La nueva película de 'La Momia' es todo lo que debería haber sido la secuela de 'El Exorcista' de Blumhouse

La nueva película de 'La Momia' es todo lo que debería haber sido la secuela de 'El Exorcista' de Blumhouse

Jorge Casanueva (Jorge Loser)
Jorge Casanueva (Jorge Loser)

Publicado el22 de abril de 2026

Actualizado el27 de abril de 2026

Más o menos a los 40 minutos de La momia de Lee Cronin (2026), uno se da cuenta de que no va a aparecer el típico al monstruo caminando lentamente con los brazos extendidos y las vendas colgando. Una niña vuelve a casa ocho años después de su desaparición en El Cairo en estado catatónico, y lo que le ocurre a no tiene nada que ver con pirámides, faraones ni la saga de Brendan Fraser, sino con el vía crucis médico de una familia americana, carne que se pudre, los vómitos proyectiles y una figura demoniaca reptando por las paredes.

Dicho de otra forma: tiene todo que ver con El exorcista (1973). Lee Cronin, director irlandés que ya había demostrado su fidelidad al Raimi más histérico con Posesión infernal: El despertar (2023), llega ahora con una reimaginación de la momia que en realidad es otra cosa ¿Una traición al monstruo clásico? Quizá si no conoces la novela de Bram Stoker que inspira medio subgénero. Intentemos desenredar todo esto, y de paso indicar cómo ver los títulos que la rodean.

Una momia sin momia: fuera de la sombra de Karloff

El título completo, La momia de Lee Cronin, con posesivo y todo, es una declaración de intenciones algo a la defensiva. El crédito en el nombre de la película busca distinguirse de la saga Fraser, de la fallida criatura de Tom Cruise en La momia (2017) y de otras cosas que descansan bajo la tierra del Nilo. Y no hace mal en huir, porque el contenido no tiene mucho que ver con Boris Karloff y el imaginario del clásico de 1932. No hay zombie vendado vagando entre los pasillos, ni faraón resucitado, sino una niña de ocho años hija de un periodista americano destinado en El Cairo, poseída por un demonio egipcio llamado “el Destructor de Familias”. Con lo que, para bien y para mal, tenemos otra película de posesión doméstica.

Cronin redirige el proceso de momificación: ya no es el rito funerario del Antiguo Egipto al servicio de la realeza, sino un mecanismo de aprisionamiento demoníaco que viaja desde El Cairo a Nuevo México dentro de un sarcófago de tres mil años. La mitología egipcia queda reducida a un topping usado para diferenciarse de Expediente Warren *(2013) y sus secuelas, que comparten productor—¡sorpresa!—, nada menos que James Wan, como arquitecto principal. Por tanto, no extraña que tenga la base común de ver a una familia americana en una casa con algo sobrenatural amenazando. Cambiemos los demonios cristianos por uno egipcio y tenemos el spin off exótico del universo de Valak.

La conexión Oriente Medio-Estados Unidos establece un paralelismo muy interesante con El exorcista: El comienzo (2004), la precuela de Renny Harlin que también arrancaba en territorio árabe para transportar el mal ancestral a suelo americano dentro de una persona. Incluso el papel de los coyotes como heraldos del horror recuerda al uso canino como canal del mal en aquella, donde eran hienas. Por no hablar del mismo espíritu exploit, marrano y pringoso de ambas, llevar los elementos más grotescos a primera fila.

'Evil Dead' con sábanas egipcias: el estilo Cronin

El director ha confirmado en una entrevista con Collider que La momia existe en el mismo universo que Posesión infernal: El despertar. Un vínculo discreto—el nombre del profesor de arqueología lo conecta como pariente lejano con personajes de aquella—, que sirve de excusa para otro más evidente, que no está en el guion sino en la cámara. Cronin y su director de fotografía Dave Garbett (el mismo de El despertar) traen de vuelta el mismo arsenal de planos distorsionados, angulares extremos, ojos de pez, óptica aberrante y la obsesión por el split diopter que recoge en foco simultáneo el rostro aterrorizado del padre y la figura de Katie al fondo de la habitación.

Una técnica que Brian De Palma popularizó y que Cronin ha convertido en su marca, desplegándola con más confianza, y haciendo que visualmente sea un trabajo más ambicioso de lo que su premisa sugiere. El parentesco con la saga se concentra con un demonio contenido en un objeto—el Libro de los Muertos, un sarcófago—, que infecta a un miembro de la familia y lo convierte en arma contra los demás. El dinamismo histérico de Raimi, su montaje frenético, la energía de montaña rusa y momentos de grand guignol dentro de la metáfora del duelo parental que se supone que quiere ser.

La comparación con El exorcista es, en cualquier caso, inevitable, pues se sigue el esquema de Friedkin prácticamente al pie de la letra: el infierno de médicos y especialistas que no dan con lo que le ocurre a la niña, la degeneración progresiva de su cuerpo—la escena del corte de uñas es el momento más repugnante del año—, los vómitos o los paseos por el techo. Incluso hay un VHS grabado que, como casette en el original de Friedkin, utiliza la tecnología como lente de un terror reproducido en el tiempo. Todo lo que Blumhouse no consiguió con El exorcista: Creyente (2023) lo ha conjurado aquí con una base fija de mantener el horror corporal en el foco, logrando una experiencia muy desagradable. Y a eso, veníamos, ¿no?

