
Todas las películas de Elizabeth Taylor en el videoclip de Taylor Swift
Hay que ser una auténtica estrella para festejarse como lo ha hecho Taylor Swift en su último videoclip, Elizabeth Taylor. Fijaos: la celebrity ya es lo suficientemente conocida como para lanzar un videoclip sólo bajo demanda, en Apple Music y Spotify Premium, y ni siquiera aparecer en él.
Porque quien tenga una conexión a internet sabe ya qué cara tiene Taylor Swift, la que arrancara cantando folk hoy ha decidido apartarse del cuadro y dejar a una sustituta en su lugar. No es la primera vez que la estadounidense elige no aparecer: antes, Sadie Sink había hecho de ella para el videoclip de All Too Well (2021). Pero claro, en Elizabeth Taylor debía subir el listón.
Así que, nada: hoy su sustituta es una de las mayores estrellas de la historia de Hollywood. Entre el vídeo fan (AMV) y la colección de gestos dramáticos perennes, entre llantos, guiños, bailes y compañía, Elizabeth Taylor se monta enteramente con imágenes de archivo. Abundan tomas espontáneas o de noticiarios, incluyendo material del documental La vuelta al mundo de Mike Tood (1967), pero buena parte de las citas están directamente extraídas de su filmografía de ficción, en concreto de su etapa de máximo estrellato durante los años cincuenta y sesenta.
Y es que Elizabeth Taylor fue siempre más indiscernible y compleja de lo que cualquier narrativa pudiera encapsular, especialmente los discursos reduccionistas que sobrevuelan a las divas. Por ello, más allá de biografías de rigor como Elizabeth Taylor: la superestrella rebelde (2024), la mejor forma de acercarse a la superestrella del melodrama es en crudo, como en Elizabeth Taylor: Las cintas perdidas (2024). Quizás el videoclip de Taylor Swift entienda mejor a la reina de la modernidad hollywoodiense que todo lo que sobre ella se ha escrito hasta ahora.
En fin: si lees atentamente los créditos del final, encontrarás trece películas a las que se hace referencia. Aquí las he agrupado bajo los versos que las acompañan, y te cuento cómo y por qué es importante que las veas, más allá de los tres minutos que propone Taylor Swift. Ahora es mejor momento que nunca para entrar en el dorado mundo del gran melodrama estadounidense.
“Sometimes it doesn’t feel so glamorous to be me” para ‘La senda de los elefantes’ (1954)
Las primeras líneas de la canción van acompañadas de imágenes de Taylor, en camisón, por La senda de los elefantes (1954), que es fantástica aunque no precisamente una de sus más conocidas. Aquí Taylor interpreta a la nueva esposa de un propietario de una plantación de té que tiene dificultades para adaptarse a la vida en Ceilán y se ve con frecuencia amenazada por una manada de elefantes.
La película fue recibida con escepticismo en su estreno, por ser demasiado grave, muy de personaje y de conflicto demasiado interior. Aquí, claro, se pone al mismo nivel una historia acerca del colonialismo en Asia con una reflexión melancólica sobre cómo la fama y la fortuna no son tan maravillosas como parecen, que son palos de dos universos muy distintos.
Sólo en lo puramente estético pueden convivir todas estas películas sin roces. El videoclip despega sacando a la luz algunas perlas más afamadas de Taylor de los años cincuenta: un breve plano con vestido de novia de El padre de la novia (1950), un momento pensativo de Un lugar en el sol (1951), una de las películas más sexies jamás filmadas, y varios instantes de alegre vida privada de Gigante (1956), una saga de western que hace palidecer el más intenso de los episodios de Yellowstone.
“If your letters ever said goodbye, I’d cry my eyes violet”, con la trilogía de Tennessee Williams
La canción, y las películas que la acompañan, se aceleran en montaje cuando los versos entran en el estribillo tras “cry my eyes violet”. Ahí encontramos un plano perteneciente a otra de las rarezas menos conocidas de Elizabeth Taylor, una de las tres adaptaciones de Tennessee Williams en las que actuó durante sus años de mayor estrellato. Aquella se tituló Boom! en inglés, y en España se tradujo como La mujer maldita (1968) –ya, sí, lo sé–.
