
‘Ataque a los titanes’ y las 5 series de anime más tristes de la historia
Si eres como yo y la llorera no te viene fácil, la ficción puede ayudarte a descongestionar el lacrimal. Es muy personal qué películas o series pueden apelar a tu lado más sensible, pero las series de anime tienen dos componentes esenciales que las vuelven candidatas ideales para desfogarnos de emoción.
Una, no suelen tener ninguna vergüenza en hacérselo pasar mal a sus protagonistas y recordárnoslo cada vez que pueden. En ello, Ataque a los titanes (2013) tiene una mañan especial, porque a su cuarto capítulo ha muerto el supuesto protagonista junto con la mitad de sus camaradas, devorados por las fauces de un ser humano desnudo y sin genitales justo al salir de la academia.
Y dos, el anime puede llegar a cotas sentimentales altísimas porque trabaja con un medio de por sí híper expresivo. Estoy segure de que Violet Evergarden (2018) no sería ni la mitad de emotiva si no estuviera pintada con acuarela, musicada por violines y tuviera a protagonistas con ojos más grandes que un perrito, o que E.T.
Así que, si quieres pegarte una buena zampada de llorar, sigue leyendo. Entran cinco recomendaciones de series de anime trágicas, devastadoras, casi de tortura emocional. Quizás después de verlas sientes que no tienes motivos para llorar, pero ojalá lo hagas igualmente.
Ataque a los titanes (2013) empieza como Naruto (2002), o como todo buen shonen: un chaval elegido lucha con insistencia hasta conseguir reparar un pasado de agravios, vengándose y haciendo amigos por el camino. Pero, ups, las cosas no salen demasiado bien y todos quienes se enfrentan a la amenaza gigante de los titanes con optimismo acaban muriendo de las formas más crueles imaginables. Ni la sangrienta Deadman Wonderland (2011) llegó a estas dosis de sadismo.
Claro que lo peor para Eren Jaeger está por llegar, y quizás el mundo acabe sufriendo de su propia mano. Lo sabréis: escudado por los motivos más nobles, el ser humano es capaz de las barbaridades más absolutas y, por ello, Ataque a los titanes se vuelve una serie tan trágica y política como las aventuras con robots de Neon Genesis Evangelion (1995) se convertían en una (tremenda) reflexión existencial.
Imagínate el impacto que pudo tener Lo imposible (2012) en los países donde se ha vivido un tsunami de verdad. Ahora, trasládalo al país más marcado en el mundo por los desastres naturales, que ha visto sus mejores catarsis en series como El hundimiento de Japón: 2020 (2020) o películas como Suzume (2022). Al nivel (de dolor en el alma) se encuentra Tokyo Magnitude 8.0 (2009), un anime despiadado a pesar de su tremenda piedad.
Todo ocurre cuando un terremoto devasta la ciudad de Tokio en un instante, dejando varados a dos niños, de vacaciones solos sin sus padres. Agradecemos muchísimo la mano de Mari, una madre soltera que intenta volver a casa con sus hijos… Aunque el instinto nos dice que el hogar al que quiere volver quizás no esté allí, esperándola. Como en Ataque a los titanes, aquí hay acción, pero los puñetazos son emocionales.
Todas las listas sobre animes devastadores incluyen Anohana: The Flower We Saw That Day (2011), y podría superar incluso algunas de las películas que, de tan duras, sólo podrás ver una vez en la vida. En ella, un grupo de amigos de la infancia se han distanciado después de que un trágico accidente los separara. Ahora, durante sus años de instituto, un sorpresa de carácter sobrenatural obliga a cada uno de ellos a enfrentarse a la culpa que sienten por lo ocurrido aquel día y a aceptar los fantasmas de su pasado… Si pueden.
En tono, resulta parecidísima a Sonny Boy (2021), quizás la mejor serie triste de la historia, aunque sea mucho más difícil de recomendar si no eres un otaku con paciencia. En fin, por si la lucha por reavivar una amistad no fuera lo suficientemente difícil, súmale el hecho de que todo esto va de duelo, de pérdida y del conocimiento profundo de que nada tiene vuelta atrás. Auch.
Recuerda, cuando un anime sobre cazar demonios solamente va de cazar demonios, es un mal anime. Por ello, los fans del manga de los años setenta nos ilusionamos en tropel cuando se anunció que iba a ser adaptada por Masaaki Yuasa, autor de la Mona Lisa de las series sobre tenis mesa, Ping Pong (2014). Y en efecto, la historia sobre este cazademonios que llora cuando acaba con una vida tiene mucho más calado dramático que tu anime promedio de Netflix.
Devilman Crybaby (2018) es bastante similar a la genial Kenpuu Denki Berserk (1997); de hecho, el tono es tan sombrío y oscuro, lleno de alusiones e imágenes antibélicas, que incluso ahora, después de casi medio siglo desde su publicación, su capacidad de impactar sigue siendo prácticamente la misma. Una única advertencia: este anime no es para personas sensibles.
Igual que con Devilman Crybaby, tampoco esperábamos demasiado de Wolf’s Rain (2003), hecha por algunos de los antiguos miembros del equipo de Cowboy Bebop (1998). ¿Aventurillas? Quizás. Sin embargo, lo que recibiríamos fue una historia sombría y dura ambientada en un mundo postapocalíptico, protagonizada por un pequeño grupo de lobos que se ocultan haciéndose pasar por humanos. Ponte, entre Pompoko (1994) y La Carretera (2009).
Nada que ver con el cariño de Los niños lobo (2012): aquí, los lobos no solo luchan por sobrevivir entre los humanos, sino que también buscan un Paraíso que todes sabemos que no es tal, con la esperanza de restaurar alguna parte del mundo y de su especie moribunda. ¿Para qué seguir viviendo? Tendrás que verla.
Durante los primeros episodios de la adaptación de esta renombrada visual novel quizás no entiendas por qué la he incluído en mi lista de animes más tristes. Al fin y al cabo, se trata de la antología de aventuras que emprenden un grupo de colegas otakus que han inventado (casi por casualidad) una máquina en el tiempo escondida en un microondas. Vamos, como Doctor Who (2005) en Japón. En su primera mitad, Steins;Gate (2011) va de cómo logran arreglar la vida a uno de los amigos de la tropa y como todo acaba saliendo bien…
Hasta que sucede una desgracia irreparable. Bueno, no. Reparable sólo si se deshace todo el camino hasta el momento: eso es, al protagonista le toca joderle la vida a cada uno de los amigos a los que había ayudado. Como Ataque a los titanes, pero a sabiendas de que te estás convirtiendo en un monstruo para salvarte tú.
























