
Las 10 muertes más impactantes en el mundo de ‘Game of Thrones’, rankeadas
“Cuando juegas el juego de tronos, ganas o mueres”. Esta frase de Cersei Lannister (Lena Headey) resume a la perfección la brutalidad del mundo creado por George R.R. Martin, donde reyes, demás nobles e incluso mortales pueden pagar con la vida desde sus ambiciones monárquicas hasta el mero deseo de vivir.
Además de Game of Thrones, la franquicia ya cuenta con dos spin-offs, La casa del dragón y El caballero de los siete reinos, pero todas mantienen un elemento narrativo esencial: nadie está seguro ni es inmune al llamado del Dios de la muerte, lo que conduce a los momentos más impactantes de la saga. Aquí rankeamos las 10 muertes más impactantes en el mundo de Game of Thrones, contando sus spin-offs. Spoilers a continuación, obviamente.
10. Baelor “Rompelanzas” Targaryen (El caballero de los siete reinos, temporada 1)
Daba la impresión de que El caballero de los siete reinos sería algo más ligero que Game of Thrones, y en cierto modo lo es: el relato de Duncan “el alto” (Peter Claffey) y Aegon V “Egg” Targaryen (Dexter Sol Ansell) brinda espacio para una historia un poco más mundana e idealista sobre un caballero errante y su escudero, entrando en un mundo que no necesariamente entienden pero intentando hacer lo correcto.
Pero esto es Poniente, y como ya sabrán los veteranos de esta franquicia, los ideales tienen un costo. Cuando Duncan defiende a un inocente de los abusos del príncipe Aerion Targaryen (Finn Bennett), éste pide su cabeza. La petición de Duncan de un “juicio por combate” da pie a un “juicio de los siete”, una batalla campal de siete contra siete caballeros. Con ayuda de Egg, Dunk logra reclutar a suficientes caballeros a su bando, incluyendo a Baelor Targaryen (Bertie Carvel), príncipe de Rocadragón, quien se opone a su propia casa por considerar honorables las acciones de Duncan.
Con gran trabajo, el caballero errante logra vencer en batalla a Aerion y le perdona la vida, aunque el precio de la victoria es demasiado alto. Ser Humfrey Beesbury (Danny Collins) y Ser Humfrey Hardyng (Ross Anderson) mueren durante la batalla. Duncan está tan malherido que debe ser ayudado para salir del campo de batalla. Es alcanzado por Baelor, quien le da algunas palabras de aliento, antes de comenzar a desvariar y pedir que le ayuden con su yelmo. Esto revela una herida grotesca, su cerebro expuesto por un golpe del mazo de su hermano, el rey Maekar (Sam Spruell). Baelor muere en los brazos de Duncan, demostrando el costo de los ideales y haciendo añicos la inocencia del pequeño Egg.
9. Margaery Tyrell… y toda la multitud en el Septo de Baelor (Game of Thrones, temporada 6)
El último tercio de Game of Thrones se desenvuelve como la recta final de una partida de ajedrez: ya colocadas las piezas, es el momento de la carnicería. El episodio final de la sexta temporada, “Vientos de invierno”, la reina consorte Margaery Tyrell (Natalie Dormer) ha amasado suficiente poder en alianza con la secta religiosa del Gorrión Supremo (Jonathan Pryce), que ha logrado poner en contra de los Lannister y de la reina madre, Cersei (Lena Headey), quien será enjuiciada en el Gran Septo de Baelor.
Cuando Cersei no aparece en el día del juicio, Margaery sospecha lo peor, y no se equivoca. Toda una reserva del letal y volátil fuego valyrio descansa bajo el Septo al final de un largo rastro de cera encendida, como una bomba de tiempo. Cersei logra reunir a todos sus enemigos en un solo lugar para su gran jugada: hacerlos explotar en una torre de llamas verdes. Pero también le sale caro: no sólo se pierden vidas inocentes, encendiendo más los ánimos en Desembarco del Rey; sino que su hijo, el rey Tommen Baratheon (Dean-Charles Chapman) decide suicidarse al presenciar, a la distancia, el destino de su esposa y los actos de su madre.
8. Rhaenys Targaryen (La casa del dragón, temporada 2)
La casa del dragón, la serie más temprana de las tres en la cronología de Game of Thrones, narra un conflicto que se conoció como la “Danza de los dragones”, una guerra civil de sucesión que marcaría el inicio del pronunciado declive para la Casa Targaryen, dividida por la mitad entre dos bandos: los “verdes” de la reina madre Alicent Hightower (Olivia Cooke)—quien reclama el trono de Poniente en nombre de su hijo, Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney)—, y los “negros” de Rhaenyra Targaryen (Emma D’Arcy).
La primera baja del conflicto—y la que le dio inicio inevitablemente—es más brutal. Pero igual de cruel fue la muerte de Rhaenys Targaryen (Eve Best) por su trasfondo. Pasó a la historia como “la reina que nunca fue”, pues a pesar de que tenía derecho legal al trono, fue ignorada en dos ocasiones debido a las tradiciones patriarcales. Primero, cuando su tío Baelon fue coronado en su lugar a pesar de que ella era sucesora directa de su padre, el rey Aemon. Y después, tras la muerte de Baelon, el consejo eligió a su primo Viserys (Paddy Considine), quien eventualmente nombraría a su hija Rhaenyra antes de morir.
