10 películas basadas en la mitología griega para ver antes de 'La Odisea' de Nolan

10 películas basadas en la mitología griega para ver antes de 'La Odisea' de Nolan

Juan José Mateo
Juan José Mateo

Publicado el10 de marzo de 2026

Actualizado el10 de marzo de 2026

Christopher Nolan va a llevar La Odisea al cine, y esa noticia es suficiente para justificar un repaso a todo lo que el cine ha hecho con la mitología griega antes de que él ponga también su sello. 

El problema no es encontrar películas: es encontrar las correctas. El péplum tiene una historia larga, generosa y, en buena medida, olvidada, salpicada de producciones que van de la obra maestra silenciosa al desastre de efectos especiales justificado por la recaudación en taquilla. 

Para poder ver La Odisea de Nolan con algo de perspectiva, estos diez títulos son el mejor punto de partida posible.

01

Ulises
Ulises

Ulises

1954

Hay una cierta audacia involuntaria en que la primera gran adaptación sonora de La Odisea de Homero llegara en forma de coproducción italoamericana protagonizada por Kirk Douglas con un acento que no intenta disimular nada. 

Ulises, dirigida por Mario Camerini, es una película que hoy resulta difícil de juzgar con los criterios del cine contemporáneo porque pertenece a una lógica de producción distinta: la del péplum de posguerra, un género que creía en la épica sin ironía y en los héroes sin fisuras psicológicas. 

Kirk Douglas compone un Ulises físico, carismático y bastante poco reflexivo, lo que no es necesariamente un error si se acepta que la película no está interesada en la complejidad moral del personaje sino en el espectáculo de sus aventuras. 

En comparación con La caída del Imperio Romano (1964) de Anthony Mann permite entender mejor el ecosistema al que pertenece: ambas son producciones que convierten la Antigüedad en género, con todo lo que eso implica de concesión y de dignidad simultáneas. Ulises no es la mejor película de esta guía, pero es la que explica mejor por qué todas las demás existen.

Si hay una razón para ver Jasón y los argonautas en 2024, esa razón se llama Ray Harryhausen. La película de Don Chaffey es, en muchos sentidos, un vehículo para las criaturas del maestro del stop-motion, y el esqueleto que danza al ritmo de la batalla en la secuencia más famosa del filme sigue siendo uno de los momentos más asombrosos de la historia de los efectos especiales, no por su realismo —que es nulo— sino por su artesanía y por la energía casi coreográfica que Harryhausen supo insuflarle.

La narración es episódica hasta la torpeza, los personajes son arquetipos sin matices, y la película no tiene ningún interés en ser otra cosa que lo que es: un espectáculo de aventuras mitológicas concebido para la pantalla grande. En ese sentido, resulta más honesta que muchos de sus sucesores. 

Compararla con la versión televisiva de 2000 protagonizada por Jason London permite apreciar lo que se pierde cuando se sustituye la artesanía analógica por la comodidad del digital. Jasón y los argonautas es, ante todo, una película sobre lo que el cine puede hacer cuando un artesano excepcional decide que las criaturas deben moverse como si estuvieran vivas.

La Iphigenia de Michael Kakoyannis es la película más incómoda de esta lista, y también la más importante. Basada en Ifigenia en Áulide de Eurípides, la obra cierra la trilogía que el director griego había iniciado con Electra (1962) y continuado con Las troyanas (1971), y su mérito principal es que trata la tragedia griega como lo que es —un género construido sobre la imposibilidad de la justicia y la crueldad de los dioses— en lugar de convertirla en aventura o en espectáculo.

Irene Papas, que ya había protagonizado Las troyanas junto a Katharine Hepburn y Vanessa Redgrave, interpreta aquí a Clitemnestra con una intensidad que hace que la cámara parezca insuficiente para contenerla. 

La película fue nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, y esa distinción dice algo sobre lo que la Academia valoraba en aquel momento: un cine que se tomaba la Antigüedad con la seriedad que merece, sin condescendencia ni nostalgia. Quien quiera entender qué tiene de trágico el mito que rodea a la guerra de Troya debería empezar aquí, antes que en cualquier otro título de esta lista.

Iphigenia (Ifigenia) no está disponible para streaming.
Dejanos avisarte cuando este disponible.

