
Los poderes de Jean Grey en Spider-Man: Un nuevo día, explicados
Seamos sinceros, todos sabíamos que Sadie Sink iba a interpretar a Jean Grey en Spider-Man: Un nuevo día (2026). Era un secreto a voces—aunque se empeñaran en negarlo una y otra vez. Así que lo único que nos faltaba por saber es qué versión de Jean conoceríamos. Y no estábamos preparados para encontrarnos a esta Jean, una Jean increíblemente humana.
En la película, Jean es una chica consumida por el dolor que convierte sus extraordinarios poderes psiónicos en una amenaza para toda Nueva York. No es mala, sólo está…rota. Y, aunque muchos de sus poderes recuerdan a las de los cómics, la película también introduce cambios muy importantes. Si quieres saberlo todo, únete a nosotros mientras analizamos todos los poderes de Jean Grey en Spider-Man: Un nuevo día.
Todos los poderes de Jean Grey en Spider-Man: Un nuevo día

Desde la primera vez que aparece en Spider-Man: Un nuevo día (2026) queda claro que Jean Grey no es una telépata normal. A diferencia de los cómics, su poder más característico durante buena parte de la película es una forma de posesión telepática que le permite literalmente “saltar” de una mente a otra.
En lugar de controlar personas a cualquier distancia, Jean necesita que exista un objetivo dentro de un radio aproximado de diez metros. Una vez entra en la mente de alguien, toma el control absoluto de su cuerpo—incluso puede ver sus recuerdos y pensamientos—mientras la conciencia de la víctima queda completamente anulada, incapaz de oponer resistencia.
La gran ventaja de esta habilidad es que no está limitada a un único objetivo. Jean puede encadenar estos saltos de cerebro en cerebro con enorme rapidez, dando la impresión de que se teletransporta entre distintas personas. Si deja de haber personas dentro del rango de acción, simplemente abandona el último huésped y regresa a su propio cuerpo.
La película demuestra el alcance de esta capacidad desde muy pronto. Jean obliga a civiles completamente inocentes a cometer actos violentos, como una anciana encargada de la limpieza que termina subiéndose a un tanque, y también utiliza esta posesión contra numerosos agentes de Control de Daños durante el asalto a sus instalaciones. Incluso consigue controlar el cuerpo de MJ, demostrando que prácticamente cualquier humano puede convertirse en una extensión de su voluntad.
Conforme la historia avanza, Jean controla simultáneamente a villanos como Escorpión y al propio Frank Castle, el Castigador, utilizándolos como si fueran simples peones dentro de un tablero mucho mayor. También coordina sin dificultad a un grupo de ninjas de La Mano, obligándolos a actuar con una precisión casi perfecta, una muestra de que su control mental puede extenderse a múltiples objetivos al mismo tiempo.
Sin embargo, todo cambia cuando se enfrenta a Bruce Banner.
En lugar de intentar controlar directamente a Hulk, Jean utiliza una faceta mucho más delicada de sus poderes. Gracias a una manipulación psíquica extremadamente precisa consigue desactivar las barreras mentales y tecnológicas que mantienen estable la mente de Banner. En otras palabras, rompe el equilibrio que mantiene bajo control la radiación gamma y desactiva el dispositivo regulador que impedía la transformación.
El resultado es devastador.
Jean libera a una gigantesca versión de Savage Hulk completamente fuera de control, una decisión que demuestra que su verdadero peligro no reside únicamente en dominar personas, sino en entender exactamente qué debe alterar dentro de una mente para convertirla en un arma.
Y, si os creéis que esto no podía ir a peor, pensadlo dos veces. Porque cuando Jean descubre la verdad sobre la muerte de su hermana Sara, cualquier límite o escrúpulo que pudiera haber tenido se hace añicos. Es entonces cuando Jean deja de limitarse a controlar a inocentes de uno en uno y empieza a afectar a miles de personas de forma simultánea.
Así, impulsada por la rabia y el dolor, Jean libera una gigantesca explosión de energía mental que envuelve Manhattan. En cuestión de segundos, miles de personas quedan completamente inmóviles, atrapadas dentro de una especie de burbuja psíquica que paraliza tanto su cuerpo como su mente, lo que se llama congelación psiónica. Spider-Man: Un nuevo día (2026) muestra el caos que provoca esta habilidad: los conductores se quedan congelados al volante, numerosos vehículos chocan entre sí y toda la ciudad entra en un estado de parálisis colectiva.
Ese incremento de poder también viene acompañado por una telequinesis mucho más poderosa. Aunque Spider-Man: Un nuevo día (2026) no la convierte todavía en una fuerza prácticamente ilimitada, sí deja claro que ahora puede manipular objetos con enorme precisión mientras mantiene bajo control a miles de personas al mismo tiempo.
De este modo, cuando Punisher dispara un rifle de francotirador contra Jean, Spider-Man se interpone para salvarla y recibe el impacto. En lugar de limitarse a observar cómo Peter se desangra, Jean utiliza su energía psiónica para mantener su cuerpo funcionando hasta que los médicos consiguen estabilizarlo. Se trata de una especie de sanación psiónica que evita que las heridas resulten mortales, demostrando que sus poderes también pueden utilizarse para salvar vidas y no únicamente para destruirlas.
Ese momento sirve además para recordar que Spider-Man: Un nuevo día (2026) presenta a una Jean Grey que todavía está aprendiendo a controlar unas habilidades que apenas acaba de descubrir en toda su magnitud. Todo apunta a que este es solo el primer paso antes de convertirse en la mutante Omega que todos conocemos.
