
El ‘Star Wars’ de David Lynch y las otras películas icónicas que podrían haber sido muy diferentes
No queda duda: la trilogía original de La guerra de las galaxias (1977) es una de las sagas más icónicas de la historia del cine. Incluso mi alumnado más joven, que nunca han visto ninguna, podrían reconocerlas al instante. Sin embargo, la saga podría haber sido muy distinta si David Lynch hubiera aceptado dirigir El retorno del Jedi (1983). Te doy un minuto para que proceses esta frase.
Porque sí, la primera opción de George Lucas para dirigirla podría haber llevado la saga por un camino totalmente distinto… Una nota: el cineasta al cargo acabó siendo Richard Marquand, que acababa de arrasar con El ojo de la aguja (1981), pero que para mí no tiene ninguna personalidad. Tras ser nominado al Oscar a Mejor Director por El hombre elefante (1980), Lynch se convirtió rápidamente en uno de los cineastas emergentes más cotizados de Hollywood.
Ese prestigio hizo que Lucas, ya convertido en una superestrella tras el éxito de El imperio contraataca (1980), le ofreciera dirigir la tercera parte de su franquicia. ¿Y qué pasó? Pues lo que llamamos “diferencias creativas”: después de una larga reunión hablando sobre el universo de la saga y sus ideas para El retorno del Jedi, Lynch rechazó amablemente la propuesta. Más tarde alegaría que no le interesaba dirigir un blockbuster así.
Pero… ¿Y si hubiera aceptado? Por un lado, teniendo en cuenta el nivel de control creativo que Lucas tenía sobre la franquicia (que ahora es de Disney), puede que no hubiera cambiado tanto. Aun así, si tenemos en cuenta cómo Lynch abordó la adaptación de la novela de ciencia ficción de Frank Herbert, Dune (1984): como en Cabeza borradora (1977) o la posterior Twin Peaks (1990), Lynch se vuelca en lo surrealista, con una galaxia retratada como un lugar extraño y perturbador. ¿Seguro que la Fuerza no se hubiera visto con la negrura impenetrable de un auténtico agujero negro?
En JustWatch hemos recopilado los divorcios más icónicos en materia interpretativa (aquí nuestra guía de estrellas a quienes despidieron durante el rodaje de una película), y ya tocaba hacer una lista con cineastas que podrían haber dirigido la que hoy es tu película favorita.
El proyecto de Alejandro Jodorowsky para adaptar Dune nunca se realizó, tanto por su ambición como por su presupuesto desmedidos. Jodorowsky quería una película de más de 10 horas, con un enfoque completamente místico y psicodélico, alejándose del material original en favor de una experiencia espiritual. Los estudios consideraron el proyecto financieramente inviable y demasiado arriesgado para el público general. Además, aunque reunió a talentos como H. R. Giger y Pink Floyd, nunca lograron asegurar una financiación suficiente.
De haberse realizado, probablemente habría sido similar en tono a La montaña sagrada (1973), simbólica, críptica y cargada de imágenes surrealistas. Más que una space opera tradicional, habría sido una obra experimental centrada en los paisajes espirituales del hijo del desierto… La película de Lynch, la Dune de 1984, tampoco anda ligera de simbolismos, pero esta iba directa al cajón polvoriento del cine de culto.
Edgar Wright abandonó Ant-Man (2015) tras años de desarrollo, debido a las temibles “diferencias creativas” con Marvel. Wright quería mantener su escritura cómica y pulp, la que conocimos en Scott Pilgrim contra el mundo (2010), mientras que el estudio buscaba integrar la película dentro de su universo compartido. El divorcio sucedió con la reescritura del guion de parte de Marvel, y Peyton Reed finalmente tomó las riendas.
Si Wright hubiera seguido, la película probablemente habría recordado a la trilogía Cornetto o a Baby, el aprendiz del crimen (2017), inmediatamente posterior y con un montaje rápido, humor visual muy marcado y uso creativo del sonido. La versión final mantiene algo de su ADN, pero es más… Convencional.
Phil Lord y Christopher Miller fueron despedidos de Han Solo: Una historia de Star Wars (2018), otra vez, por las –llámalo así– diferencias creativas con Lucasfilm. Al cabo de cuatro meses de rodaje, Lord y Miller salieron del proyecto por la puerta de atrás. Al poco se supo que Ron Howard iba a ocupar el lugar de ambos, él solito. Su labor consistía en acabar la película que ahora conocemos, rodar algunas escenas adicionales para dar coherencia al nuevo conjunto, y se supone que acabar de dar un tono distinto a la película. Un tono sin duda menos risueño.
Cuando el despido, se rumoreó que los directores de la saga Infiltrados en clase (2012) habían sido expulsados del Halcón Milenario por su método de trabajo con los actores, dándoles libertad y fomentando la improvisación, algo propio de la comedia, cuando el productor Lawrence Kasdan quería el guion tal cual. No en vano lo había escrito él mismo con su hijo Jon. Y no quería morcillas sorpresa.
David Fincher estuvo vinculado a Misión imposible 3 (2006), pero abandonó el proyecto por desacuerdos creativos con Tom Cruise y el estudio. Fincher quería seguir con la oscuridad de su cine anterior, mientras que la franquicia priorizaba el espectáculo accesible y, sobre todo, rápido de rodar.
Si hubiera dirigido la película, probablemente se parecería a Seven (1995) o Al filo de la muerte (1997), dos clásicos que habían funcionado genial a Fincher y que compartían villanos perturbadores y una atmósfera tensa, como para cortarla. Claro que la película de J.J. Abrams acabó siendo genial, repleta de acción y setpieces míticos, pero imaginad el ambiente de paranoia de la de Fincher… Pelos de punta.
Antes de dirigir el proyecto de sus sueños, Frankenstein (2025), Guillermo del Toro ya había abandonado un sueño de infancia. Era la que se estrenaría finalmente bajo el título de El hobbit: Un viaje inesperado (2012), dirigida por Peter Jackson. La causa: muchísimos años de preproducción debido a retrasos constantes, los problemas financieros de MGM y otras mil complicaciones. La incertidumbre pasó a ser paro cardíaco.
Ahora olvidad los desajustes comercialísimos del chicle estirado de El señor de los anillos: La comunidad del anillo (2001) que es la adaptación de Jackson y pensad en el universo de criaturas grotescas y estilizadas, con un tono menos épico y más de cuento de hadas sombrío, de la versión de Del Toro. Paladead las imágenes que sí tenemos de El laberinto del fauno (2006). En fin.



