Precedentes enterrados: de Bram Stoker a la exploitation italiana

Entonces ¿por qué se llama “La momia”? pues, porque realmente hay un precedente literario que une los dos mundos y justifica la elección de Cronin. La novela La joya de las siete estrellas, de Bram Stoker, publicada en 1903, ya proponía este esquema: una hija poseída por el espíritu de una momia egipcia, el cuerpo femenino como recipiente de un mal antiquísimo. Pero es que además, el libro ha sido adaptado varias veces, la más redonda siendo El despertar (1980), con Charlton Heston y Susannah York, que además tenía una serie de muertes inexplicables que remitían claramente a La profecía (1976), algo que Cronin también utiliza al conectar su mundo con el del cine satánico.

Esto también nos lleva a la exploitation italiana de los ochenta, para empezar porque Lucio Fulci también hizo su versión apócrifa de la novela en Manhattan Baby (1982), aun más parecida a esta. Para continuar por su descaro con el gore sin disculpas, el histrionismo, la carne degradándose en pantalla con una complacencia que roza el fetichismo, que conecta con títulos como Amityville 2: La posesión (1982), la precuela italiana de Damiano Damiani que también usaba la posesión de un hijo (y sus turbios momentos con su hermana) como elemento devorador de la estructura familiar desde dentro, aunque acababa de forma mucho más oscura, claro.

May Calamawy, como la detective egipcia Dalia Zaki, resiste el impulso orientalista con el que la película arranca—la amenaza extranjera, el culto exótico, el mal que viene de Oriente—que sería típico del espíritu “mondo” de esas películas italianas. Pero por lo demás, su descaro rozando el mal gusto, su humor negro en el tramo del funeral, y su desdén hasta por los personajes de los padres, convierten La momia de Lee Cronin en una rareza atrevida, donde las vendas son una excusa para hacer jirones la piel de una muchacha en formato panorámico y proyecciones IMAX.

La joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro—ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella es devuelta a ellos, y lo que debiera haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla.

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El exorcista
El exorcista

El exorcista

1973

Regan es una niña de doce años víctima de fenómenos paranormales como la levitación o la manifestación de una fuerza sobrehumana. Su madre, aterrorizada, tras someter a su hija a múltiples análisis médicos que no ofrecen ningún resultado, acude a un sacerdote con estudios de psiquiatría. Éste está convencido de que el mal no es físico sino espiritual, es decir, que la niña es víctima de una posesión diabólica. Por eso, con la ayuda de otro sacerdote decide practicar un exorcismo.
Historia de dos hermanas separadas cuyo reencuentro se ve interrumpido por el surgimiento de demonios poseedores de carne, empujándolos a una batalla por la supervivencia mientras se enfrentan a la versión de familia más aterradora que se pueda imaginar. Secuela de la trilogía original de 'Evil Dead'.

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La momia
La momia

La momia

2017

A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual, trayendo consigo una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años.
Basada en una historia real documentada por los reputados demonólogos Ed y Lorraine Warren. Narra los encuentros sobrenaturales que vivió la familia Perron en su casa de Rhode Island a principios de los 70. El matrimonio Warren, investigadores de renombre en el mundo de los fenómenos paranormales, acudieron a la llamada de esta familia aterrorizada por la presencia en su granja de un ser maligno.
Precuela de "El exorcista" (The Exorcist, 1973), de William Friedkin, que relata el primer encuentro del padre Lankester Marin (Stellan Skarsard) con el diablo, en África, durante la Segunda Guerra Mundial.
El exorcista: El comienzo no está disponible para streaming.
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Cuando su hija Angela y su amiga Katherine muestran signos de posesión demoníaca, se desata una cadena de acontecimientos que obligan al padre soltero Victor Fielding a afrontar el punto más bajo del mal. Aterrorizado y desesperado, busca a Chris MacNeil, la única persona viva que ha presenciado algo así antes.

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El despertar
El despertar

El despertar

1980

Un arqueólogo y su ayudante, una bella joven, encuentran después de una intensa búsqueda, la tumba de la faraona Kara. Cuando la abren, la esposa del arqueólogo, que siente celos de la ayudante de su marido y se encuentra embarazada, da a luz prematuramente una niña, por lo que se teme que la maldición de la faraona caiga sobre la recién nacida.

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La profecía
La profecía

La profecía

1976

Cuando Kathy Thorn da a luz a un bebé muerto, su esposo Robert le oculta la verdad y sustituye a su hijo por un niño huérfano, ignorando su origen satánico. El horror empieza cuando, en el quinto cumpleaños de Damien, inesperadamente, su niñera se suicida. Un sacerdote que trata de advertir a Robert del peligro que corre, muere en un inesperado accidente. El creciente número de muertes hace que Robert, por fin, se dé cuenta de que el niño que han adoptado es el Anticristo, y que hay que matarlo para impedir que se cumpla una terrible profecía.
Después de trasladarse a una gran mansión en Long Island, Nueva York, una familia empieza a experimentar hechos sobrenaturales. Espíritus malignos están intentando controlar la casa y deshacerse de sus habitantes. Un espíritu posee al hijo de la familia, que lo fuerza a cometer asesinatos. Sólo un cura que ejerce exorcismos puede liberarlo del demonio que lo consume, pero no antes de dar algo a cambio.
Amityville II: La posesión no está disponible para streaming.
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Acerca de esta lista

Títulos

10

Costo total de visualización

22,94 €

Duración total

18h 39min

Géneros

Terror, Misterio & Suspense, Acción & Aventura

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