
El test de José Luis Garci sobre los Oscars de 2026
José Luis Garci tiene claro que el cine contemporáneo ha producido auténticas genialidades, pero también algún chasco. Y si le conocéis, sabréis que no se corta un pelo haciendo de prescriptor.
Lo entrevistamos en el 10º BCN Film Fest, donde nos confiesa cuáles son las películas de la última temporada que le han entusiasmado y cuáles le contrarían completamente. También admite que alguno de sus semáforos amarillos sería verde con unos años menos en el cuerpo. Pero dejemos que nos lo cuente él mismo, sobre ejemplos concretos y soltando joderes de lo más enfático.
Las películas actuales que sí gustan a José Luis Garci
Estas son las películas recientes que llevan el sello de aprobación del coautor de La cabina (1972) y primer Oscar del cine español, por Volver a empezar (1982). “¿Qué cosas buenas han pasado últimamente en el cine? La incorporación de la mujer a la creación de las películas”. Explica que “antes, joder, Ana Mariscal era una pionera, como Ida Lupino. Pero Pilar Miró o ella eran figuras excepcionales”. En efecto, Mariscal se labró una carrera en pleno franquismo, abriendo camino a todas con Segundo López, aventurero urbano (1953). Y Pilar Miró fue tan criticada como quieras, pero manejó presupuestos como los que sólo los hombres soñaban, en El perro del hortelano (1996). Y El pájaro de la felicidad (1993) es una joya poco reivindicada.
“Ahora no, hay un grupo de mujeres cineastas que está escribiendo películas, dirigiendo y produciendo películas, y no una ni dos, sino varias. Van a festivales, ganan premios…”. El fenómeno no se reduce a realizadoras-autoras del perfil de Carla Simón y su Alcarrás (2022), claro. De hecho, la gran herencia de Garci en el cine actual la ha tomado Arantxa Echevarría, heterogénea y pop, que ya te dirige un thriller de acción como La infiltrada (2024) o una dramedia queer tal que Carmen y Lola (2018).
José Luis Garci también aprueba a la pequeña pantalla: “Las series hoy no acaban nunca, capítulo detrás de otro”. Succession (2018), en cambio, sí le entusiasmó. “Esa es la única que he visto entera, es la única que me ha gustado. Me gustó el primer episodio de True Detective: Noche polar (2014). Y me ha gustado El Pingüino (2024). Es increíble que no le hayan dado el Emmy al que hace de El Pingüino. Ese, Colin Farrell, está impresionante”.
Las películas que Garci no aguanta, aunque sea generacional
¿Pasan las películas de Ryan Coogler o Paul Thomas Anderson el garcímetro? No, aunque admite: “A mí me parece que no están tan bien. Pero claro, el cine va por un camino y yo voy por otro y el que va equivocado soy yo. Entonces, me estoy alejando de lo que es el cine de ahora, no termino de pillarle el punto. Es un problema generacional también, claro”.
Un veredicto previo del cineasta rey de la transición: las películas hoy disuelve los géneros en una especie de mezcla indiscriminada, una que convierte todo semáforo verde en amarillo. Por ejemplo, tiene buenas palabras para Una batalla tras otra (2025), pero dice que PTA mezcla “tres películas en una, ordenadas sin ton ni son”.
En sus propias palabras, “el cine es un plato combinado en donde se mezcla absolutamente todo tipo de cosas”. El crack (1981) era ante todo un noir de detectives, y Asignatura pendiente (1977) una historia de amor. Y punto. Pero la mayoría de películas actuales juegan en ligas muy diversas (y dispersas), todas al mismo tiempo.
“En Los pecadores (2025), no te conformas con hacer una película de negritud, sino que además tienen que ser vampiros y que estén en un wéstern. Francis Ford Coppola hace su, como yo la llamo, ‘megacópolis’”, ríe, al apelar a Megalópolis: Una fábula (2024). “Y mezcla todo: es una película que parece un péplum, porque habla como de un Coliseo, pero también es un thriller y copia imágenes modernas, como del tipo que se va a caer y se queda suspendido en el aire. Mete sexo, que no le viene bien a Coppola”.
Las películas que José Luis Garci sí recomienda, aunque recortaría
No faltan “peros” en casa de Garci. Hoy día, “a todas las películas les sobran como una bobina, 20 minutos. Por ejemplo, La Grazia: La belleza de la duda (2025) está muy bien, pero quítale veinte minutos y no pasa nada. Si yo corto la escena donde se ponen a cantar todos, ¿qué pasa? Nada. Es la misma película”. En cambio, “Luna Azul (2025) es una magnífica película, muy buena. Ethan Hawke no puede estar mejor. Esa es una película que te va contando la historia del fracaso de la amistad de dos tipos que se querían mucho y dependían mucho uno del otro. Y para ello te mete en [el bar] Sardis, como si fuera una obra de teatro”.
Pero, en general, “hay como una pulsión de filmar continuamente y no querer cortar nada. En Incontrolable (I Swear) (2025), lo mejor de la película es la infancia del chaval. Está fantástico el chico, la casa, los años en el colegio, los problemas que tiene… Pero la parte de la reina desgasta, es insoportable. Se carga todo el camino anterior, joder”. Arguye, en tiempos de Raoul Walsh o John Ford, “los guionistas controlaban cómo escribir una película en 90 minutos, con sólo seis o siete personajes y un final lógico”. Hoy las películas tienen buenas ideas, pero para el cineasta quizás tengan demasiadas.

































