
'La Odisea' ya es un éxito de crítica, pero hay una opinión que podría ser mucho más importante
Todavía quedan casi dos semanas para que La Odisea (2026) llegue a los cines, pero el veto de embargo de reacciones en redes sociales ya se ha levantado, y las primeras impresiones sobre la nueva superproducción de Christopher Nolan son arrolladoras. Se habla de ella como una de las mejores películas del director, candidata sólida a Mejor Película en los Óscar y con opciones reales en interpretación.
Al mismo tiempo, la cinta arrastra una polémica paralela sobre su fidelidad histórica y ciertas decisiones de reparto, alimentada en buena parte por detractores que, para colmo, no la han visto aún. En medio de ese ruido, ha entrado en escena un historiador de peso —que además comparte nombre con el propio protagonista— para ponerle freno al asunto.
Las primeras reacciones apuntan a un triunfo casi unánime

Cuando el embargo de reseñas en redes se levantó, la avalancha de comentarios fue tan uniforme que hasta sorprendió a los más escépticos. La periodista de Variety escribió que se trataba de "un logro asombroso, una epopeya triunfal y espectacular", destacando especialmente el trabajo de Tom Holland, Matt Damon, Anne Hathaway y Robert Pattinson. Erik Davis, por su parte, la calificó de "triunfo absoluto" y señaló que la escala visual supera cualquier cosa que Nolan haya hecho antes. El editor de Discussing Film fue más allá, asegurando que la secuencia protagonizada por Samantha Morton es de lo mejor de toda la filmografía del director.
Conviene poner en contexto que Nolan nunca ha estrenado una película considerada mala, ni por la crítica ni por el público. Su listón más bajo, Tenet (2021), ronda igualmente el 69% en Rotten Tomatoes, y el resto de su filmografía se mueve entre el 83% y el 94%. Dicho esto, conviene también un poco de cautela: las reacciones tempranas suelen ser más generosas que las críticas completas, que llegarán más cerca del estreno del 17 de julio, y existe cierto debate sobre quién puede calificarse realmente de "crítico" en este tipo de proyecciones (de hecho se anunció que no habría pases para influencers en este caso). Aun así, el consenso inicial deja pocas dudas de que Universal tiene entre manos su gran apuesta de la temporada de premios.
La polémica del reparto, envuelta en acusaciones sin fundamento

Como suele pasar con cualquier adaptación de gran calado, La Odisea arrastra su ración de polémica, buena parte de ella construida sobre rumores que ni siquiera tardaron en salir tras el primer tráiler oficial. Parte del enfado inicial venía de la supuesta elección del actor trans Elliot Page para interpretar a Aquiles, algo que se desmintió rápidamente: Page interpreta a Sinón, primo de Odiseo, no al héroe griego. La otra gran fuente de indignación ha sido el llamado "race-swapping" de Helena de Troya, encarnada por Lupita Nyong'o, que Elon Musk ha calificado repetidamente de “decisión política”.
El dueño de X ha llegado a acusar a Nolan de haber "perdido su integridad" y de "profanar la Odisea" para cumplir con los criterios de diversidad de los Óscar. La propia Emily Wilson, la clasicista cuya traducción del poema utilizó Nolan como referencia principal, ha salido a defender las decisiones de casting. Explicó que traducir a Homero implica necesariamente adaptar, no traducir de forma literal, y que, por ejemplo, el uso de "papá" por parte de Telémaco al dirigirse a una figura paterna esclavizada —y no a Odiseo mismo— responde a que el griego antiguo tenía varias formas, algunas muy íntimas, de nombrar a un padre.
También defendió el paralelismo entre Helena y Clitemnestra, ambas interpretadas por Nyong'o, como arquetipos de esposas de la élite durante la ausencia de sus maridos en conflictos bélicos, un recurso narrativo deliberado y no un capricho de casting. Merece la pena recordar que Wilson es la primera mujer en traducir La Odisea al inglés, un hito que ya generó su propio revuelo antes incluso de que Nolan se interesara por su trabajo, precisamente por su enfoque más moderno y crítico con la figura del héroe.
El historiador Tom Holland entra en la conversación (y no es el actor)

Y aquí es donde el asunto se pone interesante. Elon Musk, que lleva meses atacando la película sin haberla visto, se metió recientemente en una discusión pública con Tom Holland. Pero no con ese Tom Holland, el actor que interpreta a Telémaco, sino con un historiador británico homónimo, autor y presentador del podcast ‘The Rest Is History’, una de las voces más respetadas del panorama divulgativo sobre el mundo antiguo. Holland había compartido un artículo de The Guardian con reseñas positivas, calificando la cinta como "la mejor adaptación cinematográfica de un mito griego" que había visto nunca, y aprovechó para lanzar una pulla a quienes la criticaban sin haberla visto.
La respuesta de Musk fue breve y directa: un insulto sin matices, que además generó cierta confusión en redes, porque durante un rato nadie tenía claro si el multimillonario se había metido con el historiador o con el actor que hace de Spider-Man. Cuando quedó claro que el objetivo era el clasicista, este respondió con la misma tranquilidad con la que suele analizar el mundo antiguo: "Feliz de repetirlo. La Odisea es una película increíble. Perderse verla porque crees que es 'woke' o lo que sea es cortarte la nariz para fastidiar tu propia cara. Tú te lo pierdes".
Que un historiador de su prestigio —ajeno por completo a la industria del cine— respalde la fidelidad y la calidad de la adaptación tiene, para muchos espectadores indecisos, un peso distinto al de cualquier reseña de taquilla: es la validación de alguien cuyo trabajo consiste, precisamente, en separar el mito de la manipulación. La ironía es que Musk se ha erigido el mayor defensor de la última película de Uwe Boll—con Armie Hammer de protagonista—, que al parecer fue “prohibida” en Alemania por su discurso racista, permitiendo que se pudiera ver en X. Y así está la cosa en el mundo reaccionario, aupando a Uwe Boll y haciendo campaña contra Nolan. Si llega a salir en Idiocracia (2006) pensarían que los guionistas habían llegado demasiado lejos.












