
Ranking de los grandes villanos de 'Juego de Tronos' y 'La Casa del Dragón': este es el puesto que merece Lord Ormund
Poniente tiene una virtud perversa: su galería de malvados es tan rica y tan variada que resulta difícil establecer jerarquías. Desde los déspotas con corona hasta los conspiradores que mueven hilos desde la sombra, la franquicia creada por George R.R. Martin ha construido algunos de los antagonistas más memorables de la historia de la televisión.
Con la llegada de la tercera temporada de La Casa del Dragón y la irrupción de Lord Ormund Hightower como la gran lanza de los Verdes, el momento es perfecto para hacer balance: ¿quién merece el título de mayor villano de esta saga?
9. Otto Hightower (La Casa del Dragón)
Ningún otro personaje de La Casa del Dragón ilustra mejor el mal de guante blanco que Ser Otto Hightower. Su herramienta preferida no fue nunca la espada, sino la manipulación sostenida durante décadas. Aprovechó la muerte de la reina Aemma para enviar a su hija adolescente Alicent a consolar al rey viudo, un movimiento tan calculado como repugnante que acabó convirtiéndola en reina.
A partir de ahí, sembró cizaña entre Rhaenyra y Alicent, utilizó a su propio linaje como ficha política y conspiró para sentar en el Trono de Hierro a un nieto al que sabía perfectamente incapaz de gobernar.
El daño de Otto es estructural: no mató a nadie directamente, pero diseñó el andamiaje ideológico que convirtió una disputa dinástica en una guerra que devoró a media Westeros. Sin Otto Hightower, la Danza de los Dragones no habría existido.
8. Larys Strong (La Casa del Dragón)
Si Otto es el arquitecto del mal, Larys Strong es su fontanero. El Cojo de Harrenhal opera en las alcantarillas del poder, en esa franja oscura donde nadie hace preguntas porque nadie quiere conocer las respuestas.
Su acto definitorio llegó pronto: ordenó el asesinato de su propio padre, el honorable Lyonel Strong, y de su hermano Harwin para facilitar el retorno de Otto a la corte y consolidar su posición junto a Alicent. No es la crueldad del guerrero ni la del tirano: es la frialdad del que mata a su familia como quien cierra una partida contable.
En Fuego y Sangre, Larys figura entre los principales sospechosos del envenenamiento del propio rey Aegon II al final de la guerra, lo que convierte su trayectoria en la de un hombre capaz de sacrificar a cualquiera, incluidos sus propios aliados, en el altar de su supervivencia.
7. Criston Cole (La Casa del Dragón)
La historia de Ser Criston Cole es la de un hombre que convirtió su herida de amor en política exterior. Rechazado por Rhaenyra, el antiguo caballero de la Guardia Real traicionó sus votos, asesinó a Joffrey Lonmouth en pleno banquete de bodas y se entregó al bando Verde con la ferocidad del resentido que necesita que el mundo le dé la razón.
A diferencia de otros villanos de esta lista, Cole no actúa por ambición dinástica ni por lealtad familiar: actúa por rencor. Eso lo hace más pequeño como personaje, pero no menos peligroso como operador.
Fue él quien convenció a Aegon de reclamar el trono antes de que el cadáver de Viserys estuviese frío, y su papel como Lord Comandante de la Guardia Real lo convirtió en el brazo ejecutor de una guerra que él mismo contribuyó a encender. Que un hombre de origen tan humilde cause tanto daño empujado únicamente por el orgullo herido dice mucho sobre el veneno que destilan las jerarquías de Poniente.
6. Aemond Targaryen (La Casa del Dragón)
Aemond el Borracho de Ojos es la prueba de que el fanatismo caballeresco puede ser tan destructivo como el sadismo puro. Desde que perdió un ojo siendo niño y ganó a Vhagar a cambio, el príncipe construyó su identidad entera alrededor de una sed de vindicación que no distinguía entre enemigos y sobrinos.
La muerte de Lucerys Velaryon sobre Bahía del Naufragio —en el libro, un asesinato deliberado y sanguinario; en la serie, una pérdida de control que resulta igual de fatal— es el momento en que la Danza de los Dragones deja de ser una disputa política para convertirse en una carnicería. Aemond no mata por placer ni por cálculo, sino porque ha interiorizado que su dolor personal justifica cualquier precio que paguen los demás.
En Fuego y Sangre, Aemond arrasó el Tridente durante su campaña de terror montado en Vhagar, quemando aldeas enteras para compensar la falta de efectivos de los Verdes. El Rey Borracho de Ojos fue, a su manera, el primer bombardeo de saturación de la historia de Poniente.
5. Tywin Lannister (Juego de Tronos)

