
Los 10 mejores actores que nunca ganaron un Oscar
El Premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS, por sus siglas en inglés) de Hollywood es todavía considerado uno de los reconocimientos más prestigiosos o “importantes” en el mundo del cine. Pero si algo nos ha demostrado la historia es que no es ni garantía de renombre ni de un legado duradero. Varios de los cineastas más influyentes y recordados de la historia nunca ganaron uno, y lo mismo sucede con los actores.
Ganar el premio es, muchas veces, una mezcla de factores como la popularidad, las relaciones públicas y la suerte: a veces, un actor puede ser “mejor” (lo que sea que eso signifique), pero le toca enfrentarse a alguien con más recursos para su campaña. Tal es el caso de quienes seleccionamos aquí, los 10 mejores actores que nunca ganaron un Oscar (o no lo han hecho aún, al menos), pero que aún sin la estatuilla son más que merecedores de nuestra admiración (no estamos contando premios honorarios ni recibidos por otras disciplinas, como dirección o guionismo).
1. Willem Dafoe
Con una carrera tan extraordinaria como la de Willem Dafoe, que incluye trabajos con cineastas que van desde Sam Raimi a David Lynch, Wes Anderson y Yorgos Lanthimos—en diferentes grados de sutileza o locura—, es increíble que el actor aún no haya ganado un Oscar. Y tampoco es por falta de nominaciones.
Dafoe ha sido candidato al premio en cuatro ocasiones (tres como actor de reparto y una como principal), siendo la primera por Pelotón (Platoon) en 1987. La más reciente ha sido por su protagónico en Van Gogh en las puertas de la eternidad (At Eternity’s Gate). Pero con una filmografía que sigue fascinando con cada nueva entrega, tampoco creemos que le haga falta el premio.
2. Warren Beatty
Una de las leyendas vivas indispensables para entender el cine independiente del Nuevo Hollywood, tanto al frente como delante de la cámara, Warren Beatty es otro de esos grandes actores que nunca han ganado un Oscar. Ha sido nominado a numerosos Premios de la Academia no sólo por su trabajo actoral, sino también como productor (por el que ya recibió el premio honorario Irving G. Thalberg), guionista y director (en este último rol, sí obtuvo el galardón por Rojos). Sin embargo, como actor, nunca ha ganado un Oscar competitivo, y dado que no ha aparecido en pantalla desde 2016, es improbable que suceda.
Beatty ha sido nominado al Oscar como Mejor actor en cuatro ocasiones, comenzando con la icónica Bonnie y Clyde, además de El cielo puede esperar (Heaven can Wait) y la propia Rojos. Su última nominación vino en 1992 con Bugsy.
3. Montgomery Clift
Una de las grandes leyendas de la edad dorada de Hollywood, cuya carrera dejó monumentales clásicos del cine estadounidense pero que nunca fue recompensada con un Oscar. Montgomery Clift trabajó con cineastas como Howard Hawks, Elia Kazan y Alfred Hitchcock a lo largo de su vida, y era considerado rival de Marlon Brando, ni más ni menos. Sin embargo, moriría en 1966 a los 45 años con una filmografía de 19 películas.
En su vida, Clift fue nominado al Oscar como Mejor actor principal en tres ocasiones, y una más como actor de reparto, entre 1949 y 1962. De esas, las más notables fueron, por mucho, Ambiciones que matan (A Place in the Sun) y De aquí a la eternidad (From Here to Eternity).
4. Ralph Fiennes
Otro gigante del cine de nuestro tiempo es el inglés Ralph Fiennes, con una carrera que abarca desde los dramas más convencionales hasta la comedia y el terror, con fascinantes resultados. El gran público probablemente lo recuerda más como Lord Voldemort en la saga de Harry Potter, pero tiene una filmografía inagotable de grandes actuaciones.
Aunque ha ganado ya un BAFTA, el Oscar se le ha escapado en tres diferentes ocasiones. Su primera nominación vino en 1994 con La lista de Schindler (Schindler’s List), como Mejor actor de reparto. Repetiría tres años después con El paciente inglés (The English Patient), ya como actor principal. Tendrían que pasar casi tres décadas para volver a recibir una nominación, por Cónclave. Claro que merece más por una carrera tan prolífica y diversa, pero nosotros lo nominaríamos sin cuestionar por esa gran escena en Exterminio: El templo de huesos (28 Years Later: The Bone Temple).
