
Esta serie BL de Netflix es básicamente Más que rivales, pero sin hockey
Soul Mate (2026-) está a punto de estrenarse en Netflix y las comparaciones con Más que rivales (2025-) son inevitables. La premisa parece ser la misma—sólo que con un ring de por medio en vez de una pista de hielo. Al igual que Shane e Ilya, Ryu y Johan compiten entre sí y terminan enamorándose por completo el uno del otro.
Su relación resulta ser una batalla entre el orgullo y el amor que no desearían sentir por el otro. Pero eso no es lo único que tienen en común. Si quieres descubrir más, es el momento de diseccionar por qué Soul Mate es como Más que rivales, pero mucho más intensa.
Soul Mate convierte la rivalidad en una obsesión
Lo que hace que Soul Mate (2026-) nos recuerde tanto a Más que rivales (2025-) es que ambas historias entienden que el enemies to lovers es el sinónimo del romance. ¿No os encanta cuando dos personajes intentan convencerse de que solo existe odio, competitividad o resentimiento entre ellos… pero están claramente obsesionados el uno con el otro? A nosotros sí. Y mucho.
En Más que rivales (2025-), la relación entre Shane e Ilya está marcada por años de competición. Cada partido alimenta la tensión entre ellos porque ambos viven intentando demostrar que son mejores que el otro. Pero la rivalidad también se convierte en su forma de comunicarse. Hasta que no pueden fingir más que se odian y consiguen aceptar que lo que realmente sentían les daba miedo.
Soul Mate (2026) hace exactamente lo mismo con Ryu y Johan, sólo que el ring reemplaza el hielo. Cada entrenamiento, cada combate y cada enfrentamiento termina siendo una forma de decir todo lo que no saben o les da demasiado miedo decir. Y eso hace que ambas historias compartan esa sensación de “te odio pero moriría por ti” que amamos en un romance. Los protagonistas pueden discutir, provocarse o incluso intentar destruirse, pero al mismo tiempo queda claro que el otro ocupa el centro de su universo.
Y no es fácil hacerlo bien en esos casos.
Si el odio entre los protagonistas se siente demasiado crudo y real, demasiado virulento, el romance simplemente no es creíble. Pero si esa tensión no resuelta, esas chispas incandescentes, desaparecen demasiado rápido, el slow-burn bajo el que se construyen los cimientos del show pierde fuerza. Tanto Soul Mate (2026-) como Más que rivales (2025-) entienden perfectamente dónde está el equilibrio.
Las dos series también comparten otra cosa: los protagonistas no pueden escapar el uno del otro aunque lo intenten con todas sus fuerzas. Incluso cuando están separados, nunca dejan de pensar el uno en el otro. Nunca se olvidan. No pueden.
Y eso es precisamente lo que hace a estos shows tan adictivos. No sólo se trata de ver cuándo dos personas finalmente admitirán que están enamorados. Se trata de observar cómo intentan resistirse a sentimientos que ya resultan inevitables.
El romance slow-burn de diez años cambia ambas historias
Otro de los aspectos más importantes que comparten Soul Mate (2026-) y Más que rivales (2025-) es que ambas construyen relaciones que evolucionan a lo largo de aproximadamente una década, permitiendo que la relación cambie y madure con el tiempo.
Y eso marca la diferencia.
Ninguno de los shows utiliza ese paso de enemigos a amantes como un obstáculo cualquiera antes de que tengan una relación. Lo utilizan para mostrar el hecho de que los personajes no solo tienen que aceptar sus sentimientos, sino también aprender a derribar una armadura construida por años enteros de orgullo e inseguridad.
Así, en ambas historias, los personajes empiezan definiéndose casi exclusivamente a través de la competición. Su identidad depende de ser fuertes, exitosos y aparentemente inaccesibles. Vamos, lo que viene siendo unos tíos duros sacados del manual de la masculinidad tóxica. Para ellos, mostrar vulnerabilidad resulta peligroso porque sienten que cualquier debilidad puede destruir tanto su carrera como su imagen.
Por eso el romance se toma su tiempo.
Cada vez que los protagonistas parecen acercarse, algo vuelve a empujarlos lejos, ya sea el miedo, el orgullo, las expectativas de los demás o simplemente la incapacidad para expresar lo que sienten. Y aunque eso puede resultar frustrante, también es exactamente lo que hace que la relación se sienta tan real y que cada momento te haga sentir que mereció la pena la espera.
En Más que rivales (2025-), Shane e Ilya pasan años atrapados el amor y el miedo. Lo que sienten es evidente desde hace muchísimo tiempo, pero admitirlo implicaría cambiar completamente la forma en que entienden sus vidas y sus carreras. De Soul Mate (2026-) podemos esperar algo muy parecido. Los protagonistas, Ryu y Johan, se van convirtiendo poco a poco en la persona más importante el uno para el otro incluso antes de ser capaces de aceptar qué significa realmente esa conexión.
Además, ambas series utilizan el tiempo para mostrar cómo cambia la percepción de la masculinidad para los protagonistas. Al principio, como hemos comentado, los personajes entienden la masculinidad como algo ligado al control absoluto y a mostrarse inaccesible. Como si nada pudiera afectarles o importarles realmente. Pero cuanto más profunda se vuelve la relación, más evidente resulta para ellos que amar a alguien implica mostrarse vulnerable y darle el poder de destrozarte.
El boxeo hace que Soul Mate sea más brutal que Más que rivales
Aunque la comparación con Más que rivales (2025-) resulta inevitable, Soul Mate (2026-) se ganó su propio espacio precisamente porque no intenta copiar la historia. Cambiar el hockey por el boxeo modifica completamente la forma en que la rivalidad entre los protagonistas entra en juego.
El hockey en Más que rivales (2025-) representa el espectáculo y la presión mediática. Shane e Ilya viven observados todo el tiempo. Todos sus movimientos son escrutados….y juzgados. Su rivalidad se desarrolla dentro de una rueda infinita que alimenta a fans, prensa y afecta a sus propias expectativas profesionales.
El boxeo en Soul Mate (2026-), en cambio, se siente mucho más íntimo. Cada golpe tiene consecuencias. Cada derrota es personal. Y eso hace que la vulnerabilidad y conexión que crece entre Ryu y Johan se sienta más…salvaje. Cuando ellos pelean, el daño emocional y físico parecen mezclarse. El ring es casi como una extensión de su relación: un lugar donde ambos intentan dominar al otro mientras revelan todas sus debilidades.
Pero incluso con esas diferencias, los dos shows muestran a hombres extremadamente cerrados emocionalmente descubriendo que la única persona capaz de entenderlos por completo es también la persona que más miedo les da necesitar. Y eso convierte tanto a Soul Mate (2026-) como a Más que rivales (2025-) en romances mucho más profundos que un enemies-to-lovers al uso.
Porque al final, el deporte nunca es realmente el centro de estas historias. Sólo son un medio para un fin. Son mecanismos para hablar de orgullo, identidad, masculinidad y vulnerabilidad. Son mundos donde los personajes aprenden a soportar el dolor, pero donde expresar sentimientos sigue resultando mucho más aterrador que recibir un golpe.
Precisamente por eso Soul Mate (2026-) tiene la esencia de Más que rivales (2025-). Puede cambiar el hielo por el ring, pero la historia no trata de eso, sino de dos hombres intentando desesperadamente no enamorarse… mientras llevan años perteneciéndose el uno al otro.













