‘The Mandalorian and Grogu’ expone el problema de Star Wars bajo Disney

‘The Mandalorian and Grogu’ expone el problema de Star Wars bajo Disney

Lalo Ortega
Lalo Ortega

Publicado el 26 de mayo de 2026

Actualizado el 26 de mayo de 2026

Las expectativas eran grandes alrededor de The Mandalorian and Grogu, dirigida por Jon Favreau, pues además de continuar la historia de la (inicialmente) exitosa serie protagonizada por Pedro Pascal, sería la primera película de la saga Star Wars en cines en siete años.

Sin embargo, la película ha decepcionado. Además de comentarios negativos por parte de la crítica especializada, “Mando” y Grogu han tenido uno de los peores debuts en taquilla para una película de la saga, más o menos a la par del de Han Solo: Una historia de Star Wars. Se trata de uno de los puntos más bajos para la franquicia desde que Disney tomó control de Lucasfilm en 2012, y que expone una serie de problemas para el futuro de la galaxia muy, muy lejana. A continuación analizaremos qué salió mal con The Mandalorian and Grogu y los tropiezos de Disney para llegar hasta aquí.

The Mandalorian and Grogu revela que Star Wars ha dejado de ser un evento cultural

Primero, los hechos: en su fin de semana de estreno, The Mandalorian and Grogu recaudó un estimado de 165 millones de dólares (MDD) en taquilla a nivel mundial. Para una película normal, tales cifras serían excelentes noticias, pero estamos hablando de una megaproducción hollywoodense dentro de una de las franquicias cinematográficas más exitosas de la historia. En comparación y sin considerar la inflación, el debut de Mando y Grogu fue incluso ligeramente peor que el de Han Solo. Sin embargo, a su favor, sus costos de producción fueron casi de la mitad, así que la película de Favreau tiene mejores posibilidades de generar ganancias en taquilla.

Sin embargo, esto pone a The Mandalorian and Grogu no sólo hasta abajo de la escala en lo que respecta a debuts en taquilla, sino que revela la diferencia abismal entre su poder de convocatoria y el de todas las otras entregas de la saga, particularmente las de la “era Disney”. Rogue One: Una historia de Star Wars recaudó, sólo en Estados Unidos, 155 MDD en su fin de semana de estreno (es decir, sólo 10 MDD menos que The Mandalorian en todo el mundo). El despertar de la Fuerza (The Force Awakens), que inauguró la “trilogía de secuelas”, generó casi 260 MDD sólo en Estados Unidos.

Claro que hay que considerar otros factores, como la baja en asistencia a salas de cine post-pandemia—algo en lo que la propia Disney y el streaming en general han jugado un rol—, pero tomados como tal, los números revelan una fría realidad: Star Wars ha dejado de ser el evento cinematográfico y cultural que todavía era hace apenas una década. ¿Qué es lo que ha sucedido en el camino?

Las “guerras del streaming” y la “marvelización” de las franquicias

En el cine y la televisión hay un antes y un después de la pandemia de COVID–19, y para Star Wars no es la excepción. La asistencia a salas cayó en parte gracias a la propia pandemia, pero también debido a cambios en los hábitos de consumo audiovisual que esto trajo.

El ascenso de Netflix y la competencia de plataformas como Disney+, HBO Max y otras trajo un cambio de estrategia por parte de los grandes conglomerados mediáticos para hacerse con una “rebanada del pastel”. En este período entre 2019 y 2022, conocido como las “guerras del streaming”, hubo una fuerte apuesta por el contenido original y exclusivo para nutrir sus catálogos, que se acentuó con el aislamiento y las restricciones por la pandemia.

La propia serie The Mandalorian fue un caso paradigmático del éxito del streaming: el público podía regresar al universo de Star Wars, con una historia entretenida y buenos valores de producción, totalmente bajo demanda, sin salir de casa, correr el riesgo de un contagio ni pagar más que por su suscripción a Disney+.

La estrategia de cualquier streaming, sin embargo, se contrapone fundamentalmente a la esencia de los grandes estrenos cinematográficos. Star Wars nació y floreció en una era donde una película, más allá de llenar salas y generar carretadas de dinero en taquilla, podía dominar la conversación cultural durante semanas, ser uno de los referentes del verano, reunir familias y amigos en torno suyo. En cambio, el streaming apuesta por la atomización y la personalización para mantener suscripciones: brindar al usuario algo de su particular interés cada semana, “algo para todos los gustos”. La novedad dura unos días—o unas semanas, si se trata de series que estrenan episodios semanalmente—, y después a lo que sigue. Sin embargo, no todos los usuarios tienen la misma experiencia: los algoritmos de las plataformas ofrecen diferentes recomendaciones de acuerdo al historial de visionado.

Otro factor en contra es el enfoque creativo que adoptó Star Wars como tal después de 2019, algo que se refleja en The Mandalorian a partir de su segunda temporada y, sobre todo, en la tercera. Luego de la decepción en audiencia y crítica de El ascenso de Skywalker (The Rise of Skywalker)—más al respecto en breve—, la saga se replegó a la pantalla chica.

