
‘La casa del dragón’: el final del episodio 7 de la temporada 3, explicado
La casa del dragón (House of the Dragon) ha colocado todas las piezas en el tablero para el final de su tercera temporada con su episodio 7, que a pesar de llevar varias subtramas con relativa tranquilidad, no estuvo desprovisto de acción, intensidad pero sobre todo, bastante intriga.
A continuación te explicamos el final del episodio 7, sus diferencias con (y referencias a) el libro Fuego y sangre, sus conexiones con el resto de la saga Game of Thrones y sus implicaciones para el final de temporada (con spoilers potenciales para ambas versiones de la historia):
¿Qué está pasando en Ladera?
A estas alturas, ya está más que claro que el final de temporada adaptará la brutal y espectacular Batalla de Ladera (o Batalla de Tumbleton), uno de los eventos más determinantes en la “Danza de los dragones”. Y al inicio del episodio, Lord Ormund Hightower (James Norton), cabeza militar de los “Verdes” leales al rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney) y su estirpe, parece estar como ratón arrinconado en el pueblo mercante frente a la inminente llegada del ejército de los “Negros” de la reina Rhaenyra Targaryen (Emma D’Arcy)—quienes, por cierto, marchan exhibiendo la cabeza de Criston Cole (Fabien Frankel) en una estaca, añadiendo una humillación más al otrora “mejor guerrero del reino”.
Ante la cantidad de “lobos de invierno” de Roderick Dustin (Tommy Flanagan) y de ribereños de Oscar Tully (Archie Barnes), el primo de Ormund, Ser Gwayne Hightower (Freddie Fox) y su pupilo, el príncipe Daeron Targaryen (Benjamin Evan Ainsworth), comienzan a ceder a la desesperación. Sin embargo, Ormund afirma tener en su poder una “pieza” clave que pondrá a Rhaenyra de rodillas.
Y en realidad, son dos. La primera es Lord Corlys Velaryon (Steve Toussaint), Mano de la reina Rhaenyra, secuestrado por los Verdes en el episodio anterior. Ormund intenta seducirlo a su causa, apelando a la poca gratitud que le ha expresado la reina, pero el “señor de las mareas” lo desprecia y es devuelto a su celda. Sin embargo, más tarde, Ormund envía una caja a Desembarco del rey, destinada al hijo de Corlys, Alyn (Abubakar Salim). ¿El contenido? Un dedo de Corlys, con el anillo del escudo de armas Velaryon como prueba de que es suyo. Al anunciar al enemigo que tiene a la Mano de la reina en su poder, tiene una ficha de negociación para evitar una invasión total.
La otra gran pieza de los Verdes es una de las “semillas de dragón” de Rhaenyra—jinetes de dragón de origen plebeyo—. Los espías de Ormund descubren que el príncipe consorte Daemon Targaryen (Matt Smith) humilló públicamente a Ulf el blanco (Tom Bennett), quien ha mostrado frustración a la corona por su escaso “tiempo de recreación” y aún menor gratitud. Ormund siembra en él la semilla de la traición con facilidad al ofrecerle convertirlo en señor de Marcaderiva, la sede Velaryon.
¿Qué diablos está sucediendo con Aemond en Harrenhal?
En una decisión claramente pensada para ganar suficiente tiempo antes de la otra batalla climática de esta guerra civil, la subtrama del hermano de Aegon, el príncipe Aemond Targaryen (Ewan Mitchell) sigue estirándose entre intrigas y rarezas incestuosas, con la rehén de guerra Alicent Hightower (Olivia Cooke) enviada por Rhaenyra a Harrenhal para matar a su propio hijo, a cambio del perdón para su otra hija, Helaena Targaryen (Phia Saban).
Además de ser una subtrama hasta ahora superflua, cabe recordar que ha sido inventada para La casa del dragón, pues no hay rastro de ella en el libro Fuego y sangre. Y por supuesto, no sería un enredo Targaryen sin algo de incesto gratuito de por medio. Si te incomodó ver el beso entre Aemond y su madre, las brujerías que Alys Ríos (Gayle Rankin) usa para llevar al joven Targaryen a la cama te tendrán retorciéndote de horror. ¿Todo esto para qué? Quizá para el plan maestro de Alys, que quiere fundar una nueva dinastía Targaryen en Harrenhal.
Todo conduce a un típico caso de “potencial nuera conoce a la madre”, que termina con Aemond envenenado por su propia madre, ésta huyendo por su cuenta al despoblado—porque claro que mataron a su escolta sin piedad—, y Alys teniendo que salvarle la vida al príncipe Targaryen de nuevo. Sabrán los Siete a dónde se dirige esta subtrama…
¿Qué pasó con Rhaena y Robaovejas?
