
Los mejores villanos de las películas de ‘Spider-Man’, en ranking
Con Spider-Man: Un nuevo día (2026) añadiendo una veintena de nuevos villanos a la galería cinematográfica del trepamuros, es el momento de explorar a sus muchos supervillanos de cine y descubrir qué hace que los mejores “peores” sean tan geniales. Porque Spider-Man tiene más supervillanos que prácticamente cualquier otro personaje.
Spidey lucha contra monstruos de baba intergalácticos, científicos locos y simples ladronzuelos, eso sí, muy bien armados. También, contra un buen abanico de personas-animal, personas-elemento y personas-personas: el crimen, pero hazlo interesante.
Reglas de nuestra selección –interminable si abarcáramos, de veras, todas las películas y series que han adaptado a Peter Parker–: no vamos a incluir ninguna de las series de televisión de Spider-Man, ni siquiera Spider-Noir (2026), y tampoco incluiremos a ningún supervillano sin carisma (ergo, La Mano) o “personalidad” (lo siento, Typeface).
Y entre los personajes memorables incluimos, por desgracia, grandes ideas que no terminan convirtiéndose en algo épico o al menos narrativamente interesante: Rhino, Electro, Scorpion, El Lagarto e incluso Prowler (que se gana una merecida mención de honor). Teníamos que cortar por lo sano.
La primera versión de acción real del Duende Verde lleva un traje un poco ridículo al estilo Power Rangers (que a Willem Dafoe le pega bastante). Pero, si olvidas esa estética de principios de los 2000, te encuentras ante uno de los mejores supervillanos del cine: un padre dividido entre un hijo biológico que le decepciona y un poderoso sustituto que, irónicamente, es su enemigo.
Que la primera El hombre araña (2002) de Sam Raimi le dé una ideología randiana, chocando con el altruismo de Spidey, solo hace el conflicto mucho más profundo. Cuando Dafoe volvió en El Hombre Araña: Sin camino a casa (2021), realmente exploró a fondo la mente de Norman Osborn. Y al asesinar a la tía May justo cuando parecía recuperar su alma, se consagró indiscutiblemente como el mayor némesis de nuestro querido héroe.
Hubo una época en la que hacer una película de Venom sin Spider-Man parecía impensable, pero tras tres cintas en solitario –y aunque desde Venom: El último baile (2024) sepamos que el cruce está por llegar–, ya cuesta imaginarlo como “solo un villano” dentro del mundo de Spidey. Tom Hardy da vida a un reportero que tomó malas decisiones éticas y busca redimirse, mientras convive con un simbionte alienígena de apetito dudoso.
Juntos desarrollan un romance queer tan encantador y caprichoso que resulta imposible no encariñarse con ellos. Hardy interpreta a ambos personajes de una forma divertidísima, usando las películas de Venom (2018) como excusa para desatarse actoralmente y tomar decisiones rarísimas que no encajarían en ningún otro lugar.
¿Recuerdas lo mal que lo pasaste con El hombre araña 2 (2004) de Sam Raimi? La película nos presentó al Doctor Octopus como un hombre genuinamente bueno que, por desgracia, pierde la cabeza cuando su enorme ambición provoca un accidente de laboratorio donde muere su esposa. Ese frágil estado mental lo deja a merced de sus propios brazos cibernéticos, que tienen inteligencia artificial propia (GLUPS).
Son ellos quienes lo empujan a centrarse en un trabajo peligrosísimo que amenaza al mundo, haciéndole perder su humanidad; Alfred Molina encarna la desesperación y la maldad en su justa medida, sin renunciar a una pizca de la humanidad del Dr. Otto Octavius. Sufrimos, pero bien.
La primera aventura en solitario de Spidey en el Universo Cinematográfico Marvel, Spider-Man. De regreso a casa (2017), enfrenta de cara al daño que los multimillonarios causan a la gente corriente. Fíjate en cómo Tony Stark le promete fama a Peter y luego se la quita. Por otro lado está Adrian Toomes (un genial Michael Keaton), que había conseguido un contratazo del gobierno para limpiar la tecnología alienígena tras los destrozos de Vengadores (2012).
Al ver que lo estafan, se pasa al crimen para recuperar su dinero. Es un villano estupendo con un traje volador pasmoso, pero lo mejor es que su motivación es tan lógica que hace dudar al propio Spider-Man. De hecho, lo convence de quedarse en su barrio protegiendo a aquella gente en la que Tony Stark, pese a sus buenas intenciones, ni siquiera piensa.
Casi todos pensamos en Kingpin como el gran enemigo de Daredevil: Born Again (2025), pero ojo, que también tiene su historia con Spider-Man. En la fantástica Spider-Man: un nuevo universo (2018), este supervillano forrado de dinero construye una máquina para abrir puertas a otras realidades, jugándose la destrucción de todo el multiverso. Suena fatal, ¿verdad?
Bueno, resulta que lo hace para recuperar a su esposa y a su hijo, que murieron huyendo aterrorizados al verle pelear contra Spider-Man. Es decir, entiendes sus motivos, aunque sean algo más resabiados de lo que desearíamos. Que sea incapaz de superar esa tragedia marca un contraste brutal entre los dos. Además, con la voz de bajo profundo de Liev Schreiber, este Kingpin de Un nuevo universo suena ya como uno de los villanos más redondos de Marvel.
A ver, pongámonos en situación: el tío Ben y Tony Stark han muerto, y Happy Hogan no termina de llenar ese hueco. Así que en Spider-Man: Lejos de casa (2019), Mysterio (Jake Gyllenhaal) se aprovecha de las ganas que tiene Peter Parker de encontrar una figura paterna, se hace pasar por un superhéroe de otra dimensión y convence a Peter de que es el mentor perfecto.
Luego, claro, le da la puñalada por la espalda, roba la mejor arma de Tony Stark (que, sinceramente, Tony nunca debió dejar a cargo de un chaval; eso no hay por dónde cogerlo) y le rompe el corazón a Spider-Man. Y lo más fuerte es que, incluso al perder, Mysterio ríe el último: revela al mundo quién es el héroe y lo incrimina de asesinato. Hay que reconocerlo: Mysterito juega muy bien sus cartas.
Que la antagonista de Spider-Man en Un nuevo día sea un superhéroe de un rincón recóndito de Marvel es, como mínimo, muy original. De hecho, la película intenta vendernos la identidad de Jean Grey como una sorpresa enorme, y para cualquiera que no sea megafan de los cómics, lo fue. En el pase de Spider-Man: Un nuevo día (2026), la persona a mi lado adivinó antes que nadie quién era la encapuchada villana y lanzó un suspiro que recordaré hasta el día que muera.
Poner a Jean Grey en este papel nos recuerda que muchos supervillanos se ven a sí mismos como héroes; actúan por traumas similares a los del protagonista, pero les faltó un mentor para guiarles. Sadie Sink lo clava en el papel, y nos deja ver facetas súper interesantes de este personaje que las películas de los X-Men, incluida X-Men: Fénix Oscura (2019), nunca habían llegado a explorar.



































