
‘Las Guerras K-Pop’: La película favorita de Audrey Nuna
Todo el mundo tiene una película que lo destroza emocionalmente. Y no es la excepción Audrey Nuna, quien pone la voz cantante de Mira en la joya animada de Netflix Las Guerras K-Pop (2025). Hablando con JustWatch sobre sus películas “placer culpable”, la actriz no dudó en compartir el efecto que tiene en ella el clásico de Pixar Bichos, una aventura en miniatura (1998).
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“Creo que Bichos, una aventura en miniatura es una de las películas más emotivas de todos los tiempos”, admitió Nuna, lo cual es una afirmación bastante audaz para una película animada llena de colores brillantes sobre… Hormigas. Pero se reafirmaba: “Lloro cada vez que veo Bichos. No sé por qué”. Y entonces llegó la explicación que da sentido a las lágrimas.
“Simplemente, siento que es muy profunda”, continuó Nuna. “Cuando él no para de equivocarse y toda su colonia cree que es un inútil, aunque él solo quiere ayudar. Creo que toda la idea me toca de cerca”. Ese es el secreto de la película. De niño se te pegan los chistes y la animación, pero de adulto empiezas a reconocer algo completamente distinto: una historia sobre intentar, fracasar y, aun así, pertenecer.
‘Bichos’ tiene un mensaje sorprendentemente profundo
No son los típicos elementos trágicos los que hacen que Bichos, una aventura en miniatura te golpee emocionalmente. Y Flik, la adorable y torpe hormiga inventora, tampoco es un héroe tradicional; él está lleno de ansiedad, constantemente se equivoca. Incluso cuando trata de ayudar de verdad, sus inventos fallan y sus planes salen mal. Cada error refuerza la creencia de la colonia de que él es un problema más que un recurso valioso.
Esa dinámica resulta muy familiar porque refleja la realidad. La gente suele apoyar tus esfuerzos, pero la mayoría de las veces ese apoyo depende en gran parte del éxito que tengas. Si tus buenas intenciones terminan en fracaso, el ánimo de tus amigos e incluso de la familia puede transformarse rápidamente en frustración o, peor, en desprecio. Y de repente, la persona que más se esfuerza se convierte en el blanco más fácil de las culpas.
Bichos, una aventura en miniatura examina justamente ese concepto. Flik no es rechazado porque no le importe la colonia, sino porque sus ideas son caóticas y alteran lo que parece una situación de estabilidad. Probablemente por eso la película provoque una reacción tan fuerte en Nuna. Ver a alguien intentar hacer el bien sólo para terminar siendo malinterpretado toca un miedo universal: que el esfuerzo por sí solo quizás no baste para ganarse la aceptación.
Pero en lo más profundo, la película no trata sólo del rechazo. Bichos, una aventura en miniatura también sostiene que el fracaso no debería definir quién eres. Todo el mundo merece espacio para probar, fallar y volver a intentarlo. Si descartáramos permanentemente a las personas por sus peores momentos, al final no quedaría nadie en quien creer. El progreso, tanto personal como colectivo, depende de las segundas oportunidades.
Quizá por eso la película hace llorar a los adultos. Porque te das cuenta de cuántas veces las personas –y eso te incluye a ti mismo– han sido juzgadas mientras todavía estaban tratando de lograr algo, en lugar de al final del proceso. Flik finalmente obtiene un desenlace feliz, pero no porque de repente él se vuelva perfecto. Simplemente se niega a dejar de creer que sus aportaciones tienen valor, incluso cuando nadie más lo cree. Y ese mensaje es prácticamente un manual para sobrevivir a la vida.
Por qué ver ‘Bichos’ (y qué ver después)
Estrenada durante la primera etapa creativa de Pixar, Bichos, una aventura en miniatura sigue a Flik (Dave Foley), una hormiga inventora que intenta mejorar la recolección de comida pero accidentalmente destruye una ofrenda destinada a apaciguar a un malvado saltamontes llamado Hopper (Kevin Spacey). Entonces será destinado a reclutar a insectos guerreros para defender a la colonia. Pero Flik termina fichando por error a un grupo de artistas de circo, quienes también son unos incomprendidos a su manera.
Si Bichos, una aventura en miniatura te deja con ganas de más historias animadas sobre propósito y superación, Bee Movie (2007) hace un buen doblete con ella. La historia sigue a Barry B. Benson (Jerry Seinfeld), una abeja que cuestiona la sociedad de la colmena después de descubrir que los humanos han estado explotando a las abejas por su miel. Así que decide iniciar una batalla legal contra la humanidad. Bajo su tono absurdo, la película es en realidad una historia sobre rechazar los roles predeterminados y hacerse preguntas cada vez mayores.
También está Ratatouille (2007), que sigue a Remy (Patton Oswalt), una rata con un talento culinario refinado que se asocia con el torpe ayudante de cocina Linguini (Lou Romano) para perseguir un sueño aparentemente imposible en un restaurante de París. Como Flik, Remy triunfa no porque los demás crean en él, sino porque persiste intentándolo el tiempo suficiente para demostrar que realmente pertenece allí. Amigas, ¡hay que persistir!















