
¿Predijo 'Star Trek' que la Tercera Guerra Mundial empieza en 2026?
Leer las noticias en 2026 es un deporte de riesgo. La Guerra de Ucrania no acaba, el conflicto en Oriente Medio está en ebullición, las tensiones geopolíticas entre grandes potencias rozan niveles que llevaban décadas sin alcanzarse, y la palabra ‘escalada’ aparece en titulares con una frecuencia a la que no nos gustaría acostumbrarnos.
No faltan analistas y periodistas que llevan meses afirmando que ya estamos, técnicamente, en una Tercera Guerra Mundial o los más conservadores que está a punto de comenzar. Tengan razón o no, hay una curiosidad que pone un poco la carne de gallina, porque la franquicia de ciencia ficción más longeva de la historia lleva décadas avisando de que este año iba a pasar algo así. Veamos cómo Star Trek ha construido esa mitología oscura durante décadas y, sobre todo, dónde ver las series que la exploran en streaming, para al menos pasar el rato con mejor ánimo.
El origen: cómo 'La nueva generación' introdujo la idea
Hay un pequeño apunte en el episodio piloto de Star Trek: La nueva generación (1987-1994) que comienza la bola. ‘Encuentro en Farpoint’ fue la primera aparición del capitán Picard y su tripulación, y allí se menciona de pasada que en el siglo XXI hubo una guerra mundial de consecuencias devastadoras, con distintas facciones militares controlando a sus soldados mediante drogas. No entraba en detalles, pero introduce esa guerra en el canon y que lo que vino después—la utopía de la Federación, la exploración interestelar, la erradicación de la pobreza—solo fue posible porque la humanidad fue capaz de sobrevivir a ese desafío.
La idea tenía un precedente. En episodios como ‘Pan y circo’ o ‘La cortina salvaje’, de la Star Trek (1966-1969) original de los sesenta, aparecía el nombre del Coronel Phillip Green como figura histórica infame del siglo XXI: un ecoterrorista que lideró campañas genocidas que dejaron 37 millones de muertos. Lo que en la serie primigenia no quedaba del todo claro era si Green formaba parte de las Guerras Eugénicas de los noventa o de algo diferente. Este conflicto tenía a científicos sin escrúpulos que comenzaron a experimentar con la reproducción selectiva y la edición genética, y su objetivo final era crear una raza de supersoldados.
Esos guerreros eran conocidos como “aumentados”, y su miembro más famoso era Khan Noonien Singh, el mítico villano de Star Trek II: La ira de Khan (1982), quien tendría algunos combates emblemáticos con una figura tan conocida para los fans como el capitán James T. Kirk. Tampoco se le podía pedir más a ese grupo de guionistas, sería raro que llegaran a imaginar que la franquicia seguiría activa cinco décadas después.
Fue precisamente en Star Trek: La nueva generación cuando se empezó a separar conceptualmente las Guerras Eugénicas de la Tercera Guerra Mundial, colocando esta última en el siglo XXI y dotándola de una escala mayor. No es tanto un conflicto puntual sino el evento que define la historia humana en esa época, una catástrofe que lo destruyó casi todo antes de que empezara una transformación social que define lo que se nos ha presentado como un futuro.
'Primer Contacto' fija la fecha y 'Enterprise' añade los detalles
El año exacto de ese desastre llegó de la mano de Star Trek: Primer contacto (1996), considerada la mejor película de la saga LNG y uno de los títulos más queridos de toda la franquicia. En ella, la tripulación del Enterprise viaja hacia atrás en el tiempo al año 2063—el momento del primer contacto de la humanidad con los vulcanianos—y en ese contexto se describe la tierra devastada que Zefram Cochrane y Lily Sloane habitaban: un planeta saliendo de décadas de guerra nuclear.
