
‘La casa del dragón’: el final del episodio 5 de la temporada 3, explicado
Con su quinto episodio, la tercera temporada de la serie La casa del dragón (House of the Dragon) comienza su segunda mitad, y aunque cabe decir que se reservó las secuencias intensas y emociones fuertes, sí que se siguen sembrando intrigas entre los “Negros” de Rhaenyra Targaryen (Emma D’Arcy) y los “Verdes” leales a Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), las dos facciones en la guerra civil Targaryen conocida como la “Danza de los dragones”.
Aunque pueda parecer que sucede poco en el episodio 5 de la temporada 3, la realidad es que las piezas se han desplazado en el tablero para las próximas tragedias y grandes batallas. A continuación te explicamos qué es lo que dejó el episodio y lo que significa para el futuro de la precuela de Game of Thrones:
¿Qué pasa con Criston Cole?

Las disminuidas huestes de Ser Criston Cole (Fabien Frankel), mano del rey Aegon II, han marchado desde Harrenhal de para intentar frenar el avance de los ribereños y comprar algo de ventaja a Lord Ormund Hightower (James Norton), el comandante del ejército principal Verde que se ha instalado en Ladera (Tumbleton). Esto a pesar de las advertencias de Ser Gwayne Hightower (Freddie Fox), quien le advierte que sin recursos, ánimos decayendo y en territorio enemigo, es una empresa suicida.
Aunque las fuerzas de Criston logran incendiar algunos campamentos enemigos, sus números comienzan a languidecer. Espinas colocadas por los ribereños en el territorio eliminan a sus caballos, y deben continuar la marcha a pie, entre lodo y sanguijuelas, con varios sucumbiendo en el camino. Finalmente, al alcanzar su pretendido destino, descubren que los enemigos han cruzado antes y destruido el puente.
Con la moral hasta el suelo, Gwayne intenta persuadir a Cole de desistir, pero él está determinado a morir por honor y por sus propios objetivos, sin servir ni a Verdes ni Negros, como ha vivido su vida. Gwayne y otros hombres desertan—presuntamente, para reunirse con Ormund en Ladera—, mientras Cole y otros cuantos persisten en su persecución de los ribereños, lo que pone la mesa para el Baile de los carniceros en el episodio 6.
¿Qué ha sido de Aegon y Aemond?
El quinto episodio de la temporada 3 arroja algo de humanidad sobre los dos hermanos Targaryen e hijos de Alicent Hightower (Olivia Cooke), brindando algo de propósito al rodeo que la trama ha dado con los dos.
El príncipe Aemond (Ewan Mitchell) finalmente ha despertado luego de ser herido en su conquista de Harrenhal, aunque sufre de intensas pesadillas de culpa por lo que le hizo a su hermano Aegon en la Batalla de Reposo del Grajo, donde el dragón de éste, Fuegosol, aparentemente murió. También se siente débil y minimizado ahora que su dragona, Vhagar—la más poderosa entre los dragones Targaryen—, parece haberse ido sin él. Cuidado por la bruja Alys Ríos (Gayle Rankin), le confiesa su frustración por el favoritismo de su madre hacia su hermano, mientras que Alys lo consuela. Cuando bandidos llegan a Harrenhal buscando la cabeza del príncipe, él salva a la bruja en batalla.
En paralelo, Aegon continúa su larga y penosa marcha junto a Larys Strong (Matthew Needham) hacia un puerto que le dé pasaje hacia Pentos. Durante una de las mejores escenas del episodio, él se queja del favoritismo que percibió hacia los talentos de su hermano Aemond, pero Larys lo reprende por haber malgastado su privilegio en la mediocridad. Ambos regresan al campamento en las ruinas de Reposo del Grajo, donde resurge Tyland Lannister (Jefferson Hall), quien sobrevivió a la Batalla del Gaznate y pretende dar asilo al rey en Roca Casterly, la impenetrable sede de la casa Lannister.
Finalmente, uno de los refugiados encuentra la corona de Aegon que Larys llevaba oculta, por lo que el rey se ve obligado a asesinarlo. Esto pone al rey exiliado y a Larys en una situación vulnerable.