04

Hércules
Hércules

Hércules

1997

Hablar de Hércules como película de mitología griega exige una aclaración previa: esto es Disney haciendo mitología griega, lo que significa que Hades es un villano con acento de Hollywood, que las musas cantan soul gospel y que el mito está sometido a una operación de simplificación tan radical que apenas queda nada del Heracles de Hesíodo o de las tragedias de Sófocles. 

Y sin embargo, Hércules funciona. Funciona porque Alan Menken compone una banda sonora que convierte la Grecia Antigua en un musical de Broadway con una alegría descarada, y porque los directores Ron Clements y John Musker tienen la inteligencia de no tomarse en serio nada que no sea el vínculo emocional entre el protagonista y su padre adoptivo.

Comparada con El rey león —la otra gran película Disney de los noventa sobre un héroe que huye de su destino y debe reconciliarse con él—, Hércules es menor en ambición y mayor en descaro. No es el mejor Disney de su época, pero es el que más claramente demuestra que los mitos griegos son, en el fondo, estructuras narrativas tan antiguas y tan sólidas que pueden sobrevivir incluso a la adaptación más libre imaginable.

05

Troya
Troya

Troya

2004

La Troya de Wolfgang Petersen es una película que se toma muy en serio a sí misma y que esa seriedad no siempre le sirve. Con un presupuesto de 175 millones de dólares, un reparto encabezado por Brad Pitt en el papel de Aquiles y una duración que en el corte del director supera las tres horas, la película aspira a ser la gran épica griega del cine contemporáneo y se queda, con frecuencia, en el camino. 

El problema no es la escala —que es impresionante— sino la escritura: los personajes de David Benioff, que firmaría años después Juego de Tronos, son demasiado modernos en su psicología para habitar con comodidad un universo mítico, y la decisión de eliminar la intervención de los dioses —que en la Ilíada son determinantes— empobrece la narración de manera notable.

Con todo, hay secuencias que merecen el formato en que fueron concebidas: el duelo entre Aquiles y Héctor tiene una intensidad que pocas películas de acción de la década alcanzan, y Peter O'Toole como Príamo protagoniza la escena más emocionalmente honesta de todo el filme. 

Compararla con Gladiator (2000), la otra gran épica de la época, permite entender sus límites: donde Ridley Scott encontró un protagonista cuya motivación es suficientemente simple para resultar universal, Petersen tiene un héroe cuyas contradicciones internas nunca se resuelven del todo.

06

300
300

300

2007

Zack Snyder convirtió el cómic de Frank Miller en una de las películas más polarizantes de la primera década del siglo XXI, y 300 sigue siendo, veinte años después, un objeto cinematográfico difícil de clasificar. No es una película histórica —sus licencias con la historia real de las Termópilas son tan numerosas que intentar contarlas sería más largo que la propia película—, ni tampoco una película de acción en el sentido convencional del término, sino algo más cercano a un poema visual sobre la masculinidad, el sacrificio y la belleza estetizada de la violencia.

Lo que 300 consigue, que no es poco, es crear un lenguaje visual propio: el verde desaturado, la cámara lenta convertida en recurso narrativo, los cuerpos como esculturas en movimiento. 

Es una película que entiende que el mito no necesita realismo para funcionar, sino coherencia interna, y en eso es más fiel al espíritu de la épica griega de lo que su aspecto de videoclip de metal podría sugerir. 

Si la comparamos con su secuela, 300: El origen de un Imperio (2014), la original es una obra de precisión quirúrgica. Snyder sabía qué historia quería contar; la continuación demostró que esa historia no admitía expansión.

07

Minotauro
Minotauro

Minotauro

2006

De todos los títulos de esta guía, La leyenda del Minotauro es el que exige más condescendencia del espectador adulto y el que más señala el problema de adaptar la mitología griega para el público familiar. 

La película de John Kafka es una producción de animación directa a vídeo que lleva el mito de Teseo y el Minotauro al terreno del cuento infantil con una simplificación que, en el mejor de los casos, puede servir de introducción para los más pequeños y, en el peor, convierte uno de los mitos más ricos de la Grecia Antigua en una aventura sin consecuencias.

