
¿Por qué “Mando” no puede quitarse el casco? El Credo Mandaloriano, explicado
Una de las adiciones más queridas en años recientes al mundo de Star Wars es el mercenario mandaloriano Din Djarin (Pedro Pascal), también conocido por algunos personajes como “Mando”. El protagonista de The Mandalorian está, además, rodeado de una poderosa aura de misterio por un evidente motivo: habla poco y nunca se quita el casco. Es una cuestión que vuelve a surgir en la película The Mandalorian and Grogu, y que tiene una razón de ser: Din se adhiere estrictamente al “Credo Mandaloriano”.
Este sistema de creencias, aunque relativamente nuevo para el Universo de Star Wars, se relaciona con mucho más que la icónica frase “El camino así es”. A continuación te explicamos en qué consiste y qué tiene que ver con que Mando no pueda quitarse el casco.
¿Qué es el Credo Mandaloriano?
El Credo Mandaloriano es un conjunto de reglas que se desprenden del Camino de Mandalore, una religión a la que se adhieren algunos guerreros y clanes mandalorianos pero que, en la época en que se desarrolla la serie (la era de la Nueva República), se considera antigua. Algunos guerreros mandalorianos, como Bo-Katan Kryze (Katee Sackhoff), afirman que ciertos grupos de sus practicantes, como los Hijos de la Guardia, son un culto fanático.
En muy resumidas cuentas, el objetivo del Credo Mandaloriano es promover la subsistencia de la sociedad mandaloriana al priorizar a la comunidad y sus lazos sobre el individuo, para mantener un sentido de identidad colectiva y de pertenencia incluso si las estructuras políticas y sociales han caído (como durante la Gran Purga de Mandalore, perpetrada por el Imperio Galáctico).
The Mandalorian muestra dos de las prácticas fundamentales bajo el Credo Mandaloriano. La primera, y uno de sus mayores honores, es encontrar, criar y proteger a un huérfano, quien ha de ser entrenado bajo el Credo para unirse a un clan después de un rito de iniciación. Esto es lo que, en esencia, Din Djarin hace con Grogu, un huérfano al que decide proteger y cuidar como suyo, en vez de entregarlo como parte de un trabajo.
La otra práctica es la de mantener el casco y no quitárselo bajo ninguna circunstancia delante de otro ser vivo, incluso seres queridos. La práctica tiene como objetivo priorizar la identidad uniforme mandaloriana sobre el individuo. Según el Credo, si un mandaloriano muestra su rostro, dejará de ser considerado parte de su sociedad, un apóstata, y cuya única posibilidad de redención está en bañarse en las “Aguas Vivas” bajo las Minas de Mandalore. Y según el propio Din Djarin en The Mandalorian and Grogu, otra solución es eliminar a todo el que haya visto su rostro.
Finalmente, según estas creencias, el Sable Oscuro (Darksaber), un sable láser creado por el primer mandaloriano que perteneció a la Orden Jedi, Tarre Vizsla, es un símbolo de poder absoluto. Quien lo obtenga en combate tendrá derecho a gobernar todo Mandalore.
¿Todos los mandalorianos se apegan al Credo?
Si has visto otras entregas de Star Wars, como El ataque de los clones (Attack of the Clones) o la serie The Clone Wars, habrás percibido que a lo largo y ancho de la galaxia ha habido decenas o incluso cientos de mandalorianos bastante laxos con la cuestión del casco.
Detrás de cámaras, la explicación es sencilla: The Mandalorian fue estrenada en 2019, por lo que el Credo Mandaloriano es una adición relativamente nueva a la vasta mitología de la galaxia muy, muy lejana.
Dentro de la narrativa, sin embargo, esto se justificó estableciendo de manera retroactiva que existen facciones más ortodoxas que otras dentro de la sociedad mandaloriana, como los Hijos de la Guardia. Bo-Katan los considera una secta fanática, y al ser criado dentro de la misma, Din Djarin se sorprendió al conocer otros mandalorianos que no vivían en estricta adherencia al Credo.
¿Qué hay de Grogu?
En la segunda temporada de The Mandalorian, Din Djarin completa la misión de devolver al pequeño alienígena Grogu con “los suyos”, es decir, con el caballero Jedi Luke Skywalker (Mark Hamill). Sin embargo, el pequeño decide no completar su entrenamiento y volver con Mando en la serie spin-off El libro de Boba Fett (The Book of Boba Fett).
Esto quiere decir que, eventualmente, Grogu se convertirá en un guerrero mandaloriano con sensibilidad a la Fuerza—algo contrario a lo que sucede con Sabine Wren (Natasha Liu Bordizzo), la guerrera mandaloriana que, en Ahsoka, es entrenada en las artes Jedi—. Sin embargo, el pequeño se enfrenta con un problema: el rito de paso requiere recitar un juramento, pero hasta ahora, es un bebé incapaz de hablar.
Dado que Grogu pertenece a la misma longeva especie que Yoda, su desarrollo es mucho más tardado. Sin embargo, tarde o temprano, habrá de tomar su legítimo lugar como parte de la sociedad mandaloriana y recitar “El camino así es”.
El problema narrativo con el Credo Mandaloriano
Aunque el Credo Mandaloriano es una forma interesante para dotar de misterio a Din Djarin, lo cierto es que también se está convirtiendo en un problema. Una de las principales críticas a The Mandalorian and Grogu es que, luego de tres temporadas y una película, no podemos sentir una identificación con el protagonista, ni su cariño por su pequeño hijo y aprendiz.
Es difícil generar simpatía por un personaje que habla poco, casi siempre en monosílabos inexpresivos, y al que además detrás de un casco que esconde el expresivo rostro de Pedro Pascal. Aunque la tercera temporada de la serie ha brindado no sólo una redención para Din Djarin, sino también una explicación para la cual no tendría que portar su casco siempre, el director Jon Favreau y su coguionista Dave Filoni han optado por mantener su rostro oculto.
Si esta historia va a continuar, quizá quieran considerar darle algo de aire a Mando para reflexionar sobre las cosas que ya no tiene que hacer. Sólo es una idea…








