
Ya tenemos candidato para el anime más polémico del año
Bien dicen que el arte debe provocar y que, para tal propósito, puede—y quizá debe—transgredir ciertas fronteras de lo moral y lo políticamente correcto. Lo cual, inevitablemente, puede abrir la puerta a la polémica, al debate pero también a la indignación o la censura. Y en ese sentido, ya tenemos un candidato para el que podría ser el anime más polémico de 2026.
Y no es por una razón relativamente superflua, como una escena subida de tono o excesivamente violenta. Es por un motivo fundamentalmente inseparable de la premisa de la serie. Se titula Petals of Reincarnation (リィンカーネーションの花弁), basada en el manga homónimo de Mikihisa Konishi.
¿De qué trata Petals of Reincarnation?
Tanto el manga como el anime siguen a un adolescente, estudiante de instituto, llamado Tōya Senji, que a pesar de su excelencia académica, padece de un profundo complejo de inferioridad, pues no es talentoso en ningún otro ámbito. A pesar de ser uno de los estudiantes más brillantes del país, busca desesperadamente ser bueno en algo más.
Su vida cambia cuando conoce a Haito Luo Buffett, una compañera de clase prodigiosa para el kendō. Ella le confiesa que es una “Returner”, una persona que retiene las habilidades de una vida pasada, y que ha despertado usando un dispositivo conocido como “Rama de la reencarnación”, una especie de cuchillo con el que debe cortarse la garganta en un ritual (muy a lo Attack on Titan, eso de dañarse para conseguir poder).
La clave está en que nadie decide quién fue en su vida pasada, y despertar esos talentos puede ser un riesgo. Resulta que Haito posee los talentos del legendario samurái Miyamoto Musashi, mientras que Tōya despierta los del forajido Ishikawa Goemon (el “Robin Hood” del Japón feudal). El problema está en que también hay muchas figuras históricas perversas que regresan a la vida por medio de los Returners. Ambas facciones están enfrentadas: los “Greats” que luchan por el bien y los “Sinners” que tienen planes perversos para el mundo.
A través de esta premisa, Petals of Reincarnation explora ideas como la moralidad y la identidad, los límites de la búsqueda de poder o talento, para qué utilizamos nuestros talentos, así como la posibilidad de abrazar el pasado para construir el futuro, sea uno nuevo o una repetición de la historia.
¿Cuál es la polémica con Petals of Reincarnation?
Si has leído de qué va la serie de anime, seguramente ya te imaginarás para dónde va el asunto. Si figuras benevolentes del pasado pueden volver en la actualidad en el cuerpo de los Returners, lo mismo aplica para los seres más deleznables que han pisado la Tierra.
Así como hay reencarnaciones de personajes que dejaron un impacto positivo en la civilización, como Isaac Newton, también los hay que pasaron a la infamia por daños masivos e irreparables.
Dos nombres en particular destacan, por razones que sobra decir. La principal polémica alrededor de Petals of Reincarnation es que hay un personaje que resulta ser la reencarnación de Adolf Hitler, o A Hitorā. No sólo eso, sino que a este singular Returner le gusta trabajar con Pol T., reencarnación de ni más ni menos que Pol Pot, el genocida camboyano.
Para polemizar un poco más, este “Hitorā” es reencarnado en una persona de género indefinido—en la versión japonesa es interpretado por Ayumu Murase, actor de voz conocido por personajes andróginos—, lo que para muchos ha abierto la puerta a leerle como una “Loli”, personajes femeninos de apariencia infantil vinculados—de forma cuestionable—con el fanservice.
¿Cuál es el problema con Petals of Reincarnation?
En el corazón de Petals of Reincarnation hay una cuestión interesante: qué es el poder, quién tiene el mérito de esgrimirlo y si el ritual de la Rama de la Reencarnación es, o no, una forma legítima de obtenerlo.
Con ello, además, viene el dilema moral de para qué blandir ese poder y quién merece ser uno de los “Greats”. En el método, los “Returners” pueden llevar su penitencia, pues nada garantiza que no sean reencarnaciones de personas perversas: hay una decisión consciente por hacer.
En ese sentido, y sobre todo considerando la clase de personajes históricos que aborda, las reencarnaciones de personajes como Hitler o Pol Pots puede sentirse como un recurso explotador y que tiende a trivializar su propio impacto, sobre todo en una época donde la polarización política a nivel mundial ha dado espacio a nuevos discursos racistas y opresores.
Claro que cabe dar el beneficio de la duda y ver hacia dónde se construye la narrativa de Petals of Reincarnation, pero hay que ser conscientes de que estos pétalos vienen con espinas.