Las tres adaptaciones de Williams aparecen representadas en el vídeo, y yo las vería en este orden: De repente, el último verano de 1959, bru-tal melodrama queer con Katharine Hepburn y Montgomery Clift, rodado en el Empordà y en Mallorca; luego La mujer maldita (1968), sobre los coletazos cansados y ojerosos de un amor tóxico y la enfermedad terminal, también rodada bajo el sol cegador del Mediterráneo; y finalmente acabaría con La gata sobre el tejado de zinc (1958), con Paul Newman derrotado por el alcohol y la libertad autodestructiva a la que tanto ansía. Os aseguro, es un viajazo que vale la pena.
‘Cleopatra’ y “Be my NY when Hollywood hates me / You're only as hot as your last hit, baby”
La imagen más llamativa y reconocible de Elizabeth Taylor en este montaje es la de la actriz guiñando un ojo en una escena de Cleopatra (1963). Y cómo no reconocerla. Esta épica histórica sobre la reina egipcia fue un gran éxito ya en su momento, la película más taquillera de su año y una de las mayores de la década de los sesenta. Sin embargo, también fue la película más cara jamás realizada por aquel entonces, y un fracaso comercial porque no había forma de recuperar la agigantada inversión inicial.
Lo cual refuerza la ironía de montar una imagen de Cleopatra, con Taylor tumbada boca abajo, desnuda, acompañando al verso “only hot as your last hit”, y para otra ronda de “be my NY when Hollywood hates me”. Es lo que supone ser una diva: la mitad del mundo las adora, les tiene envidia y se compadece de ellas al mismo tiempo.
“I can’t have fun if I can’t have… You”, con ‘Rapsodia’
En realidad, trece películas dan para muy poco en el videoclip de Elizabeth Taylor, y la mayoría de ellas aparecen sólo unos instantes: por ejemplo, Julia se porta mal (1948) o Nunca el amor fue tan bello (1952), de las menos aupadas de la actriz, tampoco se llevan mucho tiempo en pantalla. Una de las más injustamente desconocidas de toda su filmografía es Rapsodia (1954), que aparece durante el último verso del primer estribillo y antes de que el vídeo cambie al detrás de las cámaras del día a día de Taylor.
Para Rhapsody, Elizabeth Taylor aparece con un vestido verde estampado, atendiendo una llamada telefónica y tocándose el rostro de forma absolutamente dramática. En la película interpreta a una debutante atrapada en un triángulo amoroso entre dos músicos. Y sí, especialmente si Cumbres Borrascosas (2026) te dejó con mal sabor de boca, deberías descubrir esta joya del mejor corazón partido.
“In the papers, on the screen, and in their minds”, siempre Taylor (Elizabeth, y la otra)
Otra de las películas que no podemos dejar de mencionar es ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), una de sus últimas grandes interpretaciones y una obra magna del amor tóxico, horrible, espantoso. En este melodrama de cámara Richard Burton está espectacular, pero lo de Elizabeth es de otro planeta.
Repasemos qué películas no aparecen “in the papers, on the screen and in their minds”: las dos ausencias más sorprendentes son El árbol de la vida (1957) y Una mujer marcada (1960), ya que ambas le valieron nominaciones al Oscar y ganó su primera estatuilla por Una mujer marcada (aunque más tarde volvería a ganar por ¿Quién teme a Virginia Woolf?). Vale, Elizabeth Taylor sólo rodó Una mujer marcada por contrato con la Metro Goldwyn Mayer, y quizás por ello Taylor Swift la ha omitido, pero sigue siendo un peliculón.

