Lo que resulta interesante desde una perspectiva crítica no es la película en sí —que es menor en todos los sentidos— sino lo que revela sobre el mercado de las adaptaciones mitológicas para niños: un mercado que lleva décadas produciendo versiones domesticadas de historias que en su origen son violentas, ambiguas y complejas en lo moral. 

Compararla con Furia de titanes (1981), la adaptación de Desmond Davis sobre Perseo, permite apreciar la diferencia entre simplificar con criterio y simplificar sin él. Aquí la mitología griega se reduce a su superficie más amable, lo que no es un delito pero sí una oportunidad perdida.

Minotauro no está disponible para streaming.
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El remake que Louis Leterrier dirigió en 2010 de la película original de 1981 llegó con el impulso del resurgimiento del péplum que 300 había provocado cuatro años antes y con la maldición del 3D convertido en obligación de posproducción que arruinó buena parte del cine de acción de aquella época. 

Furia de titanes es una película que funciona como entretenimiento de alta rotación y que no pretende ser otra cosa: Sam Worthington interpreta a Perseo con la misma expresión de determinación contenida que usó en Avatar y que usaría en todas las películas siguientes de su carrera, y el Hades de Ralph Fiennes tiene momentos de villano shakespeariano que merecen mejor película.

Lo que resulta más revelador de Furia de titanes es la decisión de hacer de los dioses del Olimpo entidades disfuncionales y fracturadas en lo político, lo que convierte la mitología en algo más cercano a Juego de Tronos que a Homero. Es un enfoque que podría haber dado más de sí con un guión más ambicioso. 

Su secuela, Ira de titanes (2012), demostró que la franquicia no tenía ningún lugar adonde ir.

09

Inmortales
Inmortales

Inmortales

2011

Tarsem Singh es un director cuya relación con la narrativa siempre ha sido más bien opcional: lo que le interesa es la imagen, la composición, el cuadro viviente, e Immortals es su versión de la mitología griega entendida como desfile de tableaux vivants de una belleza formal que con frecuencia justifica el precio de la entrada. 

La película cuenta la historia de Teseo —aquí convertido en guerrero mortal elegido por Zeus para luchar contra el rey Hyperión de Mickey Rourke— con un guión que es prácticamente una excusa para encadenar secuencias de acción coreografiadas como esculturas en movimiento.

La influencia de 300 es obvia y Singh no hace nada por disimularla, pero donde Snyder construía su estética desde la coherencia del material original, Singh construye la suya desde la pintura renacentista y la fotografía de moda, lo que da a Immortals una textura visual distinta. 

Comparada con Furia de titanes o con Ira de titanes, es la más interesante a nivel visual y la menos interesante en lo narrativo, lo que en cierto sentido resume toda la trayectoria de su director.

La El regreso de Ulises que Uberto Pasolini estrenó en 2024 es, de todos los títulos de esta lista, el que más directamente dialoga con la adaptación de Nolan que está por llegar, y no porque compita con ella en escala —es una producción austera, filmada en localizaciones naturales, sin efectos digitales de envergadura— sino porque demuestra que La Odisea puede contarse sin ejércitos, sin presupuestos de estudio y sin estrellas de primera fila. 

Ralph Fiennes interpreta a Ulises en el regreso final a Ítaca, el tramo de la historia que va desde su llegada disfrazado de mendigo hasta el reencuentro con Penélope, y lo hace con una sobriedad que contrasta radicalmente con el Hades de Furia de titanes que interpretó catorce años antes.

Lo que la película de Pasolini consigue, que ninguna otra adaptación reciente de la mitología griega había logrado con la misma eficiencia, es devolver al mito su dimensión íntima: La Odisea no es, en el fondo, una historia de aventuras sino una historia de regreso, de reconocimiento y de paciencia.

Acerca de esta lista

Títulos

10

Costo total de visualización

28,98 €

Duración total

18h 49min

Géneros

Acción & Aventura, Fantasía, Drama

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Hay 10 títulos en esta lista y puedes ver 5 de ellos en Movistar Plus+ Ficción Total . Otras 9 plataformas de streaming también tienen títulos disponibles para ver hoy.

  1. 5 títulosMovistar Plus+ Ficción Total
  2. 3 títulosMovistar Plus+
  3. 3 títulosHBO Max
  4. 3 títulosHBO Max Amazon Channel
  5. 3 títulosNetflix