
Más allá de ‘Yellowstone’: Ranking de todas las películas escritas por Taylor Sheridan
Taylor Sheridan, como Ryan Murphy o Shonda Rhimes, es un maestro orquestador de éxitos. Series como Yellowstone (2018), Landman: Un negocio crudo (2024) o Tulsa King (2022) han demostrado el músculo y la adaptabilidad de este rey de la ficción con efe mayúscula.
La carrera de Sheridan trasciende la pequeña pantalla, claro, y antes que nadie conociera a John Dutton el estadounidense ya de había forjado un nombre como guionista de cine. ¿Todo lo que ha escrito es igual de bueno (que Yellowstone)? No necesariamente. Pero sin duda todas sus películas merecen ser examinadas con atención. Incluso la película que sólo dirigió, Vile (2011), una suerte de película de terror que ha envejecido más como la sangre reseca que como el buen vino.
Veamos ahora las seis películas que Taylor Sheridan ha escrito. En la guía que sigue, las ordenamos en un ranking de peor a mejor y explicamos por qué deberías buscarlas en plataformas de streaming.
Basada en la obra de Tom Clancy, Sin remordimientos (2021) se distancia del universo cerebral de Jack Ryan de Tom Clancy (2018) para acercarse a una acción más física y visceral, similar a la de John Wick (Otro día para matar) (2014). Protagonizada por Michael B. Jordan y dirigida por Stefano Sollima, la película sigue a un marine movido por la venganza.
En contraste con Aquellos que desean mi muerte, que abraza lo clásico, aquí se intenta construir un thriller contemporáneo con aspiraciones realistas y sin un arco de personaje considerable, lejos de alcanzar la complejidad moral que sí poseen clásicos como The Bourne Identity: El caso Bourne (2002). En conjunto, funciona como un thriller sólido pero genérico, evidenciando los límites de Sheridan cuando no se apoya en personajes moralmente ambiguos o contextos sociopolíticos más complejos. Y Guy Pearce siempre está bien.
Como Aliens: El regreso (1986) para la saga de Ridley Scott, esta secuela adopta un enfoque radicalmente distinto al de Sicario. Dirigida nuevamente por Stefano Sollima, aquí Sheridan abandona la sutileza y nos sube a un trenecillo de cabeza al infierno.
Ya sin la presencia de Emily Blunt, Benicio del Toro y Josh Brolin operan en un entorno donde la ética es prácticamente inexistente. En Sicario: El día del soldado (2018), la sangre corre libre, y aunque el tercer acto incurre en excesos que afectan la credibilidad, la película logra una reflexión interesante sobre la normalización de lo brutal. Te dejará con mal cuerpo pero valdrá muchísimo la pena.
Mientras Sin remordimientos intenta escapar de los clichés noventeros, Aquellos que desean mi muerte (2021) los abraza con orgullo, como hacía Jungla de cristal (1988) en su día, dando lugar a un entretenido juego del gato y el ratón protagonizado por Angelina Jolie. Además de dirigirla, Sheridan comparte el guion con Charles Leavitt y el novelista Michael Koryta, y Jolie interpreta a una bombera paracaidista que protege a un niño perseguido por dos asesinos (Aidan Gillen y un jovencísimo Nicholas Hoult), en una dinámica que recuerda a Terminator 2: El juicio final (1991).
Vale: la película no intenta reinventar nada, como tampoco lo hacía Venganza en 2008 –y bien que os gusta–. Gillen retoma su perfil de villano maquiavélico, muy parecido al de Juego de tronos (2011), mientras Hoult ensaya su faceta antagonista como anticipo de su papel como Lex Luthor en Superman (2025). Una curiosidad más que digna.
Como No es país para viejos (2007) sirvió de salvoconducto académico a los Coen, Sicario (2015) supuso la consagración definitiva de Taylor Sheridan para la cinefilia española. La dirigía Denis Villeneuve, lo que mejora (aún más) las perspectivas. No hay buenos, malos, ni humanidad posible para un reparto de gente sin escrúpulos ni tiempo que perder.
Sí está Emily Blunt, una hermanada de Clarice en El silencio de los corderos (1991) y la única puerta posible ante un mundo repleto de cadáveres, muertos y vivos.
Habremos visto su argumento mil veces (redadas, tiroteos), pero nunca el desierto ha olido tanto a pus y a mierda. Si no está mejor posicionada en el ranking es porque el mérito se lo lleva Villeneuve, bordándolo después de Incendios (2010).
Con Comanchería (2016) empecé a creer por fin en el genio de Taylor Sheridan. Quizás por ello está tan alta en este top, o quizás porque en ella construye un reparto de policías, cacos y otras gentes cuestionables pero igual de fascinantes, en una trama comparable a Sin perdón (1992) de Clint Eastwood. La historia sigue a dos hermanos (Chris Pine y Ben Foster, sureños como pocos) que cometen atracos para salvar su herencia familiar.
A diferencia del enfoque más nihilista de Sicario, en Comanchería los protagonistas no son criminales “y ya”, sino individuos atrapados en un sistema de estafadores con corbata, un mundo que les deja tan abandonados como a Thelma y Louise (1991).
Wind River (2017) es de lo mejor de Sheridan, tanto en el papel de guionista como en el de director, articulando un thriller que combina investigación criminal y el estudio de una comunidad rotísima, en una línea cercana a Prisioneros (2013). Elizabeth Olsen y Jeremy Renner deben investigar un asesinato en una reserva indígena, un cuerpo hallado sin vida ni ropa en medio del frío polar.
En el rastro que deja el cadáver en la nieve ni siquiera queda resto de humanidad, como sí lo había en Comanchería. El invierno es duro, triste y los hombres sobreviven de manera tosca. Fans de Jeremy Renner en En tierra hostil (2008), pensad que la aridez es comparable. Igual que True Detective: Noche polar (2014), esta hay que verla con manta.




























