
‘La casa del dragón’ acaba de presentar su escena más incómoda (que ya es decir)
Como parte del mundo Game of Thrones, es innegable que La casa del dragón (House of the Dragon) es una serie que no sólo está cómoda, sino que incluso se deleita con temas espinosos como la traición, la brutalidad y suficiente incesto para construir dinastías enteras. Sin embargo, con el séptimo episodio de su tercera temporada, la producción ha entregado la que podría ser su escena más incómoda. Que, para los estándares de esta franquicia, ya es un decir.
A continuación te explicamos de qué escena hablamos, y por qué hizo que incluso los fans más veteranos de la saga se retorcieran de incomodidad en sus asientos. Spoilers a continuación si no has visto el episodio en cuestión:
La incómoda escena entre Aemond Targaryen y… ¿Alicent?

Y vamos, no es como que no hubiera un antecedente. Antes de huir a Harrenhal por insistencia de su madre, Alicent Hightower (Olivia Cooke), el violento príncipe Aemond Targaryen (Ewan Mitchell) se despidió de ella con un beso del tipo que no debería dar ningún hijo a su madre.
Ver eso ya fue incómodo en sí mismo, pero la cosa se puso peor en el episodio 7 de la temporada 3. Ya exiliado en Harrenhal y bajo el cuidado de la bruja Alys Ríos (Gayle Rankin), Aemond se reencuentra con su madre, quien ha sido enviada por la reina Rhaenyra Targaryen (Emma D’Arcy) con la consigna de asesinar a su propio hijo para salvarse a sí misma y a su hija, Helaena Targaryen (Phia Saban).
El episodio abre con un breve diálogo entre el príncipe y su madre, que se vuelve cada vez más íntimo… hasta que ella lo besa a él. Ambos parecen decididos a compartir la cama, hasta que Aemond se percata de que algo no encaja. No es Alicent con quien está, sino que Alys ha usado uno de sus trucos para engañarlo y hacerse pasar por su madre.
Pero, por si había duda, la verdad sale a la luz: el príncipe Aemond desea a su madre Alicent, quizá una manifestación edípica de su frustración por la preferencia hacia su hermano, el rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney). Frustración que Alys parece feliz de explotar, en su propia búsqueda de poder.
Por qué la escena es incómoda incluso para estándares de La casa del dragón y Game of Thrones

Como ya hemos dicho, las prácticas incestuosas no son particularmente un shock en esta franquicia—una relación tal es lo que desencadena todo el conflicto de Game of Thrones, por ejemplo—.
Y es bien sabido que, en dinastías como la Targaryen, es algo relativamente común. Aegon “el Conquistador”, quien unificó los Siete Reinos, estaba casado no con una, sino con dos de sus hermanas, y de estos matrimonios desciende toda la dinastía. Incluso la protagonista, Rhaenyra Targaryen, está casada con su tío, Daemon Targaryen (Matt Smith). En el otro bando, Aegon II está unido a su hermana, Helaena, en un matrimonio arreglado, e incluso se sugiere que Aemond también está enamorado de ella.
Paradójicamente, es como dijo la propia Alicent en su juventud (interpretada por Emily Carey en la primera temporada): “ustedes los Targaryen tienen extrañas costumbres”. Sin embargo, la escena entre Aemond y Alicent cruza una línea que la franquicia no había cruzado casi nunca hasta ahora: el incesto entre madre e hijo. Había casos aislados, como el de Craster (Robert Pugh) en Game of Thrones, quien tomaba como esposas a sus propias hijas, pero no se mostraba de manera explícita en pantalla.
No obstante, cabe señalar que La casa del dragón técnicamente aún no cruza esa línea. En la escena, no es realmente Aemond acostándose con su madre, sino con Alys haciéndose pasar por ella. De cualquier manera es algo sumamente incómodo de ver, y fácilmente debe rankear alto entre las escenas más estremecedoras de toda la saga (obviando las muertes).








