
Lesbianas seriéfilas, reuníos: Estas son las 10 mejores series con la L
En JustWatch queremos que todas las lesbianas, mujeres queer y personas no binarias podáis veros representadas, porque las series deberían incluirnos y sacarnos a bailar. No sólo por justicia humana básica, sino porque las mejores series sáficas se cuentan entre algunas de las mejores de la historia de la televisión, y punto.
Un solo problema: veréis que, además de The L Word (2004), no hay mucha representación sáfica anterior. Podríamos haber introducido clásicos sáficos de renombre, como Buffy, Vampirehunter (1997) o Xena, la princesa guerrera (1995), incluso Killing Eve (2018), pero me los guardo para la lista de mejores series bi (porque lo son).
En este top 10 de series con la ele, hemos reunido a una decena de clásicos modernos y estrenos más recientes que representan bien qué es la mejor televisión sáfica, mirando específicamente series con protagonistas fuera del armario. Así que coged palomitas, filtrad por plataforma y disfrutad.
La mejor comedia mezcla el absurdo y lo punzante del mejor humor negro, el tipo de chistes que tu primo más atrevido contaría en un funeral… Pero, ¿y si cada día de tu vida fuera un funeral? ¿Y si el amor asfixiante de tu madre sobreprotectora fuera lo único que te mantiene con vida cuando despiertas por la mañana…? DIOS. Incluso si la odias, esta tienes que verla.
Ojo. Long Story Short (2025), una serie animada llenó un hueco del tamaño de Transparent (2014) en mi corazón. Shira es la lesbiana de entre los tres hijos de una familia a lo Shiva Baby (2021), pero combina eso con una narración en rompecabezas, y un humor negro no, lo siguiente.
¿Qué hace un Jedi en mi lista? Pues sí, hacía tiempo que no me emocionaba con un proyecto del universo Star Wars. Pero efectivamente, Andor (2022) me dejó alucinade, especialmente en su segunda temporada. Disfrazada de espadas y pistolas láser, es una mirada cien por cien actual y cercana sobre el fascismo, la guerra, la violencia estatal, la corrupción gubernamental y la resistencia.
Pero Andor no solo brilla en su trama más amplia y bélica, sino también en sus momentos más íntimos. Atiende a cómo afecta todo esto sobre las relaciones personales y a los individuos, además de a la sociedad. Es televisión inteligente. Como veremos con Batwoman, hay espacio para el optimismo, incluso dentro de los proyectos de estudio.
Tremenda reinterpretación moderna de la vida de la escritora Emily Dickinson. Una de las miradas más perspicaces del siglo XIX, Dickinson usa su perspectiva de outsider para explorar las limitaciones de la sociedad, el género y la familia en aquella época. Y aunque Dickinson (2019) se toma algunas licencias con su romance lésbico con su cuñada Sue, yo… No me voy a quejar.
En general, la serie está muy bien hecha, es divertida, entretenida y tiene escenas bastante subidas de tono entre Emily (Hailee Steinfeld) y Sue (Ella Hunt). Si Gentleman Jack os convenció y seguís enfadades por lo que Cumbres Borrascosas (2026) hizo a la literatura arrebatada, concededle una oportunidad.
La española Patria (2020) sí, también es una serie con la ele. Vale, la de Elena Irureta y Ane Gabarain se centra más en contar cómo dos familias viven divididas por las consecuencias del terrorismo de ETA. Pero la crónica aborda de forma amplia el impacto del conflicto vasco en todos sus personajes, y uno de ellos es Arantxa, interpretada por Loreto Mauleón, que es de las nuestras.
Otra recomendación melodramática e intensa protagonizada por Loreto, si bien en el bando hetero: La buena letra (2025). En fin, Patria es una serie que deberíamos ver seamos sáficas o no, porque ofrece una mirada humana, compleja y muy dolorosa, y que habla de un país roto, pero que puede sanar.
¡Señoras que se empotraron hace mucho tiempo! Si has pillado la referencia, Gentleman Jack (2019) este biopic basado en la vida real de la terrateniente e industrial Anne Lister… Es para ti. Ambientado en plena Revolución Industrial, esta gentleman con faldas está decidida a salvar su hogar ancestral, aunque tenga que romper todas las normas.
Lister, carismática y vestida siempre de negro, se abre paso en la alta sociedad y no tiene intención de casarse con un hombre, por lo que termina casándose con la heredera Ann Walker. Es conocida como una de las primeras lesbianas modernas, y la serie muestra en detalle su vida íntima a través de sus diarios en código, que compiten en torridez con Los Bridgerton (2020).