Ampliar la narrativa de la franquicia en televisión se volvió una necesidad, y The Mandalorian se convirtió en la plataforma para lanzar diversos spin-offs interconectados. La serie dejó de ser sólo una colección de aventuras en clave wéstern de Din Djarin y Grogu. De pronto, también tenía que incluir conexiones a El regreso del Jedi (Return of the Jedi), su predecesora inmediata en la cronología. Pero también tenía que sentar las bases para las series El libro de Boba Fett (The Book of Boba Fett) y Ahsoka, con esta última, a su vez, sintiéndose como una secuela de la serie animada Star Wars Rebels. La tercera temporada de The Mandalorian fue particularmente culpable de estos vicios, pues su narrativa está menos conectada a sus protagonistas y más a acontecimientos de The Clone Wars, la producción insignia de Dave Filoni, quien hoy es la cabeza creativa de Lucasfilm.

Es una estrategia parecida a la del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), también de Disney, también definida por su narrativa interconectada a través de decenas de películas y series. Pero cuando esta “marvelización” eleva tanto el costo de admisión, y las historias conectadas parecen más una larga lista de tareas, un spin-off de un spin-off deja de ser un acontecimiento cultural para convertirse en contenido dirigido a los más diligentes fans. No es exactamente la fórmula ideal para un taquillazo.

The Mandalorian and Grogu expone a Star Wars como mera nostalgia vacía

El otro gran problema para Star Wars es que, durante la era Disney, ha estado en el centro tanto de una guerra cultural como de una explotación nostálgica vacía. Ambas mantienen a la saga lejos de la innovación que llegó a distinguirla en sus mejores días, atrapada en un limbo de autorreferencia vacía.

El acontecimiento más emblemático de esto fue el rechazo de cierto sector de fans a Los últimos Jedi (The Last Jedi), segunda entrega de la trilogía de secuelas que, si bien tenía sus problemas, brindaba una propuesta clara y arriesgada para alejarse del dogma y llevar la saga hacia nuevos rumbos, lejos de la familia Skywalker y el binarismo de los Jedi y los Sith. Como quedaría demostrado por El ascenso de Skywalker, Lucasfilm y Disney darían marcha atrás en esa estrategia, volviendo al viejo sendero. El infame diálogo “De algún modo, Palpatine regresó” y la adopción del apellido Skywalker por parte de Rey (Daisy Ridley) quedan como síntomas de la enfermedad.

Además, entre los rincones más conservadores de los fans warsies, los riesgos creativos, el protagonismo de personajes femeninos y racialmente diversos, así como los discursos antifascistas más frontales de la nueva trilogía—particularmente de Los últimos Jedi—; fueron leídos como “demasiado woke”. A pesar de que El ascenso de Skywalker todavía logró una impresionante recaudación en taquilla, la conclusión de la trilogía ilustraba tanto un decremento en los dividendos como un desencanto con la saga.

Lucasfilm se escudó en hacer a Star Wars “para los fans”, apelando a la mencionada marvelización que, desde las narrativas interconectadas, recurre constantemente a nostalgia autorreferencial. Todo está conectado a alguna etapa pasada de la franquicia. Y The Mandalorian and Grogu es la expresión más reciente de dicha estrategia.

Una de las principales críticas a la película es que termina sintiéndose como un episodio genérico más de la serie, pero estrenado en pantalla grande, sin construir nada nuevo ni para sus protagonistas ni para el universo Star Wars como tal. The Mandalorian no tiene ni siquiera una década de existencia y, sin embargo, la película apela a la nostalgia por sí misma, abusando una vez más del encanto del famoso “Baby Yoda”—hay que vender esos juguetes—a conexiones con entregas de la saga con las que crecieron los fans hace 20 años o más.

Star Wars, pues, se encuentra en un punto muerto, y tan grave está el asunto que, incluso, hay quienes plantean el rumor de que Disney estaría ya planeando “desechar” su trilogía de secuelas para buscar un “borrón y cuenta nueva”.

La casa de Mickey Mouse enfrenta el dilema de alimentar el catálogo de Disney+ y volver a la relevancia cultural cinematográfica de antaño, pero con miedo a alienar a la que percibe como su principal base de fans. Tal vez han olvidado la vieja lección de Yoda: que el miedo engendra ira, la ira engendra odio, y el odio lleva al sufrimiento. Y tal vez la respuesta radica en buscar el lado luminoso de la Fuerza, sin temor de algunos trolls de internet con miopes y problemáticas lecturas de lo que Star Wars era en realidad.

Continuación de la serie "The Mandalorian" en forma de película. El Imperio ha caído y los señores de la guerra imperiales siguen dispersos por toda la galaxia. Mientras la incipiente Nueva República trabaja para proteger todo por lo que luchó la Rebelión, ha reclutado la ayuda del legendario cazarrecompensas mandaloriano Din Djarin y su joven aprendiz Grogu.
Star Wars: The Mandalorian and Grogu no está disponible para streaming.
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Acerca de esta lista

Títulos

1

Duración total

2h 20min

Géneros

Acción & Aventura, Ciencia ficción, Familia

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