
Sigourney Weaver: un recorrido por sus mejores películas
Sigourney Weaver lleva décadas formando parte de grandes franquicias como Alien y Avatar, y lejos de frenar, sigue sumando proyectos gigantes. El año pasado regresó a Pandora con Avatar: Fuego y Ceniza y ahora da el salto a Star Wars con The Mandalorian & Grogu, donde interpreta a una coronel de la Nueva República, ampliando aún más una carrera que parece no tener techo.
Pero más allá de las grandes franquicias, lo que realmente define su carrera es lo fácil que hace conectar con sus personajes. Tiene esa forma de dar vida a mujeres fuertes, inteligentes y con carácter, pero sin perder ese toque de humor cuando toca. De Ripley a Gwen DeMarco, se mueve entre la acción, la ciencia ficción y la comedia con una naturalidad que, para mí, es parte de su encanto.
Así que aprovechamos este momento para hacer un repaso por algunos de sus títulos más importantes en orden cronológico, y ver cómo fue armando una de las filmografías más sólidas (y disfrutables) que hay.
Si hay un punto de inflexión en la carrera de Sigourney Weaver, es este. Alien, el octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott, no solo la puso en la mira de Hollywood, sino que también dio inicio a una de las franquicias más importantes de la ciencia ficción.
Ripley es un personaje que en su momento rompía con muchos moldes, era una protagonista fuerte, inteligente y resolutiva, en un género donde eso no era tan común. Y lo interesante es que ella lo lleva genial, no lo hace desde la exageración, sino desde algo mucho más humano y creíble.
A partir de aquí era casi inevitable que Sigourney Weaver quedara muy ligada a la saga, apareciendo en varias entregas con distintos directores. Pero si vamos al grano, la primera y Aliens: el regreso siguen siendo las que más destacan. Alien es de esas pelis que siempre funcionan: da igual si es una maratón de Halloween o simplemente cuando quieres ver una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia.
Después del impacto de Alien, Sigourney Weaver no tardó en demostrar que podía ir mucho más allá de la ciencia ficción. En El año que vivimos peligrosamente, dirigida por Peter Weir, es en contraste un drama político con mucho peso emocional.
Comparte pantalla con Mel Gibson en una historia ambientada en la Indonesia de los años 60, en medio de un contexto social y político bastante tenso. Ella interpreta a una periodista que se ve atrapada entre su trabajo, sus ideales y una relación que se desarrolla en un entorno nada sencillo.
No es una película tan recordada como otras de su filmografía, pero sí importante para entender su versatilidad en esos primeros años. Si te gustan títulos como Argo o El jardinero fiel, esta es de tono similar y es una buena forma de ver otra faceta de Weaver.
Lo de Sigourney Weaver eligiendo proyectos que terminan siendo gigantes es casi para caso de estudio, Los Cazafantasmas es otro ejemplo perfecto de eso.
Aquí interpreta a Dana Barrett, una neoyorquina que termina metida en todo el caos paranormal que desatan los protagonistas. Su papel funciona como ese punto más “real” dentro de una historia bastante disparatada, y ese equilibrio le viene perfecto a la película.
Y la cosa no quedó ahí, porque volvió en Cazafantasmas II (1989), sumando otra película icónica a su carrera. Viendo su trayectoria, cuesta pensar que sea casualidad. Da la sensación de que cuando aparece, algo especial está por pasar.
En el competitivo mundo de las oficinas, donde las oportunidades no siempre llegan para todos, Armas de mujer pone el foco en una secretaria (interpretada por Melanie Griffith) con ambición que decide tomar las riendas de su futuro, aunque eso implique cruzar algunas líneas.
Sigourney Weaver aparece como su jefa, un personaje elegante, segura de sí misma y con esa actitud fría que la convierte en una rival perfecta. Ella no necesita exagerar nada con presencia y actitud ya domina cada escena.
Esta es una comedia dramática muy típica de los 80, ideal para una tarde en la que quieres algo entretenido, con personajes fuertes. Si te gustan historias tipo El diablo viste de Prada, esta va muy bien.
Tal vez uno de los proyectos con más alma de su filmografía, en Gorilas en la niebla Sigourney Weaver interpreta a una persona real, la naturalista Dian Fossey. La película cuenta su trabajo en Ruanda estudiando y protegiendo a los gorilas de montaña, y cómo esa misión termina convirtiéndose en el centro absoluto de su vida.
