El final de la ‘Ink’ de Danny Boyle, explicado

El final de la ‘Ink’ de Danny Boyle, explicado

Publicado el21 de septiembre de 2026

Actualizado el21 de septiembre de 2026

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Adaptación de la obra de teatro de James Graham, Ink (2026) reconstruye los despiadados orígenes de la cultura de los tabloides, centrándose en la compra de The Sun por parte de Rupert Murdoch en 1969 y en su alianza con el director del diario, Larry Lamb. Juntos, revolucionaron el panorama mediático, sustituyendo el periodismo clásico por populismo, escándalos y amarillismo. Una de las mejores películas de Danny Boyle hasta el día de hoy, Ink juega bastante claras sus cartas hasta el final, pero el torpedo de imágenes que le dan cierre puede haberte dejado con interrogantes. Así que repasemos: ¿qué sucede y qué significa el final de este extraño biopic?

La tragedia de Muriel McKay y el precio del sensacionalismo

ink danny boyle

En el tercer acto de Ink, la obsesión de sus cabecillas por vender más ejemplares alcanza cotas macabras con el secuestro real de Muriel McKay: por un terrible error, unos criminales la raptan creyendo que es Anna, la mujer de Rupert Murdoch. Lejos de mantenerse al margen y dejar actuar a la policía, el personaje de Larry Lamb ve una oportunidad de oro para ayudar y, además (aunque no lo reconozca nunca), lucrarse.

Lamb lanza una campaña feroz a través de The Sun para dar con los secuestradores, monopolizando la cobertura del caso, lo cual transforma una cuestión de vida o muerte en un culebrón por entregas que sí engancha al público británico… Pero como es lógico, todo acaba en tragedia y McKay nunca regresa a casa. La dirección de Boyle en esta parte es más caótica que nunca, plasmando a la perfección la claustrofobia de un circo mediático que ha perdido por completo el norte.

Pasada la tormenta, la película deja una gran incógnita en el aire: ¿hasta qué punto la cobertura morbosa de Lamb es culpable del fatal desenlace? Y, además, ¿hasta qué punto era consciente el periodista de su influencia? Aunque no se resuelva nunca, la culpabilidad resquebraja la alianza, hasta entonces casi perfecta, entre director y propietario, y la historia pasa a mostrar el coste humano de convertir la información en mero entretenimiento. Y ahí pensamos en Primicia mortal (Nightcrawler) (2014). ¿Son Rupert Murdoch y Larry Lamb homólogos (algo mejor situados) de aquel reporterucho al que interpretaba Jake Gyllenhaal?

Los saltos en el tiempo y la Thatcher de IA

ink danny boyle

Luego, ya en su final, Ink da un salto brusco en el tiempo, hasta los años ochenta. El monstruo que Murdoch (interpretado con una gélida contención por Guy Pearce) y Lamb han creado avanza a todo gas y, aunque ellos ya no sean amigos, su invento no echará el freno… Si no que encontrará alianzas sorprendentes. Una noche cualquiera, en el despacho vacío de Rupert Murdoch, aparece una Margaret Thatcher generada por Inteligencia Artificial. Thatcher anda como Pedro por su casa e intercambia unas palabras amistosas con Murdoch: el poder político ya se ha infiltrado en el ecosistema mediático, y de ahí no saldrá.

Lo conocemos por el documental Dinastía: Los Murdoch (2026), de Netflix. The Sun acabaría teniendo un papel clave a la hora de quitar y poner gobiernos, influyendo en las elecciones mediante pactos de conveniencia exactamente como este. Murdoch y Lamb no solo cambiaron la forma de leer las noticias; alteraron el sistema democrático de raíz, creando una máquina capaz de moldear la opinión pública y cambiar el rumbo de la historia.

Por último. Que esté animada con IA, según el propio Boyle, se hizo para provocar una sensación deliberada de “valle inquietante” (yo diría que es más bien para ahorrarle a alguien interpretar a la bruja). Y una vez más, la Inteligencia Artificial se pone de lado del poder.

De los sesenta al año dos mil

Esta especie de escena mid-credits satiriza sobre las consecuencias políticas del amarillismo, mientras que la secuencia final nos muestra ejemplos directos de susodicho desastre cultural. Ink cierra con un montaje frenético y de edición agresiva que resume los siguientes 50 años de historia de los medios. A ritmo de la habitual y machacona música electrónica, esta traca final conecta directamente las tácticas de The Sun en 1969 con lo más tóxico del panorama mediático del siglo XXI.

Hay una línea innegable entre la filosofía mercantilista y crispada de Lamb y nuestra era de “guerras culturales”. La película de Boyle nos bombardea con imágenes actuales: la plaga de fake news, el frenesí dopamínico del clickbait y la brutal polarización de la sociedad. Boyle va un paso más allá al colar referencias al lado más oscuro de los algoritmos e incluso destellos de la manosfera de perfiles como Andrew Tate. Son, claro, los herederos directos de aquel ánimo populista que The Sun instauró. Lo sabemos desde que vimos Feels Good Man (2020), sobre cuando Pepe the Frog se convirtió en un icono nazi.

Por muy divertida que Ink haya resultado hasta el momento, aquí ya no hay nostalgia que valga. La película de Danny Boyle funciona como una advertencia clarísima: no des de comer a los monstruos que te engañan en nombre de una verdad que, uno, no lo es y, dos, se volverá contra ti.

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Ink
Ink

Ink

2026

A group of misfits and visionaries had an idea for a new kind of news - one that would give the people what they want, and would change the face of the world we live in today.
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Acerca de esta lista

Títulos

1

Duración total

1h 56min

Géneros

Drama, Historia, Misterio & Suspense

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