
Todos nuestros años culpa del desastre a los personajes equivocados
Tenemos que admitir que Todos nuestros años (2026-) nos dejó ojipláticos cuando Percy finalmente le confiesa a Sam que se acostó con Charlie durante su último verano en Barry’s Bay. Nos quedamos con la boca abierta. No sabíamos lo que esperábamos pero tenemos que admitir que no era eso. Como es lógico, esta confesión le rompe el corazón a Sam, especialmente porque ocurre justo cuando ha decidido romper con Taylor y admitir que sigue enamorado de Percy.
Así, entendemos por qué el show muestra ese momento como una traición imperdonable, una herida capaz de destruir la relación entre los hermanos y cualquier posibilidad de reconciliación entre Percy y Sam. Sin embargo, cuanto más analizamos la situación, más difícil se nos hace aceptar la idea que nos plantea la serie de que Charlie y Percy son los únicos responsables de lo que sucede.
De hecho, el único que evita enfrentar su responsabilidad es, precisamente…Sam. Así que, si quieres saber por qué Sam no es la víctima inocente que parece ser, únete a nosotros mientras diseccionamos por qué Todos nuestros años culpa a los personajes equivocados.
Charlie y Percy no son los villanos que Todos nuestros años quiere vender

La revelación de que Percy y Charlie se acostaron juntos revolucionó por completo la historia en Todos nuestros años (2026-). Sam, como es lógico, se siente traicionado por las dos personas más importantes de su vida y decide que no quiere volver a saber de ninguno de ellos. Para él es como si no existieran—o, al menos, eso intenta.
El problema es que la situación es mucho más compleja de lo que la serie parece querer reconocer.
Cuando Percy y Charlie estuvieron juntos, ambos estaban solteros. Sam y Percy no mantenían una relación. De hecho, Sam decidió romper con ella de la forma más cobarde que podía—a través de mail—después de un tiempo de mantenerla a distancia sin darle una mínima explicación…y de que Charlie lo llamara después de leer ese mail y lo cogiera una chica que no reconoció. Así que no fue una infidelidad, esa es la verdad.
No obstante, lo que pasó entre ellos fue un error, eso está claro. Especialmente porque Charlie es el hermano de Sam. Así que nadie puede negar que la reacción de Sam tras descubrir algo así es apenas lógica. Pero tener derecho a sentirse herido y tener la altura moral suficiente para juzgarlos con tanta dureza no son necesariamente la misma cosa.
Todos nuestros años (2026-) demuestra que Percy pasó años atrapada en este círculo vicioso de rupturas y dolor que creó Sam. Él decía que la amaba pero, en cuanto llegaba el momento de dar un paso importante en su vida, siempre terminaba dejándola y rompiéndole el corazón. Sin importarle lo que ella pensara o sintiera.
Así que esa noche con Charlie surge precisamente de eso. Del dolor y de la inseguridad que el mismo Charlie provocó en ella al abandonarla una y otra vez. Como si ella no fuera suficiente, como si fuera prescindible y no sirviera más que para estar esperando a que él decidiera volver a ella.
Percy no tiene intención de herir a Sam utilizando a Charlie, pero Charlie estuvo ahí junto a ella ese verano mientras que Sam se alejaba de ella cada vez más, aambos estaban algo bebidos…así que el alcohol y la necesidad de olvidar, de no sentir, hizo que una mala idea pareciera buena. Así, Charlie tampoco quería herir a Sam.
Charlie había sido muy cercano con Percy ese verano, la conoció como nunca antes. ¿Quizá una parte de él estaba colgado por ella? ¿Quizá sentía envidia de la clase de amor que Percy y Sam compartían? Charlie nunca lo sabrá. Se ha estado comiendo la cabeza con eso durante todos esos años. Pero sí sabe que nunca quiso hacerle daño a su hermano y que lo que pasó fue un error.
Por eso vemos cómo tanto él como Percy son consumidos por la culpa, incapaces de escapar del peso de aquella decisión. Pero no nos gusta nada que Todos nuestros años (2026-) insinúe que Percy y Charlie son los únicos responsables de lo que pasó o los villanos de esta historia.
Si lo pensamos fríamente, estamos hablando de dos personas solteras que tomaron una mala decisión, pero no son monstruos. Una decisión que, además, ocurrió después de que el alcohol y el dolor estuvieran involucrados.
Sam lleva años rompiendo el corazón de Percy

