
Las estrellas del terror más infravaloradas de los últimos 5 años (y dónde verlas)
El pánico, últimamente, ha sido el trampolín perfecto para la primera línea de Hollywood y el prestigio crítico. Hemos visto a figuras como Anya Taylor-Joy convertirse en un icono global gracias películas de estatus legitimado pero corazón de folk horror de toda la vida como La bruja de Robert Eggers (2015). Javier Bardem ha labrado toda una carrera como metemiedos en No es país para viejos (2007) y en series como Cabo de miedo (2026). Y el público tuvo que reconocer que incluso Sally Hawkins llevaba años en proyectos de terror tras reconocerla y adorarla en Devuélvemela (2025).
Sin embargo, mientras estos nombres capturan los focos y los grandes premios, existe un puñado de intérpretes excepcionales que en el último lustro se han dejado la piel en el cine de género sin recibir el aplauso comercial que merecen. Aquí les dedicamos un repaso rápido.
Tres scream queen infrarreconocidas

Lily Sullivan nos hizo sudar sangre en la brutal Posesión infernal: El despertar (2023), de las mejor recibidas desde Posesión infernal (1981) y, más recientemente, hizo de la inquietantísima “señorita” de La Posesión de la Momia (2026), junto a otra reina a reivindicar, Laia Costa. Pero sí, es natural que Sullivan no te suene de nada. La actriz sigue estando infravalorada porque la industria aún no le ha ofrecido ese gran blockbuster comercial que la eleve al estatus de superestrella. Muchos fans esperan que su participación en Soulm8te (2026) cambie su suerte por completo, pero al ser una película sólo para plataformas de streaming, es poco posible que sea la cinta que la corone. ¿Le damos ya una oportunidad o qué?
Mi siguiente elección es algo polémica. Hay quienes dirán que Mia Goth ya ocupa un sitio en el mainstream, y no les faltará razón. Pero ¿de veras está bien valorada entre crítica y público? ¿Se la mira con el respeto que profesamos a Bardem? El caso de Mia Goth es digno de estudio exhaustivo. Ya en Nymphomaniac. Volumen 2 (2013), prácticamente su primera película, la hija de la brasilera Maria Gladys demostró que podía hacer lo que quisiera frente a las cámaras, sin importarle en absoluto sacrificar su belleza física o su “pudor” en favor de la crudeza de un papel.
Desde entonces, su carrera ha estado repleta de sustos, con altibajos. Arrancó con la bastante mediocre El secreto de Marrowbone (2017) hasta encumbrarse entre la cinefilia dura con la perturbadora Suspiria. El maligno (2018), pasando por Piscina infinita (2023), de Brandon Cronenberg, y la aclamada trilogía del director Ti West, que culmina con Maxxxine (2024). De aquella, Pearl (2022) sí se ganó algún aplauso. Entonces, ¿por qué sigue infravalorada? Porque la “pluma” o teatralidad actoral no se valora por igual en hombres (como Johnny Depp) que en mujeres (como Mia Goth); a ella, su estilo le ha servido para que sus numerosos detractores la acusen injustamente de histriónica. Además, la que debía ser su primera gran película estelar, La cura siniestra (2017), pinchó tan fuerte en taquilla que ahora es meramente un título de culto.
No resulta desconocida para fans del cine de género, pero Rebecca Hall está aún infrarreconocida como reina del terror, a pesar de sus méritos. Aunque sus primeros pasos con el género en La maldición de Rookford (2011) resultaron en una película no muy buena, hoy es una de las grandes caras (olvidadas) del susto. Por ejemplo, cautivó todas las críticas en la metáfora del duelo de La casa oscura (2021), sin duda su mejor papel hasta la fecha, en el acoso flagrante (en clave fantástica) de Resurrección (2022) y es de lo mejor de la miniserie de Ryan Murphy Belleza perfecta (2026).
Sin embargo, si no la tienes por figura icónica del terror es porque al haber hecho de todo, eso ha disuelto su compromiso eterno con el mal rollo. Y sí, “de todo” es literalmente “de todo”, desde cine de pura acción en The Town: Ciudad de ladrones (2010), hasta romcoms desenfadadas como Una relación abierta (2018) o la inminente sátira sci-fi titulada The End of It (2026), dirigida por la catalana Maria Martínez Bayona. Así que simplemente no la tenemos permanentemente en el radar de las scream queens, aunque deberíamos.
Dos grandes actores de terror
Durante muchos años, Kyle Gallner acumuló papeles en repartos de películas míticas de terror o franquicias en las que nunca le dejaba ni una pizca de protagonismo, como en Jennifer's Body (2009) o en el regreso de Scream (2022). No obstante, últimamente lleva una racha actoral buenísima, impulsada por Smile (2022) y su papel ambivalentísimo como el Hombre de Asesino Serial (2024); de verdad, si no la habéis visto, corred (y esquivad spoilers). En realidad, si a Gallner siguen sin darle papeles protagonistas, es porque aún no le han dado ningún papel de lucimiento. Otra vez, a los hombres nunca se los ha mirado como a las mujeres en el cine de terror: de entrada, ellos no tenían que resultar tan exageradamente expresivos para acaparar titulares y portadas, dejando el griterío para ellas. Encumbren a este scream king ya, por favor.
Y por último, un tesoro internacional. David Dastmalchian es un actor soberbio que finalmente nos deslumbró ante el mismísimo Satanás en El último late night (2024). No obstante, hasta el día de hoy solo se le han dado papeles en películas muy específicas y puras de género. Trabajos como Boogeyman: Tu Miedo Es Real (2023) o Rosario (2025) confirman que la industria tiende a encasillarlo en el cine de nicho, del que tu tía Paca no conoce. Dastmalchian necesita con urgencia que los grandes ejecutivos confíen en él para proyectos que trasciendan. A ver si algún ejecutivo con dinero e influencia nos lee.


