La muerte de Rhaenys es significativa, pues además de pelear por venganza en nombre de su nieto, Lucerys Velaryon, lo hace para apoyar el reclamo de Rhaenyra al trono que ella nunca pudo tener. Muere cuando, enfrentándose al Rey Aegon y su dragón Fuegosol en la Batalla de Reposo del Grajo, es emboscada por el príncipe Aemond (Ewan Mitchell), quien monta a Vhagar, la más fuerte de los dragones vivos.
7. Joffrey Baratheon (Game of Thrones, temporada 4)
Personajes detestables en Poniente, sobran a lo largo de toda la saga de Game of Thrones. El mimado y sádico Joffrey Baratheon (Jack Gleeson) debe estar bastante arriba en la lista de muchos, así que su muerte al comienzo de la montaña rusa de la cuarta temporada fue gratificante. Pero lo repentino y brutal de su ejecución es lo que la vuelve impactante, sin mencionar sus implicaciones.
La legitimidad de Joffrey como rey ya estaba en entredicho dado el secreto a voces de que era fruto del incesto entre Cersei y su hermano Jaime (Nikolaj Coster-Waldau). Su matrimonio arreglado con Margaery Tyrell era pensado para fortalecer alianzas y resolver la sucesión, pero lo que nadie esperaba era que el joven rey cayera fulminado en plenas celebraciones de la boda, con el rostro más morado que la uva del vino que lo envenenó. Verlo reducido a un niño que lucha desesperadamente por respirar en brazos de su madre brinda un atisbo de simpatía por él, pero esto sólo será el comienzo de una larga cadena de tragedias. Es por esto que Tommen asciende muy joven al trono, y que Cersei abraza su resentimiento contra todo lo que no se apellide Lannister.
6. Oberyn Martell (Game of Thrones, temporada 4)
Una de las consecuencias más directas e inmediatas de la muerte de Joffrey, es que Cersei la toma como pretexto para desatar su ira. Con su hijo todavía en brazos, decide que su odiado hermano Tyrion (Peter Dinklage) es el culpable de envenenamiento, y ordena su encarcelamiento y juicio. Condenado a muerte, Tyrion exige un juicio por combate.
La corona elige como su campeón Gregor Clegane (Hafþór Júlíus Björnsson), una mole bestial conocida como “La Montaña”. Oberyn Martell (Pedro Pascal) tiene una vendetta personal contra él por la muerte de su hermana, Elia, así que acepta ser el campeón de Tyrion. Para beneplácito del Lannister menor—y del público—, su agilidad e inteligencia parecen superar a la fuerza bruta para doblegar a La Montaña. Pero su obsesión por reivindicar la memoria de su hermana resulta en un descuido que le sale caro: con Clegane, es matar o que te revienten la cabeza y derramen tus sesos en el piso.
5. Shireen Baratheon (Game of Thrones, temporada 5)
En el juego de tronos, las víctimas no siempre son los nobles, reyes y guerreros que aspiran al poder. A veces, son los más inocentes de los seres en el mundo, como la princesa Shireen Baratheon (Kerry Ingram), afligida por psoriagris pero igual amada por su estoico padre, Stannis Baratheon (Stephen Dillane), quien reclama el trono y acusa a Joffrey de usurpador.
Pero su amor es eclipsado por su devoción fanática hacia el deber y el honor de recuperar el trono, para lo que se ha aliado con la sacerdotisa roja Melisandre (Carice van Houten), del clero del dios R'hllor o Señor de la Luz. Cuando Melisandre lo convence de que, para triunfar en su ataque a Invernalia, el Señor de la Luz exige un sacrificio, así que acepta entregar a su propia hija la hoguera, en una de las escenas más impactantes de todo Game of Thrones: no hace falta ver lo que sucede, pues podemos verlo reflejado en los rostros de Stannis y su reina, Selyse Florent (Tara Fitzgerald). En la serie, la caída en desgracia moral de Stannis precede directamente su derrota: herido y con su ejército diezmado, es encontrado y ejecutado por Brienne de Tarth (Gwendoline Christie).
4. Lucerys Velaryon (La casa del dragón, temporada 1)
Hablando de niños… la trágica muerte que desencadena la brutal Danza de Dragones al final de la primera temporada de La casa del dragón comienza, en esencia, como un desafortunado juego infantil. En la infancia, por su incapacidad inicial de montar un dragón, Aemond Targaryen fue constantemente acosado por sus sobrinos, Jaecerys “Jace” (Harry Collett) y Lucerys “Luke” (Elliot Grihault) Velaryon, los hijos de Rhaenyra. Uno de estos incidentes terminó con Luke cortando el ojo de Aemond, un hecho que resintió y por el que deseaba venganza.