Esa es la razón por la que no podemos aceptar que Todos nuestros años (2026-) pretenda hacernos creer que los únicos responsables de lo que pasó fueron Charlie y Percy. Al fin y al cabo, gran parte de lo que sucede tiene su origen en las decisiones egoístas de Sam.
Si recopilamos los acontecimientos, la primera gran ruptura entre él y Percy sucede porque Sam lo decide así. Él no cree en su relación, en ellos como pareja, así que elige la opción más fácil, inmadura y egoísta que puede encontrar y rompe con Percy, rompiéndole el corazón por primera vez.
Así, en lugar de permitir que ambos afronten juntos los problemas o que Percy participe en la decisión sobre su futuro, él simplemente decide por los dos. Le quita cualquier capacidad de elección. Él actuó como si supiera qué era lo mejor para Percy sin permitirle opinar sobre su propia vida.
Y lo más frustrante es que, incluso después de romper con ella, parece esperar que Percy lo espere y permanezca disponible para él. Como si su vida tuviera que quedarse en pausa hasta que él decidiera que quería volver con ella. Por lo que cuando Percy intenta seguir adelante y construir algo con otra persona, Sam se comporta como un auténtico idiota–por no decir algo peor.
De esta manera, Todos nuestros años (2026-) muestra la incapacidad de Sam para aceptar que las consecuencias de sus decisiones también incluyen perder a Percy. No obstante lo anterior, Percy y Sam se vuelven a encontrar en medio del camino. Y todo está bien…hasta que Sam decide volverle a romper el corazón.
Después de haberse mostrado distante, frío y ausente durante mucho tiempo, Sam decide romper con Percy por correo electrónico. Sí, por mail. Así que si pensabais que en la primera ruptura Sam se comportó de forma egoísta, no os preocupéis, él encontró una manera aún peor de romperle el corazón.
Enviar este mail es una decisión cobarde, insensible y, de nuevo, egoísta, por parte de Sam, que vuelve a poner sus propias necesidades por encima de las de Percy. Una vez más, es él quien toma la decisión sin contar con ella, rompiéndole el corazón sin que ella sepa si quiera por qué.
Por eso no soportamos que años después actúe como si Percy–o Charlie, para el caso–hubiera destruido algo que él mismo no dejó de romper una y otra vez hasta que ya no había posibilidad de repararlo. La realidad es que Percy pasó años recogiendo los pedazos de una relación que Sam decidía romper una y otra vez en cuanto las cosas se complicaban.
Todos nuestros años ignora los errores más graves de Sam

Lo peor de toda esta situación es que Todos nuestros años (2026-) no tiene interés en examinar los errores de Sam y enfrentarlo con ellos de la misma manera que lo hace con los de Percy y Charlie.
Para ejemplo, lo que pasa después del funeral de Sue.
Sam confronta a Percy para que le diga la verdad sobre por qué volvió a Barry’s Bay. Así, ella admite que sigue enamorada de él y Sam confiesa que siente exactamente lo mismo. Lo que los lleva a acostarse juntos y, debido a ello, Percy tiene motivos para creer que finalmente están encontrando el camino de vuelta el uno al otro, la esperanza nace sin que ella pueda evitarlo.
Pero entonces Sam vuelve a hacer lo que siempre hace: romperle el corazón. Después de darle esperanzas, decide que no puede perdonarla y que no pueden estar juntos. Y, una vez más, Percy es quien se va con el corazón roto, cargando sobre sus hombros las consecuencias de una decisión tomada por él.
Y aun así, Todos nuestros años (2026-) sigue poniendo el peso de la culpa sobre ella y sobre Charlie.
Mientras tanto, Percy vive durante años consumida por el remordimiento. Tiene ataques de pánico debido a la culpa que arrastra y que condiciona gran parte de su vida adulta. ¿Y qué sucede con Charlie? Pues tampoco logra escapar de esa misma culpa. Cada vez que ve a su hermano se acuerda de lo que pasó…y se siente horrible, sucio. Ambos se castigan constantemente por lo que hicieron.
Sam, sin embargo, no se enfrenta a sus propios errores. Se permite llamar víbora a su hermano–a un hermano que ha hecho lo imposible por protegerlo e incluso se ocupó de pagar su universidad para que pudiera estudiar lo que ama–y tratar a Percy como si fuera lo peor del mundo, sin pararse a pensar en todo lo que él hizo mal, en cómo él les hizo daño, sobre todo a Percy.
Así, Todos nuestros años (2026-) no dedica tiempo a explorar el daño que causaron las decisiones de Charlie, en cada vez que le rompió el corazón a Percy, en cada vez que decidió por ella. En definitiva, el show nunca obliga a Sam a enfrentarse a las consecuencias de haber abandonado una y otra vez a la mujer que amaba.
Dicho esto, seamos claros, Charlie y Percy no son inocentes. Cometieron errores y tomaron decisiones horribles. Pero la serie se empeña en convertirlos en los únicos responsables de una situación que el mismo Charlie propició con su egoísmo.
Al final, la pregunta no es si Sam tiene derecho a sentirse herido. Por supuesto que lo tiene. La pregunta es si tiene derecho de echar a Percy y a Charlie de su vida, negándose a escucharlos y juzgándolos con tanta dureza especialmente cuando él mismo nunca ha sido capaz de reconocer el papel que desempeñó en todo el desastre.
Y cuantas más veces vemos Todos nuestros años (2026-), más difícil se nos hace responder que sí.