Tywin Lannister es el villano que peor envejece, porque sus crímenes son los más parecidos a los del mundo real. No hay psicopatía ni siquiera en su caso: solo una fría determinación de que el poder de los Lannister se perpetúe cueste lo que cueste.
Ordenó la Boda Roja, una masacre planificada con meses de antelación que violó la ley de la hospitalidad y exterminó en una noche a Robb Stark, su madre Catelyn y a miles de sus hombres. Antes, trató a su hijo Tyrion con un desprecio tan consistente que acabó siendo su verdugo. Y todo lo hizo con la convicción íntima de estar actuando en beneficio del reino.
El villano que se cree héroe es siempre el más peligroso, y Tywin lo encarnó con una coherencia que Charles Dance convirtió en uno de los grandes trabajos interpretativos de la televisión del siglo XXI.
4. Lord Ormund Hightower (La Casa del Dragón)

Y aquí viene el recién llegado. Lord Ormund Hightower es el villano que La Casa del Dragón necesitaba para la recta final de la guerra: un estratega frío con el ejército más grande de Poniente y un dragón —Tessarion, el de su pupilo Daeron Targaryen— a su disposición.
Ormund es el hombre más rico de los Siete Reinos que no lleva corona, y su decisión de marchar desde Antigua con quince mil hombres es el movimiento que podría romper el equilibrio entre Negros y Verdes en favor de estos últimos.
Lo que lo distingue de Tywin, sin embargo, es que en Fuego y Sangre apenas es un esbozo: Martin lo menciona como comandante de las fuerzas del Dominio, y la serie ha ampliado ese boceto para construir un personaje complejo e intimidatorio al que da vida James Norton, conocido por encarnar al perturbador Tommy Lee Royce en Happy Valley.
Su primera aparición en la tercera temporada deja claro su pragmatismo: al recibir la noticia de que Aemond se ha autoproclamado rey, Ormund se limita a encogerse de hombros con la frase "un rey es tan bueno como cualquier otro". Es la frase de alguien que no sirve a los ideales, sino al poder en sí mismo. En eso, resulta más peligroso que cualquier fanático o cualquier psicópata: Ormund sabe exactamente lo que hace y no pierde el sueño por ello.
3. Joffrey Baratheon (Juego de Tronos)

Joffrey Baratheon es el villano más instintivo de toda la franquicia, el que no necesita razones porque su crueldad emana directamente de su naturaleza.
Mandó decapitar a Ned Stark cuando el propio Cersei había negociado un acuerdo para salvarle la vida, se regodeó en mostrarle la cabeza de su padre a Sansa y durante sus años en el Trono de Hierro convirtió el sadismo en política de Estado.
Pero lo que eleva a Joffrey por encima de villanos más poderosos es la banalidad de su maldad: no hay un plan maestro ni una ideología perversa, solo un niño al que nunca pusieron límites y al que dieron el control de un ejército. En ese sentido, es más perturbador que Ramsay, porque Ramsay al menos es una anomalía. Joffrey es lo que ocurre cuando el sistema falla.
2. Cersei Lannister (Juego de Tronos)

Cersei Lannister es la villana más trágica de la franquicia precisamente porque tiene razones. Una vida entera subordinada a los deseos de su padre, casada con un hombre al que odiaba, tratada como moneda de cambio dinástica: todo eso existe en el trasfondo de sus decisiones más terribles.
Pero el trasfondo no justifica volar el Gran Septo de Baelor con fuego valyrio, incinerando a cientos de personas inocentes —incluyendo a la candidata al trono y al Septón Supremo— para librarse de un juicio.
Ni justifica años de intrigas que costaron vidas en todos los rincones de los Siete Reinos. Cersei es la demostración de que la inteligencia sin empatía produce los monstruos más eficientes, y que el amor maternal puede ser tan destructivo como el odio.
1. Ramsay Bolton (Juego de Tronos)

La cima de esta lista pertenece al hombre que convirtió la crueldad en arte. Ramsay Bolton no tiene motivaciones geopolíticas ni heridas de infancia que sirvan de atenuante narrativo: simplemente disfruta.
Torturó a Theon Greyjoy durante meses hasta borrarlo psicológicamente y convertirlo en Hediondo, violó a Sansa Stark en su noche de bodas, cazó mujeres con sus perros por diversión y desollaba a sus enemigos como marca de la casa Bolton. En un universo lleno de asesinos y tiranos, Ramsay Bolton es el único que hace que el espectador sienta un alivio físico cuando muere.
La diferencia entre él y el resto de los villanos de esta lista no es solo de grado: es de categoría. Mientras otros personajes hacen el mal porque quieren algo, Ramsay lo hace porque el mal es lo único que le interesa. Es el techo de la inhumanidad que George R.R. Martin se ha permitido construir, y ningún villano de La Casa del Dragón —ni siquiera Ormund, ni Aemond— ha llegado todavía a ese sótano.














