
X-Men, ¿smash o pass? Rankeando nuestros mutantes favoritos de ‘X-Men ‘97’
Nadie, nunca, en el planeta Tierra ha dudado sobre qué tan buenos están los X-Men. Ya está, ya lo he dicho: quitadme el carné de periodista por decir una verdad como un templo. Y es que todes tuvimos un mutante por el que bebíamos los vientos en el instituto, ya fuera leyéndolos en las páginas de los cómics o viéndolos en trajes de spandex en plena década de los dos mil dieces, cuando iban vestidos para el superheroísmo y para el striptease a partes iguales. X-Men: Días del futuro pasado (2014) era mi favorita, lo admito.
Pero es que incluso en las series animadas no puedes pasar por alto los cuadriláteros de Lobezno. Fíjate en la portada de X-Men (1992). Así que vayamos al grano: ya es hora de decidir exactamente qué miembros de la Patrulla-X merecen nuestra absoluta devoción, centrándonos estrictamente en el grupo principal de las dos temporadas de X-Men' 97 (2024). Al fin y al cabo, son nuestros mutantes favoritos. Pero en las aplicaciones de citas, hay que darle o pasar, así que, saca el monstruo verde que llevas dentro, porque también tocará aplastar a quienes no merezcan una segunda cita con la ira de Banner.
Pícara

Le damos. Y tú, ¿alguna vez te has maravillado ante el volumen necesario para mantener el icónico peinado de Pícara, con ese clásico mechón blanco que nunca jamás hemos sido capaces de imitar? Ya hablemos de la versión de Anna Paquin en X-Men (2000) o de los cómics, en cuanto se pone una chaqueta de cuero sobre el uniforme Pícara se vuelve una chica con mucha calle, y calle de la buena. Le pedirías que se quitase la chaqueta, el uniforme y todo lo demás.
Vale, es cierto que inevitablemente la espicharás porque a la primera discusión o momento de intimidad descontrolada podría chuparte la fuerza vital del cuerpo, literal, pero tú hazlo por la narrativa.
Jean Grey

Pasamos. Que sí, la Saga de Fénix Oscura sigue siendo la cumbre narrativa de los X-Men, y Sophie Turner lo dio todo en X-Men: Fénix Oscura (2019) reinando como la mutante más poderosa sobre la faz de la Tierra. Oquéi, ¿sabes?
Pero ¿quién querría convivir –y por tanto discutir– con la anfitriona de una fuerza primordial antigua, capaz de borrar la realidad entera? Además, tanto ella como Gámbito necesitan urgentemente que alguien les asesore en moda para arreglar sus desastres de vestuario. Por cierto, ¿cómo se pone o se quita esa extraña tela que lleva pegada a la cabeza y los hombros? ¿Ese extraño pasamontañas fue realmente una decisión de diseño deliberada?
Tormenta

Le damos. ¿Quién más en este planeta puede entrar con paso firme en una habitación luciendo una cresta blanca y hacer que parezca alta costura? Como lesbiana, cuando me levanto, cuando me acuesto y cuando pago mis impuestos pienso en el mullet de Tormenta. Vale, el guion la dejó sin mucho con lo que trabajar en X-Men: Apocalipsis (2016), pero te reto a encontrar una sola mala interpretación de Alexandra Shipp o Halle Berry en la franquicia. ¿No? Seguimos.
Bueno, no seguimos. Berry estuvo perfecta en la trilogía original del cine, y recuerdo cómo me sacó del armario (por las solapas) en X-Men II (2003). Rechazar a Tormenta es básicamente cometer una herejía contra una diosa literal, y dudo que alguien aquí busque ser fulminade por un rayo.
Lobezno

Pasamos. Es innegable que Hugh Jackman es un hombre guapo y hay montones de personas agradecidas por todos esos gloriosos e innecesarios momentos sin camiseta en X-Men Orígenes: Lobezno (2009) o Lobezno inmortal (2013). Incluso hay quienes defienden a Jackman como sugar daddy tras Logan. Wolverine (2017). Yo… No lo veo.
Que sí, a las personas educadas en femenino se nos ha enseñado a perseguir a quienes intuimos que necesitan de nuestros cuidados, pero la realidad es que el verdadero Logan es un canadiense cascarrabias aplastado por siglos literales de trauma psicológico agotador, tal y como queda en evidencia durante Logan. Tú no quieres pasar tiempo, ni dejarte cuidar por alguien así de roto (y por deconstruir). Terapia, y luego ya miramos el six-pack.
Cíclope

Le damos. Durante los últimos años, Scott Summers se ha transformado mágicamente de un completo aburrido a chico malo. En la época de James Marsden en X-Men (2000), era el clásico aguafiestas que seguía las normas a rajatabla, el típico ojito derecho que siempre le daba la razón al Profesor X. Tenía una energía de chivato tremenda; el típico boy scout que te denunciaría por salirte un milímetro de la raya.
Pero amigues, ese traje negro le da una estética rebelde que me flipa, borrando por completo el recuerdo de aquellas mallas amarillas y azules. Leather. Sí, hoy en día se le podría tachar de extremista o de ir por libre, pero seamos sinceros: esa energía indomable y desatada le sienta de maravilla.
Bestia

Pasamos. En la mesa no se habla de sexo, de escatología, de política o de Bestia. Por favor. Quienes leen los cómics saben perfectamente que Bestia ha involucionado hasta convertirse en un monstruo absoluto. Vale, admito que la interpretación de Kelsey Grammer fue probablemente lo único salvable de X-Men: La decisión final (2006) y que Nicholas Hoult aportó una dulzura torpe y encantadora en X-Men: Primera generación (2011).
Pero no quieres tener a Bestia como acompañante de una cita, a no ser que sea una excursión a la perrera. Además, recuerda –ejem–, este furry entrañable es un genocida al que no, no puedes cambiar.
Gámbito

Le damos. La voz de Gámbito basta por sí sola para derretir a cualquiera: le basta con susurrarte lindezas con ese marcadísimo acento cajún. Le damos, claro que sí. La absoluta histeria generada al verlo con ese top corto en X-Men' 97 no tuvo parangón, y compensó con creces el hecho de que lleve el mismo adorno extraño y nada guay enmarcando la cara que Jean Grey.
No olvidemos que Channing Tatum fue coronado en su día como el hombre más sexy del mundo, y aun así, ni siquiera su esperadísima interpretación en Deadpool y Lobezno (2024) logró capturar del todo el desbordante sex-appeal de Gámbito. Un chico malo y sin mochilas. Claro que solo existe en los dibujos animados.











