
El final de ‘La bestia del pantano’ (‘Hungry’), explicado
La bestia del pantano (Hungry) es una singular producción de terror que, por una vez, no tiene al tiburón como el asesino, uno de los clichés más explotados—pero vigentes—del género. Se trata de una de las pocas películas que apuesta por un depredador estadísticamente mucho más peligroso: el hipopótamo, que cobra una media de 500 vidas humanas al año en África.
La película, dirigida por James Nunn (Instinto salvaje) explota la imprevisibilidad y agresividad del animal para escenas estremecedoras de supervivencia, aunque su clímax y desenlace muestran tanto un dato histórico interesante, como la posibilidad de una secuela. A continuación, te explicamos el final de La bestia del pantano (con spoilers, obviamente).
¿De qué trata La bestia del pantano (Hungry)?
La trama comienza con Sistine (Madison Davenport), quien está de vacaciones en Nueva Orleans con su mejor amiga, Hannah (Olivia Bernstone), para lidiar con la enfermedad de su madre y con una reciente pérdida laboral. Sintiéndose aventureras, deciden aceptar un tour para ver caimanes en los pantanos de Luisiana. El guía turístico, Rodrigo (Michel Curiel) y su jefe, Walker (Joaquim de Almeida), explican que anteriormente hubo intentos de traficantes para introducir hipopótamos a la región, aunque fracasaron.
En el tour también viajan un grupo variopinto de turistas. Una de ellas, la empresaria Dionne (Tracey Bonner), soborna a Rodrigo para desviarse de la ruta y llevarlos a donde reside un caimán masivo conocido como “Big Ben”. Al llegar, sin embargo, no sólo descubren que Big Ben ha sido brutalmente asesinado, sino que son atacados por un hipopótamo feroz, desatando una lucha por sobrevivir.
¿Qué pasa al final de La bestia del pantano?
Hacia el final del viaje, los únicos sobrevivientes son Sistine, Dionne y Walker, quienes logran ingeniárselas para recuperar un bote y remar hasta una granja de caimanes abandonada, donde descubren que también fue criadero de hipopótamos durante la década de 1910. También encuentran una cría de hipopótamo y, al momento, Walker es asesinado por un hipopótamo.
En la huída, Dionne se rompe la pierna y Sistine prende un incendio para intentar ahuyentar al hipopótamo. Un segundo espécimen mata a Dionne, y es entonces que Sistine se da cuenta de que los animales no están actuando por territorialidad, sino por proteger a la cría. En vez de huir, decide liberarla, lo que detiene el ataque de la madre, quien se va con su bebé.
Sistine escucha un helicóptero en la cercanía, que llegó a la zona al ver el incendio. Rescatada y finalmente sintiéndose a salvo, la joven mujer mira el paisaje y ve al hipopótamo con su cría nadando en el río. ¿Un guiño para una secuela, quizá?
El contexto: ¿por qué hay hipopótamos en Nueva Orleans?
El final de La bestia del pantano no deja mucho a la interpretación: Sistine es la única sobreviviente del incidente, y logra salvarse al decidir rescatar a la cría de hipopótamo.
Sin embargo, hay un dato histórico interesante en todo esto, y es que sí fue cierto que se intentó introducir hipopótamos al ecosistema de Nueva Orleans en el siglo XX, e incluso se intentó pasar una ley al respecto: la “ley de los hipopótamos americanos”.
Propuesta en 1910 por Robert F. Broussard, representante de Luisiana, la ley proponía importar hipopótamos para crianza en el estado por dos motivos. El primero, que los animales se alimentarían del jacinto de agua común, una especie invasiva que estaba afectando los pantanos. A su vez, su crianza controlada ayudaría a resolver una escasez de carne que el estado estaba atravesando. La prensa apoyó la medida e incluso llegó a referirse a los hipopótamos como “tocino de vacas del lago”. Ay, el temprano siglo XX…
La ley nunca fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos, pero el dato permanece como una curiosa nota al pie de la historia de Luisiana, y da algo de fundamento histórico a la premisa de La bestia del pantano. Aunque digamos lo que nadie quiere decir: es una adaptación de terror del juego de mesa Hipopótamos glotones (Hungry Hungry Hippos).