Una de las divergencias más significativas entre el libro y la serie ha sido la ausencia del personaje Ortigas, una de las “semillas de dragón” de Rhaenyra, entrenada por Daemon. Sin embargo, la serie reconoce este hecho en un diálogo cuando Daemon va al Valle para lidiar con los avistamientos del dragón Robaovejas, Lady Jeyne Arryn (Amanda Collin) menciona que “la gente habla de una joven salvaje en las montañas, entre ortigas y ovejas”. Por si hacía falta confirmación de que su personaje ha sido mezclado con el de Rhaena Targaryen (Phoebe Campbell), hija de Daemon, aquí la tienes.
Luego de ver a Robaovejas en el cielo, Baela (Bethany Antonia) y Addam (Clinton Liberty) informan a Rhaenyra, los envía a perseguir al dragón y descubrir si tiene un “nuevo” jinete. Rhaena le revela a su padre que ha estado buscando a Vhagar, la dragona de Aemond, para cazarlo y compensar a Rhaenyra por la muerte de Jace (Harry Collet) en la Batalla del Gaznate. Sin embargo, cuando aún la está intentando convencer de mantenerse oculta, Rhaenyra y Addam aparecen en el cielo con sus dragones.
Así se desata una batalla entre dragones Targaryen que termina con Robaovejas malherido, Rhaena capturada y, sobre todo, Rhaenyra sintiéndose aún más traicionada por Daemon, por lo que esta subtrama sí termina pareciéndose un poco a la discordia por Ortigas en el libro. ¿El destino de Robaovejas? Ambiguo. Aunque gravemente herido por Caraxes, la serie no nos muestra al dragón morir. Según Fuego y sangre, Robaovejas desaparece en las montañas del Valle.
¿Qué sucede con Aegon?
El rey prófugo tiene un inesperado momento de redención. Durante su largo escape, Aegon y sus escoltas, Larys Strong (Matthew Needham) y Tyland Lannister (Jefferson Hall), descubren que se cruzarán inevitablemente con las huestes de la casa Mooton, leales a Rhaenyra. Larys y Tyland instan a su rey a huir, pero él, quien ha atravesado ciertas lecciones de humildad, decide entregarse y morir en batalla, en vez de dejar que el reino crea la mentira de que fue asesinado por su hermano.
Al salir a su encuentro, Aegon titubea, pero finalmente mantiene su honor y se entrega, lo que cierra un curioso viaje de redención para el arrogante rey. Sin embargo, justo a tiempo, aparece detrás de él su recuperado dragón, Fuegosol, que aniquila a los soldados Mooton (y con ello, Tyland Lannister evita la captura, alejándolo todavía más de su destino en el libro).
Lo interesante es que, según el avance del final de temporada (que puedes ver arriba), las noticias del resurgimiento de Aegon llegarán a oídos de Rhaenyra. Aquí, La casa del dragón diverge considerablemente del libro Fuego y sangre, donde Rhanyera sólo se entera de la supervivencia de Aegon cuando, tras perderlo todo y mendigar pasaje de Desembarco del rey a Rocadragón, descubre que su medio hermano se ha instalado en la sede Targaryen mientras ella peleaba su guerra en la capital.
¿Y qué rol juega Helaena?
Con su madre Alicent enviada en su cuestionable misión, Helaena permanece sola en Desembarco del rey bajo la vigilancia de Rhaenyra, quien la interroga sobre sus sueños del dragón—sueños proféticos que llegan a tener algunos miembros de la casa Targaryen—. Rhaenyra quiere saber si su media hermana ha tenido visiones del paradero de Aemond o del desenlace de la guerra, pero Helaena se niega a responderle.
Sin embargo, más adelante en el episodio, se nos revela a la audiencia que Helaena ha tenido otro sueño del dragón. En ellos se ve a sí misma peleando la guerra montando a su dragona, Sueñafuego. Pero también tiene otra visión: la vida tranquila que ha soñado, interrumpida por un eclipse y una nevada. Los fans de Game of Thrones reconocerán esta iconografía como un presagio de la “Canción de hielo y fuego”, la profecía que también han visto tanto Daemon como el padre de ambas Rhaenyra y Helaena, Viserys I Targaryen (Paddy Considine), que augura la lucha de descendientes Targaryen elegidos en contra del “Rey de la Noche” y su largo invierno.
Lo interesante es que Rhaenyra se presume la elegida por el destino para liderar la dinastía hacia ese futuro cuando, en realidad, Helaena y la estirpe Hightower también tienen un papel que jugar en ello. Al final de la guerra, con ambas facciones Verde y Negra casi aniquiladas, el linaje Targaryen sobrevive al casar al hijo restante de Rhaenyra, Aegon III, con la hija restante de Helaena, Jaehaera. Aunque ni Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) ni Jon Nieve (Kit Harington) descienden de ellos directamente, la continuidad del linaje asegura que su ancestro directo llegue eventualmente al trono.








