
¿Cuál película de ‘Evil Dead’ es más terrorífica? Tu guía para un maratón nocturno de miedo
Desde su surgimiento en los 80 como una saga de culto de la mente de Sam Raimi, hasta convertirse en una franquicia cinematográfica, la saga de Evil Dead ha dejado una marca indeleble en el género de terror, aunque con algunas divergencias: algunas entregas se inclinan más por la comedia, mientras que otras—generalmente las más recientes—se decantan por un horror genuinamente perturbador.
Si quieres ver sólo las películas más terroríficas de la saga—o verlas en un maratón de la que da menos a más miedo—, aquí te presentamos el ranking de Evil Dead que debes seguir si no quieres seguir el orden de estreno.
Si apenas estás entrando a la saga, algo de información rápida: hay un bloque de películas protagonizadas por Bruce Campbell en el rol de Ash Williams (además de una serie secuela), y otras que no tienen nada que ver con él. De las primeras, El despertar del diablo 3 (Army of Darkness, o El ejército de las tinieblas en algunos territorios) es la más distinta de todas.
Tras los eventos de las dos entregas previas, el héroe es enviado por un portal temporal al año 1300 d.C. para combatir a los Deadites. Aunque la comedia sigue igual de presente que en la anterior, esta película se inclina más por la fantasía medieval con algunos divertidos elementos anacrónicos. Si bien aquí se mantienen algunas saludables dosis de violencia y horror, en términos de miedo, es la menos potente de toda la saga Evil Dead.
El despertar del diablo 2 (Evil Dead 2), también conocida en algunos lados como Terroríficamente muertos, podría considerarse la entrega insignia de la saga. Parcialmente un remake de su predecesora por motivos de financiamiento, es la película con la que Raimi estableció el espíritu que convirtió a su trilogía original en un clásico, y a Bruce Campbell en un ícono del terror.
De todas, la segunda es la película que balancea la excéntrica comedia con la brutalidad de su terror, enfrentando a Ash contra el imposible, cruel y a veces caricaturesco sadismo de los Deadites, en una pesadilla que te hará reír tanto como te revolverá el estómago. No es que no dé miedo, pero frente a la brutalidad de entregas posteriores, el factor humorístico diluye un poco su impacto.
No es que la más reciente entrega de la franquicia no dé miedo (está muy lejos de ser el caso), quizá su problema es insistir tanto en su violencia, al grado de redundar en la comedia involuntaria.
Y sí, Evil Dead: En llamas (Evil Dead Burn) es violenta, cruel casi en exceso, al mismo nivel que las entregas más serias de la saga en términos de gore: las mutilaciones que verás te provocarán náuseas… hasta que ya no. Una vez que el mismo personaje sufre su quinta herida grave en un par de escenas, se pierde un poco la sensación de peligro.
La iniciadora de todo podría repeler a los espectadores más jóvenes por su clara manufactura independiente, en tiempos donde el gore tenía que cobrar vida de manera artesanal. Y están en su derecho de tener esa impresión, pero no por ello hay que subestimar a la original Evil Dead (bautizada en estos lares El despertar del diablo).
De hecho, en ello radica su encanto: antes de que Raimi y Campbell la dotaran de un espíritu más cómico, la saga comenzó como una historia de terror sobrenatural con posesiones demoníacas, jóvenes atrincherados en una cabaña en el bosque y chorros de sangre artificial. Es una película de terror clásica, hecha a mano, con sobresaltos (jumpscares) bien logrados y efectos ambiciosos para su época y recursos.
La segunda entrega del reboot sin Ash Williams de la saga tiene sólidos argumentos para ser la más aterradora de todas. Consideramos seriamente colocarla en el primer puesto, y quizá los únicos puntos “negativos” (que no lo son, en realidad) sean que, al llevarla hacia un nuevo rumbo, podría no sentirse como Evil Dead en un sentido clásico.
Sin embargo, Evil Dead: El despertar (Evil Dead Rise) es profundamente perturbadora no sólo por el gore extremo que presenta, sino por su temática: la trama presenta a una joven mujer (Lily Sullivan) que queda atrapada durante un apagón en el departamento de su hermana (Alyssa Sutherland) y sus hijos, hasta que esta última es poseída por los Deadites. Es violencia perversa de una madre contra sus hijos en contra de su voluntad, lo que lo vuelve todavía más inquietante.
La resurrección de la saga sin Ash fue planteada como algo decididamente distinto y alejado de la comedia de terror. Y aunque se trata de un remake de la original, la nueva Evil Dead (o Posesión infernal, como se conoció acá) es un demonio completamente distinto.
Bajo la dirección del uruguayo Fede Álvarez (quien años más tarde dirigiría Alien: Romulus), se mantiene la premisa de un grupo de jóvenes atrincherados en una cabaña ante la invasión de los demoníacos Deadites, invocados por el Libro de la Muerte. Su crueldad está en despliegue sin tapujos en esta película, cometiendo toda clase de salvajadas y asquerosidades en contra de sus víctimas, destinadas a un literal baño de sangre sin concesiones ni pizca de humor de por medio. Evil Dead en su forma más simple, pero bestial.




























