
Los Hombres G no se ponen de acuerdo con su placer culpable en común
En JustWatch, tras una larga ristra de entrevistas a lo #SorryNotSorry, lo sabemos bien. Los placeres culpables dan para las mejores charlas. Y si no, que se lo digan a los miembros de Hombres G, que cuando se ponen a hablar de cine sacan a relucir un gusto bastante ecléctico… Tirando a caótico. En la lista encontraréis clásicos intocables, cine cutre “pero con estilo” y westerns perdidos en plataformas. Lo que queda claro es que aquí no hay consenso.
Todo arranca con una declaración en absoluto parece un placer culpable. Rafa Gutiérrez se lanza de plancha, con un clásico como El padrino (1972), lo cual no encaja mucho con la idea de “culpable” porque estamos hablando de una de las mejores películas de la historia. Con Coppola, Brando y Al Pacino a los mandos, hablamos de cine de primer nivel, así que más que culpable… Es cajón profundo de la cinefilia. Le pregunto si quiere cambiar de título y me responde que no.
Las candidatas de Hombres G a peores películas que adoran
Pero claro, llega David Summers y decide romper la baraja: “Bueno, pues yo te voy a decir Sharknado (2013), pero la ocho. Es una de esas películas horrorosas, pero que piensas: ‘Venga, a ver qué tal…’”. Aquí ya entramos en serio al territorio des placer culpable. Y como sabemos, la saga Sharknado, aunque la octava es ficticia en este caso, con sus buenos tornados llenos de tiburones arrasando ciudades, ese es cine deliberadamente absurdo, con efectos especiales cuestionables y tramas imposibles. Será que hay días en los que no quieres pensar, solo ver cómo un tiburón vuela por los aires y alguien lo detiene con una motosierra.
“Es un poco como First Dates España (2016), ¿no?”, se pregunta Dani Mezquita, quien por su parte, no tiene vergüenza en admitir que le gusta de todo, desde peliculones hasta auténticos desastres. Y ahí es donde entra ese tipo de cine que define perfectamente con títulos inventados como “Tres balas para…”. Ese tipo de películas suelen ser westerns o thrillers de bajo presupuesto, muchas veces rodados en Almería, con argumentos simples: un forajido, una venganza y un duelo final. He buscado y, en efecto, en JustWatch tenemos una tal Tres balas para Ringo (1966). Apunta, Dani.
De hecho, David Summers menciona directamente las películas que encuentra en FlixOlé, una plataforma especializada en cine español clásico. Muchas de esas producciones, especialmente los westerns rodados en Almería durante los años sesenta y setenta, tienen un encanto muy particular. No cuentan con grandes presupuestos ni efectos espectaculares, pero sí con paisajes brutales y una estética muy reconocible.
Esos westerns, inspirados en el spaghetti western italiano, suelen tener tramas básicas pero se despliegan con una crudeza bastante inaudita en el género de indios y vaqueros. Nada que ver, claro, Por un puñado de dólares (1964) rodada en el desierto de Tabernas, con la templanza para todos los públicos de Bonanza (1959).
Por qué debes ver los placeres culpables de Hombres G
Luego está el gusto de Dani por las pelis de Jason Statham. ¡Bueno! Satatham es un clásico en el cine de placeres culpables. Estos años, el actor se ha convertido en un icono del género con sagas como Transporter (2002) y películas dosmileras como Crank: Veneno en la sangre (2006). Como Liam Neeson en Venganza (2008), Statham encarna a tipos duros, de pocas palabras, que resuelven los problemas a tiros, y que si huyes te persiguen. No todas sus películas son obras maestras, pero tienen ritmo, estilo y ese punto exagerado que las hace muy disfrutables. Seguro que a los Hombres G. les encantará El crack (1981), con Alfredo ‘Liam Neeson’ Landa.
Y después llega la confesión más incómoda, la de Javi Molina, que directamente pone sobre la mesa un título inventado: “Fue a buscar trabajo y le ocurrió ahí debajo”. Este tipo de cine, claramente insinuado como algo más cercano a la comedia erótica de bajo nivel, es el típico ejemplo de película que mucha gente ha visto alguna vez pero que pocos admitirían en voz alta. Los números que recauda Torrente Presidente (2026) en salas, eso sí debería darnos vergüenza.
Aunque pueda parecer que estamos hablando de cine “malo”, lo cierto es que estos placeres culpables tienen mucho valor. Primero, porque nada tiene que ser perfecto para ser disfrutable. Menos si una película no se toma en serio a sí misma. La saga tras Sharknado o el clásico de culto Birdemic: Pánico y terror (2010), una de mis placeres culpables de toda la vida, juegan con el absurdo y con el espectáculo buscado.
Es una forma distinta de entretenimiento, más cercana al meme que a El Padrino, pero igual de válida si lo que buscas es desconectar. ¿Vas a encontrar en sus recomendaciones la película que te cambie la vida? NO. Ahora, quizás te sientas un poco mejor tras consumir tu enésima romcom en Netflix. Disfruta, que la vida es corta.
























