
Ranking de los 10 mejores villanos de ‘Dragon Ball’
El mejor villano del universo Dragon Ball es Freezer. Ok, ¡siguiente!
Fuera bromas, es lo único que han acordado todos los rankings sobre enemigos de la serie creada por Akira Toriyama. Unos tops que, sin embargo, no concuerdan en el resto de villanos, es decir, los que ocupan los puestos inmediatamente superiores en el top (hoy, yo os propongo el mío).
Que a ver, ser un villano en Dragon Ball (1986) tiene que resultar complicado, especialmente cuando la serie se organiza toda alrededor de batallas de uno contra uno, a lo largo de los alrededor de 700 episodios y veintena de películas que integran toda la franquicia. Pero Akira Toriyama ha tenido relativo buen ojo para “los malos”, de forma que han acabado convirtiéndose en antihéroes redimidos y hasta en salvadores icónicos.
En fin, elegir a los mejores no es sencillo: ¿qué es “mejor villano”, el icónico rey Piccolo o el realmente poderoso Beeru? En la guía que sigue, ordeno a los 10 villanos del universo Dragon Ball, no por poder bruto, sino por carisma, por legado. Porque ser sólo fuerte no te garantiza la corona, reina.
10. Broly, de ‘Dragon Ball Super: Broly’ (2018)
Broly debutó como villano no canónico, como relleno en la película Dragon Ball Z: El Poder Invencible (1993), pero su popularidad fue tan grande que terminó incorporándose al canon en Dragon Ball Super: Broly (2018). Fuerza bruta, tamaño imponente y una furia capaz de superar incluso a los protagonistas (Vegeta es arrogante, él es simplemente malo).
Sus enfrentamientos suelen requerir la unión de múltiples héroes, algo que recuerda a la lucha contra Kid Buu o incluso contra Jiren. Aunque durante años fue un villano sencillito, su versión canónica le da un pasado tortuoso que abre la puerta a una posible redención futura. Si llega, perfecto. Si no, también.
9. Jiren, de ‘Dragon Ball Super’ (2015)
Jiren funciona como el “jefe final” del Torneo del Poder en Dragon Ball Super (2015), aunque el guion trata de darle un giro político al personaje, posicionándolo no como amenaza innegociable al Bien, sino como parte de una estrategia (diferente) de lucha por la supervivencia del universo, lo que lo convierte en un antagonista circunstancial más que malvado.
Además, Jiren obliga a Goku a superarse (otra vez), culminando en el dominio del Ultra Instinto, uno de los momentos más emblemáticos de Dragon Ball Super. Sigue siendo un cero en personalidad, pero –pequeño spoiler– que su derrota pida la cooperación entre Goku y Freezer, nos recuerda que desde Dragon Ball Z - Saga de la Fusión & Kid Bu (1995) que todo villano puede convertirse en un sorprendente aliado.
8. Androides 17 y 18, de ‘Dragon Ball Z - Saga de Garlick Jr y Androides’ (1991)
Aquí hemos venido a coronar a la villana más icónica. Dragon Ball Z - Saga de Garlick Jr y Androides (1991) nos regala un buen plantel de antagonistas, desde el Dr. Gero hasta los Gamma, que volverían en Dragon Ball Super: Super Hero (2022), pero los Androides 17 y 18 siguen siendo el estándar dorado. Presentados por Trunks como una amenaza mortal, y cada vez menos lejana, su llegada creaba una tensión similar a la de la saga de Freezer.
Y claro, cuando 18 derrota con facilidad al Vegeta Super Saiyan, queda bien claro quién manda. Aunque más adelante ambos recorran un arco de redención, su etapa como villanos es de lo más deliciosa y memorable. Además, su presencia sirve de puente narrativo hacia el arco de Cell, elevando todo lo que estaba en juego en Dragon Ball Z (1996).
7. Goku Negro, de ‘Dragon Ball Super’ (2015)
Ante la duda, simplicidad. Esta es la fórmula de Dragon Ball, sobre todo tras las malas críticas de Dragon Ball GT (1996). Por suerte, el arco del Goku Negro en Dragon Ball Super (2015) revitalizó la franquicia. Este villano, resultado del intercambio de cuerpos entre Goku y Zamasu, combina el poder Saiyan con la ideología radical de un dios que desprecia a los mortales. Y lo mejor: da yuyu, de veras.
Que el personaje trataba de acercarse a la diplomacia cruel que planteó el Rey Piccolo en la serie original, ahora en un marco de multiverso. Si a Vegeta podías traértelo a tu bando después de Dragon Ball Z - Saga de Namek (1990), dime qué haces con lo irracional de tu doble oscuro.
6. Majin Buu, de la Temporada 16 de ‘Dragon Ball Z’ (2003)
Al final de la Temporada 16 de Dragon Ball Z (2003), estaba Majin Buu. Sí, un niño-rata que cambió tanto como nuestra relación con él. Su primera forma, infantil y caprichosa, capaz de destruir planetas. Como Pilaf o Goku niño, pero en plan mal. Luego, a lo largo de la saga, Buu iba evolucionando autofagocitándose, de cómico a aterrador.