Cómo Spider-Man consigue detener a Jean Grey y qué cambia del cómic

Aunque Spider-Man: Un nuevo día (2026) deja claro que Jean Grey es, con diferencia, uno de los personajes más poderosos que ha introducido el UCM hasta la fecha, también nos muestra que no es invencible. De hecho, la película evita que su derrota sea mediante una batalla espectacular y apuesta por una resolución mucho más realista, algo que encaja perfectamente con la esencia del personaje y de la propia película.
El primero en demostrar que Jean tiene limitaciones es Peter Parker.
Durante prácticamente toda la película, Jean descubre que hay una mente a la que no puede acceder. Mientras el resto de personas cae bajo su control sin apenas resistencia, Spider-Man es inmune a sus intentos de invasión mental. La película sugiere que esta resistencia tiene un origen biológico.
Las mutaciones que alteraron el ADN de Peter, unidas a su sentido arácnido, convierten su mente en un objetivo extraordinariamente difícil de penetrar. Jean simplemente no puede forzar la entrada ni leer sus pensamientos como hace con cualquier otra persona. Curiosamente, Hulk acaba mostrando una resistencia similar después de recuperar el control, reforzando la idea de que las alteraciones genéticas extremas dificultan que la telepatía de Jean funcione de la misma forma que sobre un ser humano corriente.
No obstante, eso no significa que Jean nunca consiga entrar en la mente de Peter. Lo hace, pero únicamente cuando él decide bajar la guardia.
Peter comprende que Jean no actúa movida por la maldad, sino por un dolor que ha terminado consumiéndola tras descubrir la muerte de Sara. En lugar de intentar seguir luchando contra ella, le permite acceder a sus recuerdos y compartir su propio sufrimiento por la pérdida de la tía May.
Y eso hace toda la diferencia.
Por primera vez desde la muerte de Sara, Jean deja de sentirse sola. Comprende que la persona que tiene delante sabe exactamente lo que significa perder a alguien a quien amas y seguir adelante pese al dolor. Eso consigue romper el círculo de rabia que alimentaba sus poderes y consigue recuperar la humanidad que había perdido.
De este modo, después de que Jean utilizara sus poderes para salvar a Peter, ella se encuentra completamente agotada tras liberar semejante cantidad de energía mental. Y, por tanto, es vulnerable. Es aquí cuando Peter toma una decisión que seguramente tendrá consecuencias. En lugar de entregarla al gobierno o permitir que vuelva a caer en manos de Control de Daños—que continúa buscándola por haber provocado la liberación de Hulk y la parálisis de Nueva York—decide esconderla.
La lleva hasta un refugio aislado en una zona boscosa a las afueras de la ciudad. Allí aparece, por fin, Charles Xavier. Xavier promete ayudar a Jean a comprender y controlar unos poderes que todavía la superan, asegurándole que nunca volverá a perder el control de esa forma.
Así, esa sensación de estar viendo el origen de Jean explica muchas de las diferencias que existen respecto a los cómics.
La primera aparece en el propio origen de sus poderes. Mientras que en Marvel 616 las habilidades telepáticas de Jean despiertan tras el accidente automovilístico en el que su amiga Annie Richardson pierde la vida, Spider-Man: Un nuevo día (2026) reinventa completamente esa historia.
En la película, tanto Jean como Sara crecieron juntas después de ser dadas en adopción y desarrollaron sus poderes mutantes sin ningún tipo de guía. Sara, además, se convierte en su mentora hasta morir durante los experimentos de Control de Daños, una tragedia que termina desencadenando el despertar del auténtico potencial de Jean.
También cambia la forma en la que funciona su telepatía.
En los cómics, Jean suele proyectar su forma astral o controlar mentes a enormes distancias, mientras que la película introduce el sistema de “saltos” entre cerebros dentro de un radio aproximado de diez metros. Es una reinterpretación que limita su alcance durante buena parte de la historia, pero también hace que sus enfrentamientos resulten mucho más dinámicos.
La congelación psiónica también funciona de forma distinta. En Marvel 616, Jean rara vez inmoviliza a poblaciones enteras durante las primeras etapas de su evolución. Sus ataques suelen centrarse en individuos concretos o combinarse con telequinesis.
Otra diferencia importante es la ausencia total de la Fuerza Fénix. Quienes esperábamos ver a la entidad cósmica tendremos que seguir esperando. Spider-Man: Un nuevo día (2026) nunca la menciona y deja claro que el extraordinario nivel de poder de Jean procede únicamente de su condición de mutante.
Mientras que, en los cómics, muchos de sus poderes más impresionantes —desde la manipulación molecular a gran escala hasta sus viajes espaciales o su capacidad para alterar el universo— están estrechamente ligadas al Fénix.
Por último, la propia Sara Grey también cambia. Mientras que en los cómics siempre ha sido una humana sin poderes mutantes, Spider-Man: Un nuevo día (2026) la transforma en una mutante con habilidades telepáticas que guía a Jean durante años antes de morir. Esa decisión convierte su pérdida en el motor de la historia y explica por qué Jean pierde completamente el control.
En conjunto, Spider-Man: Un nuevo día (2026) reimagina a Jean Grey sin perder de vista su esencia. Sus poderes son diferentes, sí, pero la película mantiene la idea fundamental de que estamos ante una mutante capaz de alterar el mundo con su mente. La gran diferencia es que la película todavía nos presenta a una Jean que está aprendiendo quién es realmente.