En preparación para una guerra que aún se intenta evitar, Luke se ofrece como emisario con su dragón, Arrax, para viajar a Bastión de Tormentas y pedir la lealtad de la casa Baratheon, pero descubre que Aemond ha llegado antes y que pide retribución por su ojo. Enviado de vuelta a casa, Luke y Arrax son emboscados en la tormenta por un Aemond deseando atormentarlo, montando a la poderosa Vaghar. La Danza de Dragones tiene un comienzo sangriento debido a dos niños que no tienen control sobre sus bestias, con Luke y Arrax devorados por Vaghar en un parpadeo.
3. Hodor (Game of Thrones, temporada 6)
No es un niño, pero Hodor (Kristian Nairn) es uno de los personajes más inocentes de toda la franquicia. Misteriosamente limitado mentalmente a no decir más que su nombre, Hodor es un hombre alto y fuerte, pero noble, al servicio de la casa Stark. Cuando el pequeño príncipe Bran Stark (Isaac Hempstead-Wright) queda paraplégico después de su caída al comienzo de la serie, depende de otros para trasladarse. Y cuando Invernalia es tomada por Theon Greyjoy (Alfie Allen), Hodor es el encargado de llevarlo en su lomo durante su peligrosa travesía más allá del Muro para encontrar al Cuervo de tres ojos.
Es un viaje peligroso que, necesariamente, termina en tragedia. Alcanzados por los Caminantes blancos, Hodor se sacrifica para mantener una puerta cerrada y dar tiempo a Bran para escapar con Meera Reed (Ellie Kendrick). Así estaba predispuesto: en el presente, Meera instruye repetidamente a Hodor detener la puerta (en inglés, “Hold the Door”). Mientras tanto, la mente de Bran viaja al pasado y se encuentra con un chico, llamado Wilys (Sam Coleman), quien percibe la voz de Meera desde el futuro y tiene un colapso mental. Hold the door se convierte en “Hodor”, y así aprendemos que el personaje más noble de esta historia estaba predestinado al matadero por la intervención del propio Bran. Por el bien común, suponemos.
Buena suerte traduciendo eso para los libros, por cierto.
2. Ned Stark (Game of Thrones, temporada 1)
Una elección un poco obvia, quizá. Sin embargo, para quienes nunca leyeron los libros de Canción de hielo y fuego, la muerte de Lord Eddard “Ned” Stark (Sean Bean) en la conclusión de la primera temporada fue el balde de agua fría que enseñó una difícil lección a los espectadores: que nadie, ni el aparente protagonista, está a salvo de la muerte. Y peor aún: que apostar por los ideales y el honor puede ser tan ingenuo como costoso.
Y en ese sentido, el pobre Ned era un hombre tan honorable como torpe. Al descubrir la verdad sobre Joffrey, tuvo la brillante idea de confrontar a Cersei al respecto, para acabar siendo traicionado por el siempre dudoso Petyr “Meñique” Baelish (Aidan Gillen), encarcelado sin forma para él o sus hijas de huir de Desembarco del rey. Ningún tipo de intervención divina o deus ex machina habría de salvarlo: la furia inmadura de Joffrey haría descender la espada del verdugo Ilyn Payne (Wilko Johnson) sobre su cuello en la escalinata del Gran Septo de Baelor ante una multitud enardecida.
Pero hey, a Sean Bean se le da muy bien morir en sagas de fantasía medieval.
1. Robb Stark y demás presentes en la “boda roja” (Game of Thrones, temporada 3)
Con el antecedente de Ned Stark, muchos espectadores llegamos a las temporadas siguientes con la claridad de que nadie es inmune a la muerte. Al mismo tiempo, sólo una atrocidad descomunal podría impactarnos después de matar a uno de los protagonistas. ¿Qué tal dos de ellos, de golpe?
Una vez más un Stark jugando la carta de un ideal, en este caso la del amor, en plena guerra contra los Lannister. Contra el sensato consejo de su madre, Catelyn (Michelle Fairley), Robb Stark (Richard Madden) decide casarse con Talisa Maegyr (Oona Chaplin), de quien está enamorado, en vez de mantener su promesa a Walder Frey (David Bradley) de casarse con una de sus hijas a cambio de su apoyo en la guerra. Luego de perder hombres y reputación, Robb intenta, ingenuamente, recuperar la confianza de Lord Frey, para lo que ofrece que su tío Edmure Tully (Tobias Menzies), hermano de Catelyn, se case con una de sus hijas en su lugar.
Con sus hombres, Catelyn y su ahora esposa embarazada, Robb es recibido por la Casa Frey en las Tierras de los Ríos. Aunque se sentían protegidos bajo el derecho de huésped, tradición que indica que un huésped noble no puede dañar a sus invitados tras compartir alimentos, Catelyn sabía que algo andaba mal. La infame canción de “Las lluvias de Castemere” auguraba la brutalidad de lo que se conocería como la “boda roja”, que con la bendición Lannister, pondría fin a la rebelión Stark con algunos de los usos más despiadados de un cuchillo que se hayan visto en la televisión.














