
10 películas de venganza de mujeres que debes ver hoy mismo
Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Cuanto más frío, mejor. Y Hollywood no ha parado de mostrárnoslo en tantas películas que podríamos estar todo el día para nombrarlas todas. Pero, ¿sabéis qué tienen en común todas ellas? El protagonista suele ser un hombre y la acción es casi lo único que importa. No obstante, hay algunas que se salen de la norma y colocan a una mujer en el centro.
Y cuando somos nosotras quienes tomamos el control, todo cambia. No se trata sólo de venganza, se trata de justicia. Y si tienes curiosidad por saber más, es el momento de adentrarte en nuestra guía de las 10 películas de venganza que ponen a las mujeres en el foco y que tienes que ver.
Con Sympathy for Lady Vengeance (2005), Park Chan-wook cierra su trilogía de la venganza, pero no lo hace de la forma más directa o explosiva que podrías esperar. En esta película todo se siente… frío por momentos. La protagonista no solo quiere vengarse. Da la sensación de que está intentando ordenar todo lo que ha vivido, aunque eso implique enfrentarse a cosas que preferiría dejar atrás. Hay decisiones que toma que pueden resultar…incómodas, y no siempre es fácil ponerse de su lado, pero justo ahí está parte del interés.
No es una película que te lleve de la mano, más bien te deja espacio para juzgar por ti mismo. Y eso, para bien o para mal, te deja una huella. Es una película muy medida, donde cada decisión parece pensada para llevarte poco a poco hacia ese desenlace inevitable. Si la comparamos con Hard Candy (2005), la diferencia es clara: mientras aquella opta por el cara a cara, esta película es más introspectiva y se enfoca más en cómo se construye el dilema moral. Aun así, ambas comparten ese juego de manipulación que las hace tan inquietantes. Y si te gustan estas historias, Oldboy (2003), del mismo director, te gustará mucho.
Hard Candy (2005) juega un juego mucho más directo, aunque en apariencia sea algo totalmente distinto. Todo ocurre en un espacio muy reducido y con pocos personajes, pero precisamente por eso no podrás dejar de mirar. Desde el principio se nota que algo no encaja del todo, y esa sensación no desaparece en ningún momento. Lo más interesante es cómo va cambiando de manos el control. Hay momentos en los que parece claro quién tiene la ventaja, pero la película se encarga de desmontarlo poco después.
Comparada con Escupiré sobre tu tumba (2010), que no se corta a la hora de mostrar la violencia, esta película sugiere más de lo que muestra. A veces funciona mejor, otras te deja con una sensación rara, pero no te deja indiferente. El diálogo es clave. Esa diferencia la hace igual de perturbadora, pero desde un punto de vista distinto. Si te gustan este tipo de historias, Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011) te va a gustar un montón porque también pone el foco en una protagonista que no duda en devolver el golpe.
Carrie (2002) es una de esas historias que te remueven por dentro. La protagonista vive reprimida por una madre ultra religiosa mientras que en el instituto todo el mundo se ríe de ella y la rechazan. Así que Carrie no tiene un lugar seguro en el que estar ni nadie con quien hablar. Ella está sola. ¿No nos hemos sentido todos así alguna vez?
Y cuando realmente pensaba que las cosas estaban cambiando, descubre que todo es una humillación más. Y todo explota…de una manera bastante sangrienta. Comparada con Doble traición (1999), donde la protagonista lo tiene todo calculado y no da puntada sin hilo, en esta película Carrie se deja llevar por lo que siente. Y esa falta de control es precisamente lo que la hace tan impactante. Si te gustan estas historias, Ojos de fuego (2022) es para ti.
Jennifer’s Body (2009) es una joya infravalorada que a la que el tiempo supo hacerle justicia. La película combina terror y comedia negra para contar una historia de venganza poco convencional. Megan Fox interpreta a un personaje que utiliza su rabia de la forma más sangrienta posible. Pero se siente casi más como una parodia que como una mujer letal dispuesta a vengarse. Y eso es lo que te hará quedarte pegado al sofá.
Kill Bill (2003) es un mito, un icono. Pero esta película juega con la ironía de una forma magistral que no fue demasiado valorada en su momento. Ambas, sin embargo, tratan sobre recuperar el control tras una traición. Si te gusta esta mezcla de humor negro y horror, Noche de bodas (2019) es para ti.






































