
‘El drama’ y las mejores comedias de A24 hasta el momento
No todo es terror: A24 ha producido comedias mezclando géneros y registros sin ningún decoro (y nos encanta). Su truco: no salirse nunca del carril de lo que ya está hecho, pero apostar a fondo por los valores que traen a juego. Por ejemplo, Swiss Army Man (2016) es una buddy movie de toda la vida, pero sucede entre un náufrago y su amigo cadáver. O Lady Bird: Vuela a casa (2017), que es puro mumblecore pero sabe cosquillear bien la sensibilidad herida de toda una generación.
La recién estrenada El drama (2026), con Zendaya y Robert Pattinson, es una farsa bastante al uso sobre los matrimonios reñidos e hipervisibles, aunque derrocha carisma por sus protagonistas entregados. Lo que diferencia la filmografía del estudio de las líneas de sus hermanas mayores, claro, es el compromiso férreo que mantienen con un tipo de público. A24 no produce comedias para todo el mundo, y por ello excele. Así que repasemos todas las sátiras que ha parido A24 hasta el momento, de menos a más divertidas.
En realidad, nadie sabe cómo describir Muerte, muerte, muerte (2022), ya que toda la película parece situarse en algún punto entre un slasher claustrofóbico y una comedia negra sin ambajes: en fin, al igual que Scream (Vigila quién llama) (1996), el batiburrillo desvergonzado de géneros es lo que hace que este whodunit de 2022 sea tan memorable, aunque a mí me hizo reír un total de: cero ocasiones. Una sátira de la cultura de la Generación Z, las redes sociales, la riqueza y los antecedentes extremadamente privilegiados de los personajes, Muerte, muerte, muerte o, en original, Bodies Bodies Bodies resulta en una película tan entretenida como actual.
Cualquiera que ande familiarizado con la carrera de Yorgos Lanthimos podrá reconocer su firma: mala leche e interés por los rincones más inexplicables de la psique humana. Aunque sus películas más “pop” aún son La favorita (2018) y Pobres criaturas (2023), la que para mí se lleva la palma es su sátira social sobre los horrores tras un sistema que necesita emparejarnos. Es decir, Langosta (2015).
Quizás no te rías mucho con esta distopía surrealista con Colin Farrell y Rachel Weisz, pero ya se trata un poco de eso: de quedarnos con el trasero algo torcido y pensando en la inescapabilidad del absurdo, también, en nuestras vidas allí afuera.
A medio camino entre el biopic y la anti-épica del genio anda The Disaster Artist (2017), dirigida y protagonizada por James Franco, quien interpreta una versión ficticia del actor real Tommy Wiseau. La película funciona como deconstrucción de un desastre y de la improbable amistad que lo hizo posible.
En este caso, la relación entre Wiseau y Greg Sestero (Dave Franco), responsables ambos de The Room (2003), película que suele considerarse una de las peores jamás hechas. Ello convierte a The Disaster Artist en un excelente complemento, pero también en un cuento bastante tierno sobre todas las cagadas que cometimos que, comparadas con las de Wiseau, no eran para tanto.
Antes de Barbie (2023) o la próxima saga de Narnia (2026) para Netflix, Greta Gerwig se dio a conocer como una “joven promesa” con la adolescente Lady Bird: Vuela a casa (2017). Fascinante estudio de personajes envuelto en un coming of age, Lady Bird nos permite echar una ojeada cuidadosa de los últimos latidos de nuestros años mozos, bajo tutela de los padres; porque no faltan las presiones que uno siente para descubrir quién es y qué quiere en la vida.
Liderada por una luminosa Saoirse Ronan, Lady Bird indudablemente se encuentra entre las mejores películas adolescentes de la última década, un clásico futuro como El club de los cinco (1985) lo fue en los ochenta.
No es terror, pero se siente terrorífica: Todo a la vez en todas partes (2022) sigue a una madre (Michelle Yeoh) que debe mantener el negocio a flote, la familia unida y la cordura a sitio. Y, ah, detener a un ser todopoderoso que amenaza con destruir el multiverso. Fans de todos los géneros cinematográficos, disfrutad a gusto si aún no la conocéis (lo cual es poco probable, tras los siete Oscars); como su título sugiere, es un poco de todo. También comedia.
Con guiños-guiños a Matrix (1999) o Ratatouille (2007), mucho más mezclosa que Swiss Army Man, aunque para mí es asimismo más irregular, Todo a la vez también saca punta desde la aventura sobre la familia, las relaciones y la angustia existencial.
Sí, Daniel Radcliffe interpreta a un cadáver en Swiss Army Man (2016), una comedia-drama surrealista sobre un náufrago desesperado en una isla desierta (Paul Dano). Justo cuando este tipo decide rendirse, llega a la orilla un cuerpo muerto que se tira pedos (Radcliffe, él mismo). El náufrago utilizará los gases del cadáver para viajar hasta tierra firme y pronto forma un vínculo inesperado con él, como Nobita con un Doraemon pestilente.
Un relato de supervivencia como ningún otro –definitivamente más divertida que Náufrago (2000)–, Swiss Army Man ilustra la propensión de los Daniels (antes de Todo a la vez) a mezclar con audacia, incluyendo, en este caso, la idea de un misterioso cadáver “navaja suiza”, porque vete tú a saber qué puedes lograr con unas pedorretas a tiempo. Película de culto.
En 2015, un hilo de 148 tweets de Twitter se volvió viral y cautivó a miles de usuarios en la plataforma. De ahí, nace Zola (2021). Por delante de otras epopeyas urbanas como Diamantes en bruto (2019), Zola es la mejor comedia de A24, y también de las más desconocidas en general.
Narra el viaje de una stripper a Florida junto a su mejor amiga y su novio, un trip que se convertirá en una epopeya de prostitución y crimen, porque nunca nada sale bien en las tierras del ocio de los Estados Unidos. Riley Keough lidera una odisea espitada, repleta de luz y color, con la música de Mica Levi y un ritmo que ya les gustaría a las road-movie “bien hechas” de gran estudio. Para pasarlo bien y morderse la manicura de fantasía al mismo tiempo.































