
7 actuaciones rarísimas de Daniel Radcliffe que no vimos venir después de ‘Harry Potter’
Para bien y para mal, le guste o no, Daniel Radcliffe siempre verá su nombre vinculado a la saga cinematográfica de Harry Potter. Su protagónico como el niño mago a lo largo de una década no sólo lanzó su carrera como actor, sino que marcó a toda una generación que siempre verá al personaje en él. Sin embargo, su trayectoria desde entonces ha sido bastante más arriesgada y diversa.
Si alguien de esa generación de actores se ha esforzado mucho por distanciarse del Mundo Mágico, definitivamente es él, quien desde sus días en Hogwarts ha sido de todo, desde ángel hasta cadáver-navaja suiza y otras cosas más cuestionables. Por cada año de Potter en el Colegio de Magia y Hechicería, te recomendamos una de las actuaciones más raras de Daniel Radcliffe que no son Harry Potter.
Steve Buscemi es Dios, quiere destruir la Tierra, y Daniel Radcliffe es uno de los ángeles que quieren disuadirlo. Al menos esa es la premisa para la primera temporada (con aires de Good Omens) de la serie antológica Miracle Workers, que con cada nueva entrega presenta una historia diferente, pero con el mismo elenco.
Dada su naturaleza, la serie le permite a todos los actores involucrados (como Geraldine Viswanathan, a quien recientemente vimos en Thunderbolts*) lucir sus dotes actorales y cómicas de diferentes maneras, y te sorprendería lo natural que Radcliffe es en ello. Uno de sus puntos más altos está en la tercera temporada, donde interpreta al Reverendo Ezekiel "Zeke" Brown, con una presentación musical que sería perfecta para Ru Paul’s Drag Race.
Biopics musicales sobran, desde las más regulares como Bohemian Rhapsody a las más ingeniosas como Better Man. Todas tratan sobre grandes íconos del rock y del pop, por lo que la protagonizada por Daniel Radcliffe ya destaca por defecto gracias a su sujeto: “Weird Al” Yankovic, músico y comediante conocido por sus canciones paródicas acompañadas del acordeón.
Lo genial de Weird: la historia de Al Yankovic es que, fiel al espíritu de su protagonista, en sí misma es una parodia de las biopics musicales. Y Radcliffe está en óptima y sorprendente forma, no sólo a la altura de su sujeto, sino de los otros grandes actores que lo acompañan en pantalla (como Evan Rachel Wood interpretando a la versión más delirante de Madonna jamás vista).
Ver a Daniel Radcliffe en bata, pantuflas y dos pistolas atornilladas a sus manos ya debería ser suficiente para decirte la delirante, gloriosa y frenética estupidez de Manos a las armas (Guns Akimbo). No es una gran película, siendo sinceros, pero el concepto es interesante y Radcliffe se avienta de cabeza con gusto.
Imagina una versión todavía más distópica y salvaje de películas como Ready Player One o Free Guy, en las que la realidad y la virtualidad se infiltran mutuamente, al grado de convertirse en espectáculo enajenante a lo Truman Show. Aquí, Radcliffe interpreta a un hombre que es obligado a participar en un juego mortal para salvar a su exnovia (Natasha Liu Bordizzo), pues ha sido secuestrada por un grupo que lucra con la competencia.
Uno de los primeros papeles a los que Radcliffe se entregó luego de graduarse de Hogwarts fue Cuernos (Horns), adaptación del relato de Joe Hill (El teléfono negro) dirigida por Alexandre Aja (Infierno en la tormenta).
Es un papel fascinante y moralmente incómodo, pues se trata de un hombre que es el único sospechoso de atroces crímenes contra su novia (Juno Temple), lo que coincide con una extraña y gradual transformación que comienza con cuernos apareciendo en su cabeza. Es mejor no adelantar más y que veas tú mismo en qué termina el asunto.
Hablando de ver a Daniel Radcliffe en papeles incómodos, pocas cosas le ganan a verlo como un neonazi.
O casi uno de ellos. En otro papel polémico al que se arrojó de cabeza para distanciarse más de Potter, Guerra de razas (Imperium) algo parecido a los personajes de El infiltrado del KKKlan (BlackKklansman). En esta película interpreta a Nate Foster, un joven agente del FBI que se infiltra en una banda neonazi con el objetivo de derribarla, obligándolo a portar esvásticas, gritar eslóganes racistas y a cometer otros actos cada vez más cuestionables para no ser descubierto.
Este no es uno de los papeles más extraños de Daniel Radcliffe en el sentido de que no es extremadamente extravagante o disruptivo. Sin embargo, sí es raro porque el actor no es la primera persona que viene a la mente cuando pensamos en comedias románticas al estilo de Cuando Harry conoció a Sally.
Sin embargo, tal es el caso en ¿Sólo amigos? (What If), donde interpreta a un hombre algo taciturno, con el corazón roto y un cinismo redescubierto hacia el amor que, sin embargo, empieza a despertar de nuevo cuando conoce a la prima de su mejor amigo (Zoe Kazan), de la que se empieza a enamorar… con el pequeño detalle de que ella tiene novio. Radcliffe funciona de maravilla como el desvalido un tanto deprimido pero encantador, que también rompe un poco con el arquetipo de galán romántico.
El “Santo Grial” de las actuaciones más raras de Daniel Radcliffe, aún insuperado por lo radical de su rareza. Un cadáver para sobrevivir (Swiss Army Man) sigue a un hombre (Paul Dano) que está a punto de rendirse luego de un largo tiempo varado en una isla desierta. Sin embargo, la marea le trae un curioso cadáver (Radcliffe), que parece poder hablar, y cuyo rigor mortis—entre otras “habilidades” otorgadas por su decrepitud—le permiten utilizarlo como una auténtica navaja suiza. Compañero y herramienta en uno solo.
Se trata de la primera película de los Daniels, directores de Todo en todas partes al mismo tiempo. Si te sorprendió que te hicieran llorar por una roca con ojitos adheribles y personas con dedos de salchicha, espera a lo que Radcliffe puede hacer aquí: es una cátedra de actuación, pues tiene que expresar todo lo que pueda con apenas sus ojos y su voz.

























