
‘Hokum’, final explicado de la película de terror de la que todo el mundo está hablando
A estas alturas, con un panorama cinematográfico saturado de secuelas, que una pequeña cinta de terror rural irlandesa entre en el remolino de la conversación es motivo de celebrar.Hokum (2026) ha irrumpido en el circo cultural con bastante fuerza protagonizada por un Adam Scott soberbio que se aleja de su registro de Separación (2022-)
La película nos lleva a un hotel remoto donde el pasado acecha y las viejas supersticiones se mezclan con crímenes reales y duelos no solucionados. Su inteligente equilibrio de distintos elementos ha encandilado a la crítica por cómo colorea un relato de culpa y redención con lo sobrenatural, de forma que su final te hace replantearte todo lo que has visto. Desgranamos lo que significa y por qué ha conquistado a la opinión general.
¿Por qué da miedo?
El terror de gran estudio vive en un periodo de diversidad en el que no siempre acaba brillando el guion. Hokum presenta un miedo que nace de la espera, mientras que otros estrenos potentes como La momia de Lee Cronin (2026)* apuestan por una visceralidad física que revuelve el estómago. Ambas son válidas, pero lo cierto es que la obra de Damien McCarthy prefiere erosionar la calma con una ansiedad constante, apoyada en un diseño de sonido que convierte el crujido de una madera en una amenaza, materializando en la imaginación lo que se oculta en los rincones de la suite nupcial.
Otros pesos pesados de 2026, como la salvaje Primate (2026) o la aventurera Send Help (2026), también basan su impacto en lo dinámico, la violencia y el elemento más trepidante, pero queda claro que Hokum busca un tono distinto, un ritmo más pausado y una vuelta a lo clásico que no siempre es fácil llevar a la pantalla. Una bruja que habita en un hotel, similar a una parca con harapos, es el condicionante para ver a un escritor navegar por su propia depresión mientras la esquiva. McCarthy demuestra que un pasillo vacío y una buena iluminación pueden ser mucho más aterradores que diez minutos de efectos digitales de última generación.
La famosa estancia en la suite nupcial es una lección magistral de construcción in crescendo para otros blockbusters de más presupuesto. Sin alivio cómico ni pausas innecesarias, su diseño de producción concibe un hotel irlandés que se percibe antiguo y hambriento, dando sensación de que el peligro está en las propias paredes, acompañado además de una serie de figuritas, estatuillas y presentadores perturbadores en programas de televisión infantil que conciben el universo personal de McCarthy, algo que ha ido conquistando a espectadores que le siguen desde Caveat (2021)* y Oddity (2024)*.
Final explicado: la redención de Ohm y el truco de las gafas
El cierre de Hokum deja una extraña sensación de alivio. La gran revelación no es la bruja, sino que el asesino es Mal, es el gerente del hotel, la crueldad humana sin remordimientos: él fue quien asesinó a Fiona tras descubrir que estaba embarazada de él. El contraste entre la culpa asfixiante de Ohm —quien mató accidentalmente a su madre de un disparo cuando era niño— y la indiferencia criminal de Mal es el motor de la acción del tramo final. La bruja, al final, actúa como un elemento de justicia poética, arrastrando al verdadero villano al abismo mientras permite que Ohm encuentre el perdón.
Pero ojo, que hay un giro que obliga a darle la vuelta a lo visto, relativo al polvo de setas alucinógenas. Alby, el botones al que Ohm insulta al principio, confiesa al final haber alterado el whisky de nuestro protagonista con la droga. Entonces, ¿Fue todo un viaje de hongos? El director ha dejado una pista infalible: si quieres saber qué es real y qué es una alucinación inducida por la culpa, fíjate en el reflejo de las gafas de Adam Scott. Si lo que Ohm ve no aparece reflejado en el cristal, es parte del "viaje". Una dualidad que permite que escenas como el encuentro con el fantasma de su madre cobren un doble sentido, puede que fuera una visión causada por la química, pero el perdón que él siente es real y lo que finalmente le salva la vida.
Un final sorprendentemente luminoso para una película bastante oscura y un personaje desagradable. Ohm, tras enfrentarse a sus recuerdos más dolorosos y pedir perdón a la aparición de su madre, recupera la voluntad de vivir. Al concluir su trilogía de libros con un final más humano, vemos que su estancia en el hotel ha sido un proceso de purga. Ha sobrevivido a la bruja, a Mal, y a sus propios impulsos suicidas. La película nos dice que, aunque la muerte (la bruja) sea inevitable y nos aceche, reconocer nuestros errores y buscar la redención es lo único que nos permite escapar de caer en nuestro propio infierno personal antes de tiempo.
Guía rápida para un programa doble
Si tras los créditos finales te has quedado con ganas de más de este tipo de suspense tétrico, tenemos algunas paradas obligatorias, como la atmósfera cargada de Los huéspedes (The Innkeepers) (2011). Ambas comparten el mismo escenario de hotel maldito y una manera de resolver las escenas de terror pausada y que se mete en la piel, así como cierto elemento de comedia casi costumbrista que cuaja muy bien con sus intenciones.
Probablemente ya conozcáis Weapons (2025)*, que rima muy bien con la mitología irlandesa de la suite trayendo al presente esa figura de la bruja que da miedo, no la tendencia de rescatar y resignificar su figura como algo positivo que vemos en tantas películas últimamente. Del mismo modo, no puedes perderte la serie La maldición de Widow's Bay (2026); concretamente su segundo episodio es un reflejo casi exacto de la premisa de la habitación maldita y las deudas del pasado, aunque el tercero recupera también la bruja marina escalofriante que hace el tres en raya.
Por último, es imposible no citar las referencias clásicas que dan forma al estilo del director. Él mismo ha citado The Stone Tape (1972) y la idea de que los edificios almacenan traumas, y un aroma inconfundible a los mejores relatos de A Ghost Story for Christmas (1968-) que adaptaban obras de M.R. James, aunque aquellas fueran más oscuras en sus finales sin esperanza, aunque el episodio ‘Lost Hearts’ bien podría tener una estructura parecida.