Kid Buu, su forma final, representa la destrucción pura y obliga a Goku y Vegeta a colaborar definitivamente. Aunque no alcanza la iconicidad de Freezer o Cell, Buu destaca por su versatilidad narrativa y su capacidad para ofrecer momentos memorables. Su arco también introduce la Genkidama definitiva (¿os acordáis? Aquella onda vital que repetimos una y otra vez con nuestros amigos).
5. Beerus, de ‘Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses’ (2013)
En Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses (2013), el gatito egipcio Beerus marca el regreso de la franquicia tras años de pausa y amplía la escala del universo con la introducción de los Dioses de la Destrucción. Y esta reina, endiosada como pocas (bueno, es un Dios), no tenía reparos en levantar el techo de poder de Goku a extremos que incluso Dragon Ball Super: Super Hero (2022) se está esforzando en superar, y del mismo modo que Freezer lo hizo en la saga de Namek.
Vale, su antagonismo dura lo que una película, pero sin él no tendríamos a futuros villanos como Whis o como Zeno. Además, su mezcla de humor y peligro recuerda a Majin Buu, pero sin la gordofobia inicial y con autoridad divina. Vamos, un nuevo cajón de arena con los peores métodos, todos a nuestro alcance.
4. Cell, de ‘Dragon Ball Z - Saga de Cell’ (1992)
Lo conocimos en Dragon Ball Z - Saga de Cell (1992) y desde entonces no hemos olvidado a este alien malhumorado. Diseñado por el Dr. Gero, Cell –o Célula, yo lo llamaba Cell– pronto absorbe a los Androides 17 y 18 para alcanzar su forma perfecta, de verde a verde-con-topos y forma de cucaracha. En Dragon Ball Z - Saga de los juegos de Cell (1992), organiza los Juegos de Cell y trae la batalla por la Tierra el género deportivo.
Su combate contra Goku y la posterior victoria de Gohan marcan uno de los clímax más recordados del anime. Además, su diseño y personalidad han influido en villanos posteriores, y siguen evocándolo en Dragon Ball Super: Super Hero. Que te recuerden es lo que te convierte en un gran villano.
3. Rey Piccolo, de ‘Dragon Ball’ (1986)
Cuando Dragon Ball (1986) iba aún sobre unas bolas de dragón, antes de las amenazas cósmicas, el Rey Piccolo ya era el villano más aterrador del universo. Un antagonista shakespeariano, contraparte oscura de Kami, abriría un escaparate muy goloso de namekianos en Dragon Ball Z - Saga de Namek (1990).
Por fortuna, lo de dominar la Tierra se le pasó rápido aunque sirvió como uno los primeros grandes momentos heroicos del Goku adulto. Y de enemigo a aliado, ya casi nadie lo recuerda como villano. Casi mejor: Piccolo ahora no funcionaría como amenaza. Demasiado verde, con rasgos demasiado orientalistas y realmente más diplomático que algunos de los líderes que hoy pueblan nuestro planeta.
2. Vegeta, de ‘Dragon Ball Z - Saga de Namek’ (1990)
Cuando conocemos al Saiyajin recién llegado en Dragon Ball Z - Saga de Namek (1990), Vegeta vive sólo por y para la inmortalidad, y siente que es su deber derrotar a Lord Freezer, su opresor durante años, y vengar a su pueblo caído. Compara sus motivos con los de Piccolo, va.
El problema es que, aunque siempre quiso derrocar al rey, aún era incapaz de hacerlo. Pero son sus motivaciones, perfectamente legítimas, las que alimentan su rivalidad constante con Goku y su obsesión por superarlo. Vegeta empuja sus límites sin descanso para convertirse en el guerrero más fuerte del universo, logrando finalmente transformarse en Super Saiyan. Que entrenando logre convertirse, asimismo, en mejor persona… Digamos que será por algo, si el patrón argumental se ha repetido hasta la saciedad.
1. Freezer, de ‘Dragon Ball Z - Saga de los Saiyajins’ (1989)
No descartéis que nuestra pasión por el cabeza-bolo de Dragon Ball Z - Saga de los Saiyajins (1989) no venga de la nostalgia. Lo que es indudable es que Freezer ha trascendido como uno de los villanos más icónicos del anime. Sádica, fría, con labios pintados de morado, su enfrentamiento con Goku culminaba en la primera transformación Super Saiyan, uno de los momentos más legendarios de la franquicia.
Un ser de múltiples formas, siempre queer-coded, no deja de regresar: ya sea como cyborg, en su forma dorada o incluso como aliado temporal en el Torneo del Poder. Puro carisma en todas sus vertientes, Freezer se consolida como antagonista definitivo. Que aproveche.



