En Steven Universe (2013), Rubí y Zafiro son dos gemas que llevan miles de años juntas y que fueron expulsadas de su planeta por fusionarse (¡atención spoiler!) bajo la forma de Granate. Un apunte: de acuerdo con los protocolos galácticos, las gemas solo pueden fusionarse con otras gemas de su mismo tipo, una práctica utilizada para que sirvan más efectivamente a sus líderes.
Pero no es la larguísima relación entre ambas lo que más nos impresiona (aunque resulte muy cercana en su intensidad y camaradería, y las adoremos), sino el hecho de que Rebecca Sugar decidiera casarlas explícitamente como respuesta a la censura que la serie se estaba encontrando en ciertos países, donde hacían pasar a Ruby como un hombre. Junto con She-Ra y las princesas del poder (2018), una prueba fehaciente de lo avanzado que está el panorama infantil en la representación L.
Fue una serie realmente revolucionaria en su momento. Mientras otras apenas tenían una lesbiana secundaria, en The L Word (2004) TODOS los personajes principales son lesbianas o gays, o queer en general, así que no tienes que esperar cinco episodios para que dos secundarias se besen. Nos enamoramos de Bette y Tina (#Tibette), Shane se volvió un icono lésbico y todas queríamos una Carmen en nuestra vida.
Los guionistas (¡hombres!) hicieron un buen trabajo creando personajes complejos que a veces amabas y a veces odiabas. Se enamoran, rompen, forman familias, salen del armario, vuelven al armario, tienen líos y crisis existenciales. Es drama puro, con lágrimas, caos y momentos de gloria. Y una recomendación si ya la has visto: Betty (2020), su versión deslenguada, anticapacitista y Gen Z.
Las chicas del autobús (2024) nos invita a acompañar a cuatro periodistas en la campaña electoral, cada una con su estilo y personalidad. La historia sigue a Sadie McCarthy (Melissa Benoist), una periodista que idealiza el periodismo político del pasado y lo deja todo para cubrir a un candidato presidencial.
En el autobús, Sadie establece una relación brillante con otras tres mujeres, quienes, a pesar de sus diferencias, acaban formando una especie de familia encontrada en medio del mayor culebrón de todos, todas y todes: la carrera por la Casa Blanca. El reparto ya es bastante motivo sáfico, con Melissa Benoist y Carla Gugino desatadas. Pero es Natasha Behnam, actriz iraní-estadounidense queer a la que idolatramos en American Pie Presents: Girls' Rules (2020), quien se roba la serie como Lola.
En Batwoman (2019), Kate Kane sigue los pasos de su primo desaparecido, un tal Bruce Wayne, mientras protege las calles de Gotham City como Batwoman. ¿Y qué tiene la mujer murciélago? Una superheroína lesbiana (¿hace falta decir más?). Bueno, ¿y qué tal dos Batwoman lesbianas, ambas interpretadas por actrices abiertamente queer?
Ruby Rose y Javicia Leslie llevaron el traje de Batwoman (con un pequeño intermedio de Wallis Day), un personaje clave dentro del universo televisivo de DC por fin en el bando bueno de la historia, y que abre la puerta a más representación queer con capa. Y si la tenéis localizada, también podéis explorar otras heroínas y villanas sáficas, como Sara Lance en Leyendas del mañana (2016) o Alex Danvers en Supergirl (2015).
Bueno, no es ningún secreto que no puedo dejar de hablar y escribir sobre Pluribus (2025). Vi el piloto y pensé: “Vale, voy a recapitular esto”. Hay demasiado que decir sobre esta sátira filosófica alrededor de la alegría tóxica, la tristeza necesaria y el extraño poder de quienes ya no esperan nada.
Muchas de mis lecturas se han centrado en los paralelismos con la expansión de la IA, pero lo que más me interesa de Pluribus es que puede ser muchas cosas a la vez. INCLUYENDO –así, en mayúsculas– una serie sobre el deseo sáfico. A pesar de su premisa de ciencia ficción, se siente muy cercana a cómo es moverse por el mundo ahora mismo, especialmente siendo artista o persona creativa. Como Separación (2022), es una serie que funciona mejor si se ve con paciencia.

































