
El mural de ‘Backrooms’, explicado: Los secretos y las pistas que habrás pasado por alto
OJO: Spoilers para toda la película de Kane Parsons.
El universo narrativo de las Backrooms (2026), expandido por Kane Pixels, tiene su enjundia… Pero no precisamente por la simplicidad de su universo narrativo. Uno de los mayores enigmas de la cinta es el extraño mural que Mary (Renate Reinsve) descubre mientras deambula sola por los interminables pasillos del Complejo. Un muralito infantil, muy mono.
En el dibujo, vemos a una enorme figura negra rodeada de innumerables bocetos aparentemente inconexos, con textos inquietantes. Aunque a primera vista parezca simplemente el fruto de una mente consumida por la locura, también queda claro que puede leerse –si se quiere– en clave simbólico-teórica. Igual que lo hicimos con los siniestros murales que prefiguran, desde el minuto uno, el destino fatal de los personajes en Midsommar: El terror no espera la noche (2019).
¿Quién hizo el mural de ‘Backrooms’?
De entrada, la lógica te lleva a pensar que fue Clark (Chiwetel Eijofor), el arquitecto convertido a vendedor de muebles. Sin embargo, está claro que no fue dibujado por el Clark “normal”, sino por su alter ego, el “Capitán Clark” o “Pirata Clark” (así lo llaman en los foros). Sí, el bicho del final. Por un lado, la altura a la que está dibujada la ventana sugiere que el artista debía ser una persona particularmente alta. Además, los dibujos que el Clark original hace al principio de la película son bastante pulcros y ordenados; dibujo técnico antes que Munch.
Además, tengamos en cuenta que el complejo de los Backrooms construyó al Pirata Clark como la encarnación del lado oscuro del propio Clark, la sombra de un hombre que se aferra obstinadamente al pasado y está completamente estancado en sus costumbres. Si te recuerda a la corrupción de la psique de un hombre negligente, no vas tan equivocade. Yo pienso en la locura de Jack Torrance en El resplandor (1980), y desde ya la recuerdo en amarillo.

Explorando la esquina superior izquierda del mural, se lee: “Los planos de planta cambiaron de nuevo. El techo está mal. El techo está mal. No sé quién firmó los planos, pero la letra se parece a la mía”. Como Clark menciona a menudo que “cuanto más recuerda el complejo, más olvida”, y sabemos que el Pirata Clark está visceralmente ligado a su proyecto frustrado de convertirse en arquitecto, tiene sentido que escriba quejándose del techo sin poder recordar si él mismo autorizó los cambios.
Debajo, leemos: “¿Por qué pensar en términos de magia? ¡¡¡Sé realista!!!”. Interpreto que esto refleja la visión frustrada del Pirata Clark, ironizando sobre el estancamiento rutinario del Clark normal, así como su negativa a evolucionar o a ver el mundo con una sensación de asombro. El aburrimiento y la racionalidad obligan al Pirata a existir en un limbo constante, como míster Tyler Durden al principio de El club de la lucha (1999). O sea, que Backrooms debería poderse arreglar con un par de sesiones con una (buena) terapeuta.
A la derecha del texto central, encontramos la frase “mesas. No sangran sangre”. Yo diría que aquí Clark se da cuenta de que, a diferencia de los “muebles” inanimados que el complejo crea para engañar a las víctimas –rellenitos de ¿felpa?–, el Pirata Clark sí sangra de verdad. Esto le hace preguntarse por qué su alter ego pirata es más especial que las demás anomalías. Otra posibilidad que contemplo es que esta anotación sea un recordatorio sobre cómo la inteligencia artificial del entorno copia torpemente la vida humana, creando muebles que exudan fluidos igual que Aniquilación (2018) creaba dobles ligeramente borrosos.
Sólo quedaría destacar a las figuras con trajes amarillos, de la corporación Async, unos dibujos que confirman que el creador del mural ya había presenciado a los investigadores en el laberinto y estaba al tanto de su influencia.
Numerología en las Backrooms
Al centro, un enorme Capitán Clark con su pierna de palo y su sombrero de plumas. Él aparece levantando a una persona en el aire, cuyos bordes rojos y brazo masticado evidencian terror. ¿Quién es? Aunque a simple vista esto prefigura el momento en que el Pirata muerde a Clark, mi postura es que la víctima no es Clark, sino su empleado Bobby. Cuando el pobre Bobby (Finn Bennett, a quien recordaréis de El caballero de los Siete Reinos) es arrastrado hasta las tripas del Complejo, podemos ver cómo le falta un brazo, igual que al dibujo.
Sobre esta figura encontramos una ventana luminosa, quizás una broma macabra sobre el consejo de Mary sobre “abrir la ventana” para liberar barreras mentales. Luego están los misteriosos números en el lado derecho: 0369, 772 y 436. Si buscáis en internet, veréis que estos son “números angelicales”, que simbolizan el crecimiento personal y el estar en el “camino correcto”. Y el código 0369 apunta directamente al Nivel 369: un piso hermoso y totalmente carente de peligro que el Pirata anhela profundamente pero jamás podrá alcanzar.
Junto a las palabras “fácil” y “la salida de incendios ordenó tu nacimiento”, brilla la palabra “irrealizado” junto a un edificio en construcción… Clark quería ser arquitecto, incluso su lado oscuro se lo recuerda. Y aquí mi teoría: tu peor pesadilla, el minotauro que tú creas para encerrar en el más terrorífico de tus universos mentales, se ha tomado el tiempo para dibujarte un mural intricadísimo que te recuerda, en última instancia, que tú tenías un sueño. El Clark Pirata, tu cara más fea y sangrienta te reconoce y te advierte, como quien te abraza y te cuida sin dejar de decirte las cosas por su nombre. A nuestros yo piratas hay que quererles </3.