Lo interesante es que va mucho más allá de lo bonito de la naturaleza y se mete en un terreno más duro, mostrando su lucha contra la caza furtiva y el costo personal de su obsesión. Weaver brilla con una actuación muy intensa pero cálida, logrando que conectes tanto con su pasión como con sus decisiones más complicadas. No es casualidad que por este papel haya ganado un Globo de Oro y obtenido una nominación al Oscar. Es de esas interpretaciones inolvidables.
Otro proyecto muy particular en su carrera es este thriller de los 90, donde interpreta a una psicóloga criminal que vive aislada tras sobrevivir a un ataque, pero termina colaborando con la policía cuando aparece un asesino que imita crímenes famosos.
La trama de Copycat engancha rápido y la película juega mucho con la tensión y el miedo, sobre todo desde el punto de vista de su personaje, que tiene que enfrentarse a sus propios traumas mientras intenta adelantarse al asesino.
Aquí hace dupla con Holly Hunter, y juntas crean una dinámica que es muy atrapante. El tono de la película se parece a thrillers de la época como Seven o El silencio de los corderos, con ese aire oscuro y psicológico que te mantiene bien alerta.
Esta es, para mí, una de esas comedias perfectas para ver un domingo sin pensar demasiado y pasarlo bien. En Héroes fuera de órbita Sigourney Weaver se mete en la piel de una actriz que formó parte de una vieja serie de ciencia ficción y que termina viviendo una aventura espacial real junto a sus antiguos compañeros de reparto.
Además de la capacidad de reírse de los clichés, su reparto es parte del encanto. Incluye nombres como Tim Allen y Alan Rickman, que combinados dan por resultado una química que hace que cada escena funcione. Si te gustan las comedias con guiños a la cultura geek, o incluso las parodias de ciencia ficción, esta es una elección segura para desconectar y reírse un rato.
Para el 2001 Sigourney Weaver ya no tenía que demostrar nada, había dejado en claro todo su rango. En Las seductoras se da el lujo de soltarse y divertirse interpretando a una estafadora. En la película, y junto a su hija (Jennifer Love Hewitt), se dedica a conquistar hombres ricos para luego dejarles la cuenta vacía y el corazón roto. Es una historia divertida de engaños, identidades falsas y una dinámica madre-hija que funciona mejor de lo que parece, sobre todo por cómo se van cruzando los planes de cada una.
Si buscas algo con mucho humor y ese aire de comedia romántica de principios de los 2000 que no se toma demasiado en serio, es esta. Weaver muestra una vez más que tiene esa capacidad de mantener su encanto e incluso cuando engaña, te cae bien.
El bosque suele meterse en el debate eterno sobre sí M. Night Shyamalan es un genio o no, pero yo siempre la he defendido: es una de esas historias pequeñas que, sin hacer mucho ruido, te atrapan. Aquí Sigourney Weaver forma parte de una comunidad que vive aislada, con ese miedo constante a lo que hay más allá del bosque. No es la protagonista, pero suma mucho a ese ambiente raro e inquietante que tiene toda la película.
Más que sustos, lo que hay es tensión y misterio que se van cocinando a fuego lento. Weaver aporta con calma ese “sabemos mucho más”, compartiendo escenas con Joaquin Phoenix y Bryce Dallas Howard, con quienes todo fluye bastante natural. Ideal si te gustan las pelis que te meten en una atmósfera rara y luego te dejan dándole vueltas cuando terminan.
Con Avatar, Sigourney Weaver volvió a la ciencia ficción por todo lo alto y se reencontró con James Cameron, después de Aliens. En la primera película interpreta a una científica clave en Pandora, un personaje que aporta ese lado más humano y cercano dentro de una historia tan grande y visual. Es, en muchos sentidos, el tipo de papel que mejor le sienta: alguien inteligente, con carácter y con los pies en la tierra.
Su participación en la saga evoluciona con el tiempo, incluso usando motion capture para seguir formando parte de ese universo desde otro personaje. Y por eso cerrar con Avatar tiene todo el sentido, es como volver al género donde siempre brilló, pero demostrando que todavía puede reinventarse y seguir siendo parte de algunas de las historias más ambiciosas del cine.





































