2024) no tiene nada que ver con Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980). Si en algo se parecieran, deberíamos preocuparnos.
Cannes, en cualquier caso, ha ido evolucionando con el cineasta: “De tantos públicos que conozco, los espectadores de esta gran sala creo que son los más calurosos y cariñosos que he conocido. Sois parte de mi historia”. Eso es verdad: han sido hasta siete las entradas a la Competición francesa de Pedro Almodóvar, incluido este año, e inauguró el certamen en 2004 con La mala educación.
Sin embargo, como apuntaba Luis Martínez en El Mundo, el festival más importante del mundo rechazó durante años algunas de sus películas más celebradas. Todo sobre mi madre llegaba una larga década después de haber sido nominado al Oscar por Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988). “El aprendizaje en la relación con Cannes nos llevó casi veinte años. Empezamos a hacer cine en los años ochenta y las películas de Pedro se presentaban, pero Cannes las rechazaba automáticamente”, explicaba Agustín Almodóvar a Daniel Mantilla, en Kinótico.
Decía: “Recuerdo viajar a Francia con mis cinco latas para presentar ¡Átame! a Gilles Jacob y que nos dijera: Mira, esta es una película menor de Almodóvar. Le admiramos mucho, pero no. Hasta 1999 no llegó el momento en que participamos en la competición de la Sección Oficial. No es sencillo entrar en Cannes”.