5. Colman Domingo
Colman Domingo es uno de esos actores que comenzó su notable carrera en el teatro (con dos nominaciones al Tony y un premio Laurence Olivier por su rol en The Scottsboro Boys), pero que una vez que dio el salto a la pantalla, lo hizo pisando fuerte. Su papel como Ali en la serie Euphoria le valió un Emmy como Mejor estrella invitada.
Su trabajo en el cine ha sido intermitente desde 1995, pero comenzó a ser más consistente en 2013 y, en unos cuantos años, ha sumado ya dos nominaciones al Oscar. Al hilo, de hecho, y ambas como actor principal. La primera fue por Rustin en 2024, y la segunda por Las vidas de Sing Sing en 2025. Si mantiene ese ritmo de trabajo y cuidado en la selección de sus proyectos, creemos que será cuestión de tiempo.
6. Cary Grant
Uno de los grandes galanes del Hollywood clásico, quizá hoy más recordado por sus trabajos con Alfred Hitchcock, como Intriga internacional (North by Northwest), o por la genial comedia Luna nueva (His Girl Friday), de Howard Hawks.
En realidad, y por increíble que parezca, el único Oscar que Grant se llevó a casa fue un premio honorario en 1970. Sólo fue nominado por sus actuaciones en dos ocasiones: una por Serenata nostálgica (Penny Serenade) en 1942, y otra por Un corazón en peligro (None But the Lonely Heart) en 1945.
7. Paul Giamatti
Uno de los grandes actores más infravalorados en activo es, indiscutiblemente, Paul Giamatti, un maestro para hacer papeles de hombres disminuidos, amargados o francamente molestos, pero con la medida justa de simpatía o gracia para que nos interesemos por ellos.
Más conocido por dos geniales colaboraciones con Alexander Payne (siendo la primera de ellas Entre copas), Giamatti ha sido nominado a numerosos galardones de los galardones más prestigiosos del cine, aunque ha obtenido pocos. Respecto al Oscar, su primera nominación vino como Mejor actor de reparto por El luchador (Cinderella Man) en 2006. La segunda vino y última, y por la que debió ganar el Premio de la Academia, fue como Mejor actor por Los que se quedan (The Holdovers), también de Alexander Payne, aunque por ella sí obtuvo el Globo de Oro, por lo menos. No sólo una grandiosa película de Navidad, sino una grandiosa película, punto.
8. Alan Rickman
Otro gran actor inglés que tiene en común con Ralph Fiennes no haber obtenido nunca Oscar y haber pasado por la saga de Harry Potter. La diferencia es que, contrario a Fiennes, el grandioso Alan Rickman nunca fue nominado al premio estadounidense.
Esto a pesar de tener también una carrera fenomenal y diversa, que lo llevó desde Duro de matar (Die Hard) a dramas de época como Sensatez y sentimientos (Sense and Sensibility). Sí fue múltiple nominado al homólogo británico del Oscar, el BAFTA, en numerosas ocasiones, y lo ganó como Mejor actor de reparto por Robin Hood: El príncipe de los ladrones, de 1991.
9. Peter O’Toole
Otro gigante de la pantalla que comparte con Glenn Close (una de las grandes actrices que tampoco han ganado el Oscar) el desafortunado récord de más nominaciones al premio por actuación, sin una sola victoria. Peter O'Toole fue un portentoso actor de teatro que debutó en el cine en 1960. Sólo dos años después, obtuvo su primera nominación al Oscar como Mejor actor por Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia).
A lo largo de una maravillosa carrera que sólo fue frenada por su muerte a los 81 años en 2013, O’Tool sería nominado al Oscar un total de ocho veces, siendo la última la película Venus, de 2006. Nunca obtuvo un premio competitivo, pero la AMPAS sí le concedió una estatuilla honoraria en 2002.
10. Oscar Isaac
De origen guatemalteco y naturalizado estadounidense, Oscar Isaac es uno de los grandes actores de su generación que también, por increíble que parezca, nunca han sido nominados al “premio grande” del cine. Y grandes actuaciones no faltan en su filmografía para justificar al menos una nominación.
Si tuviéramos que nombrar la que podría haber tenido mayores posibilidades de nominación, diríamos que Balada de un hombre común (Inside Llewyn Davis). Pero ya sea por el turbio antihéroe de El contador de cartas (The Card Counter) o el perverso antagonista de Ex-Máquina (Ex Machina), argumentos sobran. Incluso este año, fue ignorado para el Oscar por su rol en Frankenstein: la Academia prefirió nominar—aunque no sin razón—a Jacob Elordi.




































