
Las series de anime que nunca tuvieron el éxito que merecían
Estamos hartas de ver camisetas de Naruto (2002) en los escaparates, cansadas de pensar en la mercadotecnia tras cada nueva entrega en el universo de Dragon Ball (1986). Vivimos en la era de la autenticidad y del agotamiento de la atención, así que buscamos lo nuevo, lo genuino, de forma desesperada. Ello explica el éxito de series diferentes, que se separan de los subproductos de siempre, como la primera temporada de Dan Da Dan (2024). Calidad, más allá de la visibilidad.
También en el anime nos hemos cansado de las franquicias. Las series de culto lo son, porque han apostado fuerte y no han llegado a calar en lo que el público del momento esperaba o podía tolerar. Desde estructuras narrativas poco convencionales o las mezclas genéricas subversivas, atravesar una buena serie original es siempre enriquecedor. Yo sé que Samurai Champloo (2004) u Odd Taxi (2021) pueden cambiarte la vida, aunque en su momento estuvieran totalmente eclipsadas por otras marcas, simplemente, más pop.
Hoy las listo, sin un orden concreto, para que quizás descubras tu nuevo anime de referencia. Súmate.
Deberíamos cuantificar bien la de gente que conoce lo buena que es Samurai Champloo (2004) sin haberla visto nunca. Dirigida por Shinichiro Watanabe –en la lista por partida doble–, después de Cowboy Bebop (1998), esta épica se ambienta en el Japón del periodo Edo pero viene profundamente impregnada de la cultura hip-hop de principios de los 2000. Esta fusión se refleja tanto en su innovadora banda sonora como en la coreografía de sus combates, que rompen con la rigidez tradicional del género samurái.
Y te aseguro, los personajes y sus actitudes son dignos de pandilla del siglo XXI, pero con ethos feudal. Ni la gravedad mortal de Yasuke (2021) ni mezclas alocadas como Batman Ninja (2018) pueden llegar a la suela del zapato (o sandalia) de las caballerías episódicas de Watanabe.
¿Y quién no ha vivido las proporciones magníficas de un sueño de juventud? ¿Quién no ha estado hasta las horas pequeñas de la madrugada trabajando en algo que le apasionaba de verdad? Si te fascina soñar cómo se crean las animaciones impepinables tras cualquier serie de anime, Masaaki Yuasa (Devilman Crybaby, The Tatami Galaxy) no sólo te lo explica sino que te lleva de la mano para que te zambullas de cabeza entre capas y capas de papel cebolla.
Súper entrañables, cada capítulo se carga con la energía de sus tres jovencísimas protagonistas: Asakusa, Mizusaki y Kanamori, directora, animadora y productora amateurs en el sentido más literal de la palabra (“amantes” de su proyecto). En ellas hay pila para una y mil noches en blanco, y un entusiasmo creativo absolutamente universal. Si buscas una serie sobre la cotidianidad adulta prueba con Odd Taxi, pero si echas de menos sentirte joven, mira Eizouken ni wa Te wo Dasu na! (2020), Keep Your Hands Off Eizouken!.
Durante los primeros episodios de Steins;Gate (2011), quizás veas las andadas de este grupo de científicos improbables como desbarajustes sin mucho ton ni son. Al fin y al cabo, se trata de la antología de aventuras que emprenden unos colegas otakus que han inventado (casi por casualidad) una máquina en el tiempo escondida en un microondas. Vamos, como Doctor Who (2005) en Japón. En su primera mitad, decíamos, Steins;Gate va de cómo logran arreglar la vida a uno de los amigos de la tropa y como todo acaba saliendo bien…
Hasta que sucede una desgracia irreparable. Bueno, no. Reparable sólo si se deshace todo el camino hasta el momento: eso es, al protagonista le toca joderle la vida a cada uno de los amigos a los que había ayudado. El dispositivo del viaje en el tiempo podría haber dado lugar a una franquicia infinitamente en expansión, y la intensidad a la que llegan los últimos capítulos, pero el público nunca pasó la (necesaria) incredulidad inicial.
Shinichiro Watanabe es el principal experto en fracasar entre el público, y el mayor ejemplo de ello es Terror in Resonance (2014), un thriller psicológico sobre una chica aparentemente normal que termina vinculándose con dos enigmáticos adolescentes conocidos como Sphinx, responsables de una serie de atentados terroristas (y con razones).
Una de las características más distintivas de la serie es el uso de acertijos elaborados como medio de comunicación, lo que añade una capa intelectual al conflicto, un doble sentido empleado en la también de culto The Tatami Time Machine Blues (2022). Terror in Resonance fue uno de los primeros éxitos del estudio MAPPA, hoy famoso por producciones como Ataque a los titanes (2013), pero ha sido totalmente colapsado por el éxito impepinable de sus series posteriores. Aquí la reivindicamos.
Si Madhouse fue capaz de sostener la adaptación de Death Note (2006), el afamado anime sobre apuntar en una libreta, el éxito de Death Parade (2015) debería haberse dado por sentado. Con una premisa digna de universo antológico, Death Parade se desarrolla en el bar Quindecim, un espacio ficticio donde llegan personas que han muerto simultáneamente. Allí, son sometidas a juegos que revelan su verdadera personalidad, bajo la supervisión del enigmático bartender Decim.
Las reglas son simples pero implacables: solo uno de los participantes será digno de reencarnarse, mientras que el otro será condenado al vacío. Cada episodio presenta historias profundamente humanas, cargadas de emociones y dilemas éticos. Lo más interesante es que incluso el propio juez, Decim (con sus cool looks a lo Satoru Gojo de Jujutsu Kaisen), se ve afectado por las experiencias de las almas en juicio.
Tokio, exterior noche. Ni Detective Conan (1996) ni el cine de Takeshi Kitano han encontrado herederos a la altura para encapsular el ambiente cálido y húmedo que se vive en las calles de la metrópolis cuando cae el sol… Y no, ni Psycho-Pass (2012) ni Tokyo Revengers (2021) se les acercan lo más mínimo, porque la noche no es el tiempo de teorías ni cuentos, si no del sudor que baja por las espaldas de los insomnes cansados. Sin embargo, entre Psycho-Pass y Tokyo Revengers, con una puntilla del procedural de nuestro querido esqueleto-librero, se yergue este anime de los infraconocidos estudios OLM y P.I.C.S., Odd Taxi (2021).
Aclaremos dudas: sí, el protagonista es una morsa que trabaja como taxista nocturno y que se verá involucrado hasta la punta de sus dos enormes colmillos en la desaparición de una chavala. Hincadle el diente si os resuenan los chascarrillos desalentados de Chainsaw Man (2022). Aquí hay humor negro, crítica social y cantidad de giros de guion dignos de novela de bolsillo.
El thriller urbano Akudama Drive (2020) es un templo para fans del cine de ciencia-ficción trepidante de los ochenta y noventa. Ambientada en un Kansai cyberpunk, la historia reúne a un grupo de criminales de élite para ejecutar un golpe, una misión en la que, debido a una serie de malentendidos, una chica común y un delincuente menor terminan enzarzados.
Y claro, en esta hermanada del festín para los ojos que es Cyberpunk: Edgerunners (2022), nada es lo que parece, pero todo luce espectacular. Su estética y temática recuerdan a Akira (1988), especialmente en su representación de un futuro distópico y caótico, lo que demuestra que tenía todos los elementos para convertirse en un fenómeno mucho más grande… En última instancia, lo realmente inexplicable es que nunca pegara tan fuerte como aquella.


