El arco narrativo dejaba claro que la Tercera Guerra Mundial ocurrió entre ese momento y el siglo XXIV, y las fechas del canon fueron consolidándose posteriormente: inicio aproximado en 2026, fin en 2053, con un intercambio atómico final que arrasó ciudades como Richmond, Washington, Nueva York, o París. Las consecuencias: treinta por ciento de la población humana muerta, seiscientas mil especies animales y vegetales extintas y la mayoría de los gobiernos, desaparecidos. La serie Star Trek: Enterprise (2001-2005) añadió carne al esqueleto. En el episodio ‘In a Mirror, Darkly, Parte II’, unos archivos históricos aparecen en pantalla casi ilegibles, pero los fans que usaron el botón de pausa sacaron la preciada información.
En el texto se confirmaba que en 2026 el Coronel Green lideró su facción ecoterrorista, desencadenando la fase más aguda del conflicto. Y añadieron algo que lo hace más inquietante: Green no solo mataba enemigos. Ejecutaba a los que sufrían enfermedades por radiación u otras “impurezas”, con la lógica de que esos rasgos no debían transmitirse a generaciones futuras. Un genocidio eugenésico dentro de una guerra más amplia, un Hitler espacial, básicamente, cambiando la semántica por una especie de ecologismo radical retorcido.
'Strange New Worlds' conecta los puntos y une todas las guerras en una sola era
La pieza que termina de encajar el rompecabezas llegó con Star Trek: Strange New Worlds (2022-). En su episodio inaugural, ‘Strange New Worlds’, el capitán Pike da un discurso a un grupo de alienígenas donde resume la historia reciente de la humanidad con una frase que generó bastante debate en el fandom: “Lo llamamos la Segunda Guerra Civil, luego la Guerra Eugénica, y finalmente, simplemente, la Tercera Guerra Mundial”. La controversia fue inmediata. ¿Estaba Pike diciendo que las Guerras Eugénicas de los noventa-las de Khan-habían sido en realidad en el siglo XXI?
La implicación también asumiría que el 6 de enero de 2021 sería oficialmente canon de Star Trek como inicio de la Segunda Guerra Civil americana, precursora de todo lo demás. Los analistas más rigurosos del canon sugieren que Pike no estaba enumerando tres guerras distintas sino describiendo un mismo período histórico largo al que los historiadores del futuro fueron dando nombres distintos a medida que entendían mejor sus causas. Una especie de Guerra Fría extendida, con escaladas militares, tensiones ideológicas, conflictos regionales y una fase terminal con bombazos. Si todo ello se mira retrospectivamente como un solo arco histórico, empezaría a gestarse a finales del siglo XX y culminaría en 2053.
Lo que sí queda como canon irrefutable tras Strange New Worlds es que la presentación que Pike muestra a los alienígenas incluye imágenes del asalto al Capitolio de Estados Unidos del 6 de enero de 2021 como parte de ese período convulso. Un detalle pequeño pero revelador sobre cómo los guionistas de Trek conciben la relación entre la política actual y el futuro oscuro que precede a la utopía. No es que Star Trek prediga el futuro, lo que hace desde 1966 es hablar del presente a través de un filtro de ciencia ficción. Como dijo el productor de Deep Space Nine (1993-1999), Robert Hewitt Wolfe, sobre las fechas que ponían a sus episodios: “No éramos predictivos. Solo mirábamos por la ventana desde los noventa”. Que esa ventana se parezca tanto a la de 2026 dice algo sobre los ciclos de la historia, y bastante más sobre la lucidez de Gene Roddenberry, el creador de todo este universo.
La conclusión tranquilizadora—bueno, si es que se puede calmar uno con este tema—es que en el universo Trekkie la humanidad sobrevive a este periodo, y hasta lo supera para ir a mejor a partir del primer contacto con los vulcanianos en 2063. En menos de dos generaciones desde el horror postnuclear, la especie que casi se extermina a sí misma consigue erradicar la pobreza, la enfermedad, y la guerra. Lo que no mola mucho de este arco narrativo es que exige que las cosas empeoren mucho para poder empezar a mejorar. Una condición que da pereza cuando se lee desde 2026, la fecha clave en la agenda. Esperemos que Star Trek no sea tan certera con sus profecías como Los Simpson (1989-)






