¿Qué pasa en Desembarco del rey?
En la capital de los Siete Reinos, el reinado de Rhaenyra Targaryen continúa tambaleándose. La reina recibe a Sabitha Frey (Sarah Woodward) en su pequeño consejo, al no poder otorgarle Harrenhal como le había prometido su hijo, el príncipe Jacaerys (Harry Collett). Sin embargo, en plena reunión, ella cuchichea con Lord Torrhen Manderly (Dan Fogler), quien a pesar de ser nombrado Consejero de la Moneda, parece mantener su animosidad hacia la nueva reina.
Las intrigas siguen surgiendo, particularmente porque los Capas Doradas, guardias de la ciudad, siguen siendo violentamente asesinados en las calles de Desembarco del rey, en un momento en el que, sin recursos, la corona no puede pagarles sus servicios. El esposo y tío de Rhaenyra, el príncipe Daemon (Matt Smith)—recuerden, árbol genealógico raro y complicado—intenta convencerla de poner atención en casa, pero ella sigue exigiendo que la hija de Daemon, Baela (Bethany Antonia) y Addam (Clinton Liberty), recorran los cielos en busca de Vhagar y Aemond.
Rhaenyra sigue agobiada por toda la oposición que enfrenta, y descarga su frustración sobre su esposo, cuyos esfuerzos minimiza y humilla. Daemon logra motivar a los Capas Doradas para seguir al servicio de Rhaenyra, bajo la promesa de una mayor recompensa de la corona más adelante.
Daemon consigue descifrar quién está detrás de los ataques: Ormund Hightower, quien ha usado infiltrados en la ciudad para pagar a asesinos con monedas grabadas con el rostro de Daeron Targaryen (Benjamin Evan Ainsworth), el hijo menor de Alicent, a quien ha declarado rey tras las desapariciones de Aemond y Aegon. Sin embargo, varios más son brutalmente asesinados y exhibidos en Desembarco del rey, lo que coloca aún más presión sobre el frágil reinado de Rhaenyra.
Por otro lado, el último de los herederos de Rhaenyra, Joffrey Velaryon (Oscar Eskinazi), finalmente ha regresado al lado de su madre, aunque ella no ha podido encontrarse con él durante el día. Esto sienta las bases para una de las próximas grandes tragedias de la guerra, con Rhaenyra perdiendo el control de la ciudad.
Mientras tanto, Alicent siembra discordia para sobrevivir, y parece manipular a la Maestra de los susurros, Mysaria (Sonoya Mizuno), ofreciéndole el favor de los Hightower si guarda silencio sobre cosas que ha visto…
¿Qué pasa con Alicent y Helaena?
Cautivas en la Fortaleza roja, Alicent y su hija, la princesa Helaena (Phia Saban), se enfrentan a otro problema: ésta ha quedado embarazada una vez más—de quién, no sabemos aún, pero todo indica que de su hermano Aegon—, lo que trae la complicación de que el bebé está condenado a ser prisionero de Rhaenyra o asesinado por ella para evitar más disputas por el trono.
Por ello, Alicent pide al Gran Maestre Orwyle (Kurt Egyiawan) que le prepare un té de la Luna, para terminar con el embarazo. Sin embargo, Helaena se niega a tomarlo: en su vida, rodeada de matrimonios forzados, el asesinato de su hijo Jaehaerys y su cautiverio, un bebé es la única cosa que parece suya.
Sin embargo, son descubiertas por Mysaria, a quien Alicent apela ofreciendo el favor de los Hightower, llegado el momento. Ella parece considerarlo, pero cuando madre e hija idean un plan para huir de la Fortaleza roja, es Mysaria quien las descubre. Encerradas, las dos descubren otro pasadizo secreto e intentan seguirlo para escapar. Sin embargo, quedan atrapadas cuando el acceso se cierra y el otro extremo resulta estar bloqueado. Esta subtrama es curiosa, aunque quizá superflua, pues no se encuentra en el libro Fuego y sangre, que adapta la serie.








