
¿El fauno es malo en ‘El laberinto del fauno’? El verdadero villano de la película, explicado
Dirigida por Guillermo del Toro, uno de los cineastas mexicanos más conocidos—y queridos—a nivel internacional, El laberinto del fauno está celebrando los primeros 20 años desde su estreno. Con el paso de los años, la película insignia del director se ha consagrado como un clásico cuento de hadas cinematográfico, tenebroso pero desafiante, repleto de cuestiones espinosas y dilemas morales complejos durante la España franquista, en 1944.
Dentro del relato, una de las figuras más ambiguas es la del fauno (interpretado corporalmente por el legendario Doug Jones, con voz de Pablo Adán). ¿Es amigo o enemigo? A continuación te explicamos si el fauno es malo en esta película… y quién es el verdadero villano de esta historia.
¿El fauno es bueno o malo?
La respuesta corta sería decir que el fauno no es, como tal, el villano de El laberinto del fauno. Sin embargo, dados sus actos y actitud hacia Ofelia (Ivana Baquero) a lo largo de la trama, podemos afirmar que tampoco es tan sencillo como afirmar que es “bueno”.
Y en ello radica la ambigüedad del personaje, pues si bien no es activamente agresivo o cruel hacia Ofelia, sí la hace atravesar por pruebas peligrosas, incluso crueles. Aunque no se trata de una figura como tal antagónica o malvada, podríamos decir que sí es neutral, incluso amoral. Lo cual es insinuado tanto por el propio diseño del personaje, como por el casting e incluso su posición como contrapunto a otros personajes de la película.
El fauno es una representación de la naturaleza amoral
El laberinto del fauno es una película que se mueve entre dicotomías. Ofelia habita un desolador mundo real, el de la España franquista, con una madre sometida (Ariadna Gil) y un padrastro opresor y cruel, el Capitán Vidal (Sergi López). Ella encuentra un escape en su imaginación y en el laberinto abandonado que existe junto a su nueva casa, a través del cual conoce al fauno que, a su vez, cree que ella es la reencarnación de la princesa Moanna de un cuento de hadas.
El mundo “real”, en el que vive bajo la opresión de Vidal, es rígido y duro. La regla del juego es el sometimiento, la violencia del plomo en contra de los rebeldes, la obediencia y la crueldad. En cambio, el mundo de “fantasía” está enraizado en lo natural, pero también en lo inexplicable. El diseño del propio fauno alude a estos elementos: su rostro parece algo entre humano y cabra, mientras que su cuerpo está hecho de madera, lodo y hierbas.
Y como la naturaleza misma, no es “bueno” ni “malo”. No se rige por las reglas morales que surgen, por ejemplo, entre las facciones de una guerra. Al mismo tiempo, cabe señalar que el propio Guillermo del Toro ha comentado que hay una cierta decisión de casting totalmente intencional, y es que Doug Jones también interpreta al “Hombre pálido”. Comentó que este horrible ser bien podría ser entendido como “el fauno con otra apariencia. Es un trickster con otra apariencia”.
Aunque por otro lado, esta esencia del personaje tan enraizada en la naturaleza alude a una reconexión con la misma, algo que parece ser ejemplificado por la prueba final que el fauno le pone a Ofelia: una ofrenda de sangre de un inocente, su hermano recién nacido. Pero ella se niega, lo que conduce indirectamente a su muerte. Nos es revelado después que, al negarse a dañar a un inocente, Ofelia ha pasado la última prueba para volver al mundo al que pertenece, lo que los pone a ella y al fauno como contrapunto del verdadero villano de la historia…
El verdadero villano de El laberinto del fauno
En realidad sobra decirlo, pero el verdadero villano de la película no es el fauno sino el Capitán Vidal, quien pasa buena parte de la trama, desdeñando y oprimiendo a Ofelia, cuando no se encuentra fanáticamente cazando a los disidentes del franquismo y sometiéndolos a crueldades impensables.
Vidal es la verdadera encarnación de la maldad y la perversidad, un ser que ejerce la violencia desde la crueldad intencional hacia a quienes considera sus enemigos: la antítesis de la bondad de Ofelia y de personajes como Mercedes (Maribel Verdú), o a la amoralidad del fauno y el mundo fantástico.









