
Owen Wilson no piensa disculparse por sus tres películas perrunas favoritas
Las películas de perros siempre han ocupado un rincón algo peligroso del cine. Al principio parecen inofensivas. Pero en cuanto un perro se convierte en el centro emocional de una historia, hay muchas probabilidades de que el público se dirija hacia un final que lo deje destrozado. Owen Wilson es un gran fan de este tipo de películas, aunque sus favoritas resultan ser algunas de las historias más desgarradoras que se han visto en pantalla.
MIRA: ¡Owen Wilson está ORGULLOSO de sus 3 películas de perros favoritas!
“Supongo que me encantan Fiel amigo (1957), Fieles hasta la muerte (1974) y la película Sounder (1972)”, contó Wilson a JustWatch mientras promocionaba su película animada Charlie El Superperro (2025). Hizo una pausa antes de señalar que había mencionado más de una sin pensarlo demasiado: “Acabo de decir tres seguidas. No sé por qué tendría que disculparme por amar una película de perros”.
Fiel amigo (1957), Fieles hasta la muerte (1974) y Sounder (1972) están muy lejos del caos divertido de una comedia familiar ligera con perros como Beethoven: Uno más de la familia (1992). Estas son historias sobre compañerismo, resiliencia y la compleja realidad de amar a una mascota, lo que a menudo significa aceptar que algún día tendrás que despedirte.
Las películas de perros favoritas de Owen Wilson te destrozarán
Fiel amigo sigue a un joven que vive en la frontera de Texas y que forma un fuerte vínculo con un perro callejero, recién llegado a la granja familiar. Lo que comienza como una amistad algo reticente y caótica, poco a poco, se convierte en un lazo mucho más profundo a medida que el perro pasa a formar parte de la familia. Y luego, llega un final que lleva generaciones haciéndonos llorar.
En Fieles hasta la muerte, un joven ambicioso trabaja sin descanso para comprar los dos perros de caza con los que ha soñado durante años. Cuando finalmente los consigue, el trío se vuelve inseparable mientras salen juntos al bosque… Y sí, es otra historia que suele dejar a los espectadores secándose las lágrimas al final.
Luego está Sounder, una historia profundamente conmovedora sobre una familia del sur rural de los Estados Unidos y su perro fiel, que los mantiene unidos durante tiempos difíciles, cuando el padre de la familia es arrestado y enviado lejos, y la vida se vuelve mucho más dura para quienes se quedan. La historia del perro se desarrolla paralelamente, con lo cual las cotas emocionales del conjunto llegan a unos extremos… Elevados.
Por qué las películas de perros son tan duras
Si hay una regla no escrita entre el público del cine y la televisión es esta: los espectadores pueden soportar muchas cosas en pantalla, pero realmente no quieren ver sufrir a los animales. Con el tiempo han surgido incluso sitios web y comunidades enteras en internet dedicadas a advertir a espectadores sobre si un perro sobrevive o no en una película. Es uno de los pocos recursos narrativos capaces de cambiar instantáneamente cómo la gente se siente respecto de una historia.
Parte de la razón por la que estas películas nos afectan tanto es que la emoción de un animal se siente –y realmente es– universal. Los perros representan inocencia y amor incondicional de una forma que pocos personajes humanos pueden igualar. Cuando algo les sucede en pantalla, la reacción suele ser inmediata, visceral. Y aun así, pese al riesgo que implica verlas para nuestro corazoncito, las películas de perros siguen siendo increíblemente populares.
A lo largo de los años, Hollywood ha producido una larga lista de películas memorables centradas en perros. Películas como Una pareja de tres (2008) relatan la alegría de criar a un perro adorable pero impredecible. Incluso cintas animadas como Bolt: Un perro fuera de serie (2008) logran capturar ese mismo sentido de devoción y compañerismo. Aunque, claro, el género también incluye muchas opciones más ligeras pensadas simplemente para divertirse, como Buddy superestrella (1997).
Por qué ver ‘Fiel amigo’ (y qué ver después)
Pocas películas capturan el poder de una historia perruna como Fiel amigo. Lo que hace que este clásico funcione tan bien es la forma en que dedica toda su duración a construir una relación creíble entre el niño y su perro. Así, para cuando la historia llega a su acto final, el público entiende la importancia del vínculo. Eso sí, si planeas volver a verla, quizá no sea mala idea tener preparada después una película más ligera.
Como especie de reinicio emocional, comedias perrunas como Beethoven o incluso la disparatada Scooby-Doo (2002) ofrecen una visión mucho más juguetona de las aventuras caninas. Puede que no te dejen buscando una manta emocional como lo hace Fiel amigo. Pero después de una película tan intensa, un poco de locura divertida protagonizada por un chucho adorable puede ser justo lo que necesitas.













